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Julio acertó: cinco pronósticos de Anguita a los que el siglo XXI ha dado la razón

Anticipó la crisis del euro, defendió la reducción de la jornada laboral, la banca pública o el desarrollo federal de la Constitución.

Julio Anguita en el programa "Otra Vuelta de Tuerka" de Pablo Iglesias.

Hoy ha parado de latir el corazón de Julio Anguita. Tras una semana luchando por sobrevivir el ex secretario general del PCE y de IU, ha fallecido en su querida y amada ciudad natal, Córdoba, de la que fue su primer alcalde después del franquismo. Al frente de la coalición, Anguita logró los mejores resultados electorales para la izquierda alternativa desde 1979, solo superados en 2015 por la irrupción de PODEMOS y sus confluencias.

Durante su periodo al frente de IU, en los años 90, fue duramente combatido por los grandes medios de comunicación, especialmente los vinculados al Grupo Prisa, con una influencia cultural decisiva entre el público progresista. Presentado como un personaje quijotesco y al margen de la realidad, Anguita sin embargo acertó en muchos de sus pronósticos realizados en una década de los 90 marcada por la caída del Muro de Berlín y el triunfo de EEUU y sus aliados en la Guerra Fría. Iba a contracorriente en una sociedad española donde los efectos del neoliberalismo empezaban a palparse, pero que aún no había conocido de forma masiva la precariedad laboral y los recortes al Estado del Bienestar que llegarían con la gran crisis de 2008. Por eso, sería después de la crisis y del 15M, cuando muchos redescubrirían el discurso político de este viejo profesor de historia. Aquí cinco pronósticos lanzados por ex coordinador de IU en los años 90, y a los que el tiempo ha dado la razón:

Europa y la necesidad de una alianza de los países del sur

Anguita sería muy beligerante contra el modelo europeo consagrado en el Tratado de Maastricht. Al contrario que Antonio Gutiérrez, líder de CCOO, y una parte de su partido, defendió oponerse al tratado firmado en la ciudad holandesa, aunque supusiera para IU quedarse en soledad. En junio de 1992, tras la derrota del Tratado de Maastricht en el referéndum danés pidió que España renegociara el acuerdo y abogase por un frente común con los países del sur de Europa para contrapesar la influencia de la Alemania reunificada en la UE. El coordinador de IU advirtió sobre una crisis del euro, y sostuvo que la construcción de la Unión no podía empezar por la moneda única, sino que esta debía ser en todo caso el resultado final de un proceso previo de armonización en materia laboral y fiscal de las economías de la Europa más rica y la Europa más pobre.

También rechazó la independencia del Banco Central Europeo de cualquier control democrático y advirtió que cumplir los objetivos de déficit para acceder a la moneda única favorecerían, con la excusa de reducir el endeudamiento, la privatización del sector público español y limitar la expansión de un Estado del Bienestar aún poco consolidado como el español. También señaló que sin una moneda propia que devaluar para hacer más competitivas las exportaciones, los gobiernos españoles irían recurriendo a sucesivas reformas laborales para “devaluar” los salarios de los trabajadores.

Julio Anguita en un cartel electoral del PCE. Elecciones generales de 1977.

Corrupción en la Casa Real

En 1977 el PCE renunció a la reivindicación republicana para lograr su legalización. Aceptar la Monarquía se convertiría en una prueba de su voluntad de reconciliación y de lograr una Transición pacífica y consensuada. Dos décadas después, el mismo partido daría el pacto social y político de la Transición roto por parte de las élites. En 1996, en el mitin fiesta del PCE, Anguita sacó del congelador la bandera tricolor y apostó por un referéndum sobre Monarquía o República. El sector de IU más cercano al PSOE y los dirigentes de Iniciativa Per Catalunya, socia catalana de la coalición, se le echarían encima por estas declaraciones, que rompían con el consenso constitucional. También criticó abiertamente los negocios de Juan Carlos I, de quien dijo que su corrupción era un secreto a voces entre la clase política.

Reforma federal del Estado y solución negociada del problema vasco

En 1993, como coordinador de IU, propuso un desarrollo federal del Estado de las autonomías, a partir del capítulo VIII de la Constitución, como forma de solucionar las tensiones nacionalistas y profundizar en la democratización del Estado. Asimismo defendió la participación de Ezker Batua, la federación vasca de IU, en el llamado Pacto de Lizarra, un foro liderado por el PNV y la izquierda abertzale, que funcionó durante la tregua de ETA de 1998-2000. Este espacio abogaba por una solución negociada del problema vasco. En un momento de mucha crispación política, marcado por atentados y asesinatos, Anguita apoyó abrir un diálogo con el independentismo vasco para que abandonase la violencia, pidió la depuración de responsabilidades de Felipe González y el PSOE en la guerra sucia contra ETA, y la humanización de las condiciones carcelarias de los terroristas presos. La participación de IU junto a los nacionalistas fue muy criticada y supuso un fuerte desgaste para la coalición de izquierdas, no en Euskadi, pero sí en el resto de España. Sin embargo, el final de ETA y su abandono de las armas durante el mandato de Zapatero se lograría no por vías exclusivamente policiales y judiciales, sino tras una intensa negociación entre los socialistas vascos, con Jesús Eguiguren al frente, y Arnaldo Otegi, líder de Bildu.

1986. Candidato a la presidencia de Andalucía. Obtuvo el 18% de los votos y 19 escaños.

Apuesta por la industria, el sector público y límite a los beneficios bancarios

Anguita fue muy crítico con la política económica de Felipe González y después de José María Aznar. Dijo que tendía a la desindustrialización y la especialización de España en el sector turístico, inmobiliario y en las exportaciones con bajo valor añadido. Como alternativa propuso una banca pública y mantener un sector público industrial que funcionara como “brújula” o locomotora del resto de la economía española. Así lo expuso en mayo de 1993 ante el Colegio de Economistas de Madrid y la Asociación Española de Ejecutivos de Finanzas, en un conferencia, en “tierra extraña”, como la calificaría en su crónica el diario EL PAÍS. En ese encuentro, ante 500 oyentes, el coordinador de IU expondría también la necesidad de limitar los beneficios de la banca. “Un catedrático de Economía elogió a Anguita al final del acto en estos términos: Usted se ha presentado como Daniel ante los leones y ha salido airoso”, señalaba el cronista de un medio tan poco amigable con el político andaluz como EL PAÍS.

La crisis del Covid19 ha puesto de relieve la debilidad del tejido industrial español y su extrema dependencia del turismo. Hoy las encuestas revelan que la mayoría de los españoles abogan por recuperar empresa pública y exigir a la banca la devolución del rescate bancario.

Campaña de IU por las 35 horas (1998).

Obsolescencia programada, robotización y reducción de la jornada laboral

Anguita alertó de la crisis ecológica en la campaña de 1993, y habló de la necesidad de acabar con la obsolescencia programada de los bienes de consumo. El coordinador de IU señaló la importancia de fabricar bienes robustos, de larga duración, en lugar de productos de usar y tirar. Hoy sabemos que alargando un año la vida a los aparatos electrónicos se podría reducir la emisión de cerca de 4 millones de toneladas de CO2 al año, una cifra que equivaldría a eliminar dos millones de coches de las carreteras europeas. En 1993 aquello sonaba a chino, como reconocía la periodista de El PAÍS, Maruja Torres, en su crónica “Un candidato robusto”, sobre un mitin de Anguita en Huelva: “un país justo, un país sin culebrones y con algo que creo recordar llamó obsolescencia programada, que quiere decir que ya está bien que se rompa todo, y que una nevera y una minipimer y todo lo que necesitamos tienen que ser bienes robustos, y no estar estropeándose cada dos por tres por tonterías, menguando el salario directo que se recibe”.

Hoy la crisis ecológica, la economía circular y el final de la obsolescencia programada forman parte de las políticas públicas en todo el mundo, así como de la futura Ley de Cambio Climático que se va a aprobar en España.

También el futuro del empleo en la era de la robotización fue una importante preocupación de Anguita. En sus intervenciones públicas el cordobés explicaría que con los nuevos adelantos tecnológicos el crecimiento económico no supondría el pleno empleo. Desde IU se impulsó en 1998, como alternativa al problema del paro, una campaña por la reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales, tal y como haría en Francia el llamado gobierno de la izquierda plural, formado por socialistas, verdes y comunistas. Se trataba de lograr la reducción de la jornada sin reducción salarial, para así repartir el empleo y mejorar la calidad de vida de las personas empleadas. Los grandes sindicatos no quisieron acompañar a IU en las movilizaciones que promovió en defensa de las 35 horas junto a movimientos sociales y sindicatos minoritarios. Las recetas que los sucesivos gobiernos españoles finalmente impusieron con el propósito de reducir el desempleo fueron abaratar las condiciones de despido e iniciar la generalización de lo que se ha dado en llamar precariedad. Una palabra entonces novedosa.

Diego Díaz Alonso
Escrito por

Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

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