Un “espacio selfie” para fascistas en pleno centro de Xixón

Memoria y República pide la retirada del monumento a los "Héroes de Simancas", objeto de peregrinación de grupos ultraderechistas.

Recomendados

Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

La Federación Asturiana Memoria y República ha pedido a la Dirección General de Memoria la retirada de la escultura a los “Héroes del Simancas”, ubicada en el Colegio de la Inmaculada, por considerar que su permanencia incumple la legislación y “supone una insensibilidad y falta de respeto hacia todas aquellas personas y familias que sufrieron la represión y la violencia durante el régimen franquista”.

A pesar de la Ley de Memoria Democrática el monumento, que homenajea a los militares golpistas muertos en la defensa del antiguo cuartel, no ha sido tocado, y sigue siendo objeto de peregrinaje de nostálgicos de la dictadura. Todavía el pasado mes un grupo de fascistas cantaron el “Cara al Sol” frente al monumento, algo que fue denunciado ante fiscalía por el partido Andecha Astur.

Con un gran valor sentimental para el neofranquismo, el conjunto escultórico cuenta con su propia web, en la que recomienda a los turistas su visita, y se lamenta que en los últimos años el monumento haya desaparecido de las recomendaciones de guías y tours.

El asedio al Cuartel de Simancas

El 19 de julio de 1936 el Regimiento de Infantería de la Montaña “Simancas” Número 40 se unía en Xixón al golpe militar contra la República. A pesar de ser tan sólo 350 hombres, los militares del Cuartel Simancas aguantarían durante un mes el asedio de las milicias obreras y las fuerzas armadas leales al Gobierno, que no lograrían reducir el último foco de resistencia hasta el 21 de agosto de 1936. Aunque los asediados habían recibido el apoyo desde la mar del Almirante Cervera, no lograrían aguantar la última ofensiva de los antifascistas.

Arrasado en los combates, en 1942 se inició su reconstrucción para albergar de nuevo lo que había sido su función original: el colegio de los jesuitas gijoneses. En 1958, dentro de la política de memoria franquista, encaminada a glorificar al bando vencedor de la Guerra Civil, se le añade el monumento del escultor Manuel Álvarez Laviada a los “héroes” caídos en la defensa del cuartel.

Un miliciano se enfrenta al regimiento de Simancas. Foto: Constantino Suárez.
Boceto del monumento
El monumento en una guía de 1964.

En 2007 se llegó a plantear su retirada, pero desde el Ayuntamiento, en aquel momento gobernado por el PSOE, se consideró que esto no era necesario ya que se encontraba en un espacio religioso y no contenía una alusión explícita a la dictadura, algo que le eximiría de la Ley de Memoria.

Desde FAMYR consideran que ha llegado el momento de sacar del espacio público la obra de Laviada, y abogan porque la retirada se acompañe de un monolito de homenaje a las milicias populares que sofocaron el levantamiento militar, tal y como sucede en otros países de Europa con los monumentos en homenaje a las resistencias antifascistas: “A nuestro juicio, quienes merecen respeto y reconocimiento son quienes jugándose sus vidas se sumaron al movimiento popular para evitar el triunfo del alzamiento militar, porque ellos y ellas eran los y las demócratas”.

Actualidad

spot_img