Oliver Laxe se mueve entre dos mundos. Uno, el de la gran pantalla, donde su nombre es conocido como uno de los grandes referentes del Novo Cine Galego. El otro, el regazo de Os Ancares, comarca del oriente de Lugo, donde la tierra es algo más que musa y refugio. Esos dos mundos se dan la mano en el cortometraje de media hora O futuro é das cabras. Su director, premiado anteriormente en Cannes en tres ediciones, presentará este documental el próximo domingo al mediodía en la biblioteca de L.luarca en el marco del Festival Internacional de Cultura Contemporánea La Favorita que dicho ayuntamiento ha puesto en marcha este año y que se desarrollará entre el 26 y el 29 de septiembre.
En O futuro é das cabras Laxe se adentra en su mundo inmediato, en Os Ancares, donde ha levantado su proyecto vital: una mezcla de agricultura, ecología, cultura y espiritualidad en la que intenta reconectar con la vida en el campo.
Su propósito: crear un cinturón natural que proteja a las casas y el monte de los incendios, en un esfuerzo tanto práctico como simbólico para defender la tierra
El documental narra cómo en mayo de 2021 un grupo de arqueólogos comienza el estudio del fuerte de Teso da Ermida, un castro celta en la ladera una montaña de Lugo, mientras en la vertiente opuesta Laxe y su vecino Suso levantan un vallado para introducir cabras en una zona abandonada. Su propósito: crear un cinturón natural que proteja a las casas y el monte de los incendios, en un esfuerzo tanto práctico como simbólico para defender la tierra.
“Este cortometraje que voy a presentar es un ejercicio en el que se mezclan distintas cosas como el ‘land art’, la ecología o la ganadería extensiva.”. Cuenta Laxe al otro lado del teléfono, quien asevera que esta película es “lo más diferente” que ha hecho hasta ahora dentro su multipremiada filmografía.

La pieza que se proyectará este fin de semana servirá también de pretexto para que Laxe hable al público asistente sobre el trabajo que viene realizando en Navia de Suarna, lugar en el que nace en el río Suarna para desembocar luego en Asturias.
“Estamos trabajando en la Asociación SER para el desarrollo rural, cultural y ambientalista del territorio”, explica el director gallego. “Llevamos ya tres años y hemos realizado o participado en alrededor de ochenta eventos.” Su experiencia en este sentido y su última película “O que arde” (2019), cinta que fue premiada en numerosos festivales y donde Laxe se sitúa en Galicia para narrar la historia de un pirómano que volvía a la casa de su madre tras salir de prisión, permitirá al director hablar sobre distintas cuestiones del ámbito rural.
Laxe contará “un poco lo que hay entre la vida y la obra porque estoy viviendo en el pueblo donde he filmado O futuro é das cabras, que es el pueblo donde nació mi madre”, algo que permite intuir que lo vital y lo cinematográfico se fundirán en esta charla.
“Entiendo cuando alguien en las aldeas desbroza su finca y cuando termina mira aquello con satisfacción y orgullo. Es como un sentimiento de apego a un territorio y es algo muy vocacional.”
Hablará de la asociación cuya acción trata de resumir: “Se busca conocer la zona en la que vivimos, se busca estudiarla, en honrar a los antepasados que nos precedieron al habitarla. Tenemos interés en divulgar y compartir.” ¿Y el turismo? “No es la única pata del desarrollo rural”, afirma, “pero, obviamente, es importante.” Hay más: “Hay otra parte del proyecto, el de las cabras y que sale en la película que parte de la voluntad que tengo junto con mi vecino de que aquello no se queme un día. Hay tierras fértiles todos los años y nos da pena no darles uso.” Para él es importante apostar por la “sostenibilidad y la soberanía alimentaria.” Este proyecto no está solo. Se encuentra dentro de la asociación de asociaciones gallegas Aldear dentro de la cual dicen que se ayudan “todo lo que pueden”.
Cuando se le pregunta por su compromiso con esta zona en la que vive y milita, él matiza que “es un instinto de supervivencia del presente pensando en el futuro” porque lo tiene claro: “Es el lugar en el que quiero vivir porque amo este sitio y es el lugar al que pertenezco.” Tras una pausa, añade: “Creo que tengo un campesino dentro de mí. De momento no lo he podido desarrollar todo lo que quisiera porque acabo de acabar mi nueva película y estoy ahora mismo en montaje. Pero creo que todos estos temas como el pastoreo, la apicultura, los oficios tradicionales son auténticos procesos creativos. Simplemente desbrozar una finca lo veo como algo artístico. Hacerlo puede llegar a ser una obra de arte. Puede ser extremadamente estimulante. Entiendo cuando alguien en las aldeas desbroza su finca y cuando termina mira aquello con satisfacción y orgullo. Es como un sentimiento de apego a un territorio y es algo muy vocacional.”

En cualquier caso, Laxe afirma que su práctica artística no está vinculada a lo que denomina “los hábitos saludables del campesino.” En este sentido contrasta su vida como cineasta con la vida de trabajo en el campo: “Los campesinos hoy en día pueden padecer un poco de estrés porque es un trabajo muy duro, no lo tienen nada fácil, pero mi trabajo en el cine es infinitamente más neurótico. Vivo en el campo, pero muchas veces estoy trabajando. Es uno de los males de nuestro tiempo y de nuestra sociedad. Trabajamos en exceso, estamos demasiado metidos en la cultura del proyecto.”
Laxe afirma que “el principal motor para el desarrollo rural es la autoestima.” “Hay que generar una cultura del amor propio. Generar una imagen de un rural innovador, de un rural contemporáneo. Creo que muchas veces la cultura española, desgraciadamente, ha proyectado en el rural sus demonios y eso hay que cambiarlo, está cambiando. Y desde la asociación hacemos actividades en esta dirección.”
“No hay ningún gremio al que le guste premiarse tanto a sí mismo como al de los cineastas.”
Entre los proyectos que Laxe destaca de la asociación a la que pertenece es la creación de una oficina de acogida de pobladores: “El objetivo es atraer población joven, por eso, les hacemos de acompañamiento para motivar a que la gente venga a vivir a este territorio.”
“De todo esto y más” hablará Oliver Laxe el próximo domingo en L.luarca. Una oportunidad para conocer a un cineasta que ha sido premiado tres veces en el marco del Festival de Cannes, algo que, con humildad trata de restarle importancia antes de despedirse: “No hay ningún gremio al que le guste premiarse tanto a sí mismo como al de los cineastas. Hay muchos premios. Los periodistas no os premiáis tanto a vosotros mismos. Es cierto que he ganado en Cannes, pero hay muchos premios, en Cannes y fuera de Cannes. Tampoco hay que darle tanta importancia.”



























