Acto familiar en Los Arenales para despedir al militante José Luis García Zuazua, referente la lucha obrera y vecinal en la capital asturiana. Acto familiar en el sentido más amplio. La capilla del tanatorio se quedó pequeña para acoger a su extensa familia biológica y política, amigos, vecinos del barrio de Ventanielles, y compañeros de sus tres tradiciones militantes: la Hermandad Obrera de Acción Católica, el PCE y Podemos.
Gruñón, a la par que tierno y cariñoso. Hombre familiar y comprometido con su clase, su comunidad y su tiempo, fueron algunas de las cosas que se destacaron en un acto emotivo en el que fueron tomando la palabra Celso Miranda, Marta Izquierdo, Belén Suárez Prieto, Fran de Asís, David Acera, Jesús Álvarez “Chuso”, Nacho Bujanda, Begoña Coronas, su yerno Rafael, y sus hijos, Koti y Noelia.
“Una sonrisa de Zuazua, su aprobación ante algo que hubieras hecho o dicho, era una recompensa enorme, un premio militante, una medalla Lenin” recordó Celso Miranda, compañero primero en el PCE, y después en Somos Oviedo y Podemos, sobre un hombre cuya “apariencia dura, casi hosca, sólo era un frágil caparazón”.

El poeta y vecino de Ventanielles Fernando Menéndez trajo al acto el interés que el veterano comunista ponía en que la clase obrera leyera, adquiriera cultura y se formara. Su hija Noelia puso el énfasis en el aspecto más íntimo y familiar de su padre, su ternura y entrega a los suyos.
El escritor y narrador David Acera pidió que el acto sirviera también para reconstruir la maltrecha unidad frente a la amenaza de un regreso del “chapapote que ya cubrió la Europa de los años 30”. Jesús Álvarez “Chuso”, en representación de los cristianos de base, pidió a los asistentes que entonaran un “¡Zuazua vive! ¡La lucha continúa!”.
El “Canto a la libertad” de Labordeta y “La Internacional”, con Nacho Loy a la guitarra, pusieron el punto final a la despedida a un activista que ya es historia del Oviedo obrero y popular.



























