Windar, la compañía del Grupo Daniel Alonso, será una de las perjudicadas del nuevo proteccionismo norteamericano, iniciado con la administración Biden y continuado ahora por Trump. Y es que la firma asturiana, especializada en la producción de torres parques de eólica marina, tendrá que enfrentarse a aranceles de un 28,55% a la hora de vender sus productos en unos EEUU que quieren reindustrializarse poniendo límites a la entrada en su mercado de competidores internacionales.
Windar, con base en la bahía de Avilés, y fábricas en Brasil, India, México y Polonia, tiene experiencia en el mercado norteamericano. En produjo un 2024 un parque de Iberdrola en Massachussets para abastecer de electricidad eólica a más de 400.000 hogares, el equivalente a la mitad del consumo de Boston.
Los nuevos encargos norteamericanos tendrán una fuerte barrera comercial, menor que el 73% previsto inicialmente por la administración Biden, pero suficiente para potenciar a la industria norteamericana frente a la española. El porcentaje final ha sido ajustado por el Tribunal de Comercio Internacional de los Estados Unidos y beneficiará a los fabricantes norteamericanos de torres eólicas, que habían denunciado el dumping de los productores europeos.
Se desconoce el impacto que las barreras comerciales tendrán en Windar, con pedidos en todo el mundo. La compañía acaba de ampliar su fábrica avilesina, adquiriendo las antiguas instalaciones de Alcoa, y tiene previsto llegar al medio millar de empleados en 2026, cifras que quizá se enfríen con la contracción de la demanda norteamericana.



























