El gran cineasta chileno Patricio Guzmán dijo una vez que un país sin cine documental es como una familia sin álbum de fotografías. En “Luna” Pablo Casanueva da de alguna forma la vuelta a la afirmación del autor de “La batalla de Chile” y convierte su álbum familiar en un pretexto y un documental para contar la historia de un país.
El cineasta riosellano cuenta en una película poética y redonda, narrada en primera persona, el devenir en los años 30 de su bisabuela y sus hermanos, hijos de un orgulloso bastardo, nacido de la relación extramatrimonial de un rico indiano con su sirvienta.
Los Luna, como se conoce a la familia en Ribeseya, eran obreros con conciencia de clase, militantes de la CNT y activos antifascistas. Su participación en la Guerra Civil les costaría cárcel, exilio, y a uno de ellos la vida. La derrota de la República también supondría la dispersión de la familia entre Galicia, Catalunya y Francia. Tras el drama llegaría un largo silencio.



A partir de una historia fragmentada, llena de vacíos y sin un relato colectivo, Casanueva recompone el álbum familiar hecho pedazos en una película que tiene algo de investigación detectivesca, y de road movie por los lugares a los que la derrota antifascista fue llevando a los diferentes miembros del clan.

“Luna” es una película sobre una familia asturiana de los años 30, pero como recordó en su presentación su director, la historia sigue teniendo lugar hoy día en todo el mundo: “Cuando en la película veáis xente en campos de concentración o en barcos a la deriva, pensad que guëi sigue pasando”.
“Luna” es también una prueba de la buena salud del cine asturiano, con cuatro títulos este año en la sección oficial del FICX, dos largos y dos cortos. Tito Montero ya está rodando la segunda parte de Hotel Asturies para dejar constancia de este momento dulce.





























