El Servicio de Salud del Principado (SESPA) acaba de hacer públicos sus datos sobre listas de espera. Según el organismo público el plan estructural implementado por la Consejería de Sanidad ha logrado mejores resultados en verano que el plan de choque vigente en 2023. Y es que según el SESPA si se compara el balance del pasado septiembre con el del mismo período del año anterior, ahora hay 904 pacientes menos en lista de espera para operaciones y la demora media ha bajado en 3,05 días. En cuanto a los registros de personas que aguardan más de 180 días, en estos momentos incluyen a 743 personas menos que en septiembre de 2023.
Siempre según la información oficial, el sistema público redujo el pasado mes en 692 personas la lista de espera de menos de 90 días, en la que se incluyen personas con prioridad clínica para una operación, que se sitúa ahora en las 11.856 personas.
Desde la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública Carlos Ponte modera el entusiasmo del Principado y considera que hay un considerable “maquillaje” de las cifras, si bien menos grosero que la “manipulación” de la Comunidad de Madrid.
Para Ponte las cifras son positivas si se comparan con las de hace un año, pero muy desfavorables si la comparación se hace con las demoras previas a la pandemia: “Estamos mucho peor que antes de 2020, sin que ese fuera el mejor de los momentos de la sanidad pública”.

Según Ponte el Principado mejora además sus cifras por la vía de abrir un cajón llamado “cirugías transitoriamente no programables” al que envía a más de 5.000 pacientes. Con este ardid estadístico, según el presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Asturias, se estarían mejorando las cifras de unas listas de espera quirúrgicas que siguen siendo malas a pesar de los recursos económicos aportados por el Principado para bajarlas, principalmente pagar horas extras a los médicos.
La sanidad asturiana tiene graves problemas estructurales que impiden una solución sencilla al problema de las listas de espera
Según Ponte la sanidad asturiana tiene graves problemas estructurales que impiden una solución sencilla al problema de las listas de espera. La falta de profesionales en ciertas especialidades no tiene un único motivo y resolverla no es posible recurriendo únicamente al pago de horas extras. Hay profesionales que han migrado al floreciente negocio de la sanidad privada y especialidades en las que escasean médicos y medicas desde hace años. A esto se suman los recortes de la crisis de 2008 y la tendencia durante años a adelgazar las plantillas del sistema público ofertando menos plazas de las que realmente eran necesarias para un buen funcionamiento del SESPA. Según Ponte, tras la pandemia, que paralizó en buena medida el funcionamiento ordinario del sistema público de salud, ha venido la actual situación de atasco y retrasos, en la que los déficits acumulados del sistema han estallado y se han hecho más que evidentes. Recientemente Amnistía Internacional advertía en un informe que España sigue sin recuperar sus niveles de inversión sanitarios previos a la crisis económica de 2008.

Ponte cree que las cifras del SESPA son más creíbles en cuanto al número de pruebas diagnósticas. “En todo lo que son escáners, ecografías o resonancias las listas están bajando a base de poner dinero para pagar horas extras” apunta Ponte. Según el SESPA la lista de espera se sitúa ahora en 33.027 pruebas, lo que supone un descenso de 957, que suponen el 2,90% menos respecto a agosto, cuando estaban pendientes 33.984.
Para Ponte es necesario que el Principado publique las listas de espera en atención primaria, algo que ahora mismo no está haciendo. ¿El motivo? Los datos pueden ser muy malos.
Recientemente la ministra de Sanidad Mónica García pedía a las comunidades que renunciaran a usar como “una herramienta política más” las listas de espera. El aviso iba por las del PP, pero no parece que ninguna administración esté renunciando a embellecer sus datos. Si además todo el mundo sabe que la comunidad de al lado va a trampear sus cifras y presentar su sanidad como la mejor de las posibles: ¿Qué estímulo existe para decir la verdad?.



























