Camisetas negras, capuchas para no ser identificados, culto al bíceps y una estética abiertamente fascista y paramilitar, con referencias a los neonazis ucranianos del Batallón Azov. Eso es lo primero que se puede captar en un primer acercamiento a Núcleo Nacional, el grupo al que se atribuye la agresión este fin de semana de un miembro del Sindicato de Estudiantes en el gijonés barrio de El Llano.
Según el relato de la organización estudiantil, que ha presentado denuncia ante la Policía Nacional, los miembros de Núcleo Nacional ya habían acosado por redes al joven antes de golpearle a plena luz del día este sábado. No sería esta la única violencia cometida por los fascistas esta año según el Sindicato, que atribuye a miembros de la organización otras dos agresiones en Xixón, una a una persona sin hogar, y otra de carácter racista, en la Semana Grande gijonesa. Ambas también a pena luz del día.
Núcleo Nacional surge en 2024, a partir de la plataforma Noviembre Nacional, como producto de la resaca de las grandes movilizaciones de ese mes de 2023 frente a las sedes del PSOE y en contra de la Ley Amnistía. Fue tras esas manifestaciones cuando algunos de los ultraderechistas activos en ellas decidieron confluir en una nueva organización fascista que se presenta como una ruptura estratégica con respecto a su área política. Y es que Núcleo Nacional se construye como “casa común” de conservadores, falangistas y nacional socialistas huérfanos de organización, pero también como reacción a otros partidos y movimientos preexistentes a los que se acusa de haber llevado al movimiento ultra, no integrado en Vox, a un callejón sin salida:
“A día de hoy, pueden verse muchísimos grupos del llamado «área nacional» realizando inútiles campañas de propaganda, conferencias vacías, o movilizaciones sin ningún tipo de objetivo ni estrategia política. Todas estas acciones están muertas desde su nacimiento. Tales acciones no servirán absolutamente de nada, excepto para el contentamiento de algunos «líderes» que están más preocupados de lanzarse flores a sí mismos que de cambiar el destino fatal de nuestra nación”.

Sus bases ideológicas son el cristianismo, el nacionalismo español y el racismo. De hecho, el odio a los inmigrantes parece ser la argamasa de Núcleo, que ha tratado sin éxito de alentar en España disturbios xenófobos como los promovidos por los fascistas británicos. En cuanto al cristianismo, a pesar del aroma neonazi que despende la estética del colectivo, ocupa un lugar central en el discurso y la iconografía del grupo:
“Promover el ateísmo no ha hecho más que degradar la vida del pueblo y destruir una moralidad sana, sustituyéndola por una moralidad relativista y degenerada. Por lo tanto, defendemos la vida religiosa, respetamos toda religión que no vaya en contra del interés nacional y defendemos el cristianismo, cuna de los valores y tradiciones que formaron España y Europa”.
A diferencia de otros grupos ultraderechistas, Núcleo no cultiva una retórica obrerista o social, sino que parece un grupo abiertamente procapitalista, favorable a la libre empresa y la fiscalidad baja.
“Ansiamos la creación de un modelo económico que permita el emprendimiento empresarial y facilite la producción de bienes y servicios para las empresas españolas, buscando al mismo tiempo una mejor calidad de vida para nuestros trabajadores, que son la base creadora de toda la producción. Por ello, un movimiento nacional debe aspirar a que todos los grupos productores (trabajadores, autónomos, empresarios y campesinos) se integren en un modelo económico comunitarios”.
El número de militantes es desconocido, pero su difusión en redes es alta. En su grupo de Telegram hay ya casi 20.000 seguidores.



























