«Los muertos salen de sus tumbas/ Los aviones vuelan hacia atrás/ Los rockets suben hacia los aviones/ Allende dispara/ Las llamas se apagan/ Se saca el casco /La Moneda se reconstruye íntegra/ Su cráneo se recompone/ Sale a un balcón/ Allende retrocede hasta Tomás Moro/ Los detenidos salen de espalda de los estadios/ 11 de septiembre/ Regresan aviones con refugiados/ Chile es un país democrático/ Las fuerzas armadas respetan la constitución/ Los militares vuelven a sus cuarteles/ Renace Neruda/ Vuelve en ambulancia a Isla Negra/ Le duele la próstata. Escribe/ Víctor Jara toca la guitarra. Canta/ Los discursos entran en las bocas/ El tirano abraza a Prats/ Desaparece. Prats revive Los cesantes son recontratados/ Los obreros desfilan cantando/ ¡Venceremos!»
Gonzalo Millán. La ciudad.
Aunque el año anterior, por aquello de los 50 redondos, había abundantes actividades en torno al Golpazo en Chile, este septiembre también se ha querido “pasar por el corazón” o traer a la memoria la historia y el presente del país andino.
A Allende se le homenajeó en el barrio gijonés de Roces con músicas, con pancartas, con bandera chilena.. ¿y con bandera palestina? Sí. Y es que este miércoles en el Parque Salvador Allende se ha recordado a la abundante diáspora palestina en Chile, y derivado de ello también que allí hay un equipo de fútbol de primera división, El Palestino, masculino, femenino y juvenil, fundado en 1920 por la colonia palestina afincada en Chile, y cuyo lema es “todo un pueblo”. Sus indumentarias llevan el mapa palestino. El club financia cuatro escuelas de fútbol en territorios palestinos y en sus entradas a los estadios en estos meses, en vez de llevar las habituales mascotas, “interpretan” con una mano vacía que llevan de la mano a una niña o a un niño palestino exterminado por el sionismo.

En el aniversario del golpe militar de Estados Unidos en Chile y del asesinato de su presidente constitucional, el acto sirvió también para recordar otro aniversario, el del horrendo crimen del sindicalista colombiano Luciano Romero, trabajador de Nestlé, refugiado en Asturias durante seis meses. Otra sindicalista, Aidée Moreno, ha compartido el texto del colectivo que desde hace 19 años tomó el nombre del activista asesinado a su regreso a Colombia, en vísperas de un juicio contra su empleador: la multinacional suiza Nestlé. Moreno recordó que la empresa “sigue impune a pesar de estar demostrado que financia y se beneficia del terrorismo antisindical” y añadió que “la justicia colombiana encarceló a los siete sicarios que mataron a Luciano, pero la justicia suiza se negó a aclarar el rol de la multinacional en ese crimen y los demás asesinatos de sus sindicalistas”.
La actividad, previa al advenimiento de la lluvia, terminó con los “vivas” a Chile, a Colombia, a Palestina, y a la solidaridad asturiana.



























