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Viviendo el año Rodrigo Cuevas

De ‘La Dolorosa Compañía’ al estrellato: un breve repaso a la carrera de un artista que regresa con fuerza del confinamiento.

“Aparecieron por el bar y me preguntaron si podían actuar, ¿Qué tocáis? les pregunté, y me dijeron Un poco de todo, copla, cuplé…“. Cuando escuchó esas dos palabras, a José Álvarez, más conocido como Jose “el de La Caja Negra”, se le iluminaron los ojos, e inmediatamente fichó a aquellos dos desconocidos para ser el plato fuerte del antroxu del bar ovetense La Caja Negra, ese año dedicado a la “España cañí”, con una fiesta temática provocadóramente titulada “Con Franco se vestía mejor”. Todo un desafío a la clientela del local. Los dos desconocidos se llamaban Lúa Gándara y Rodrigo Cuevas y su grupo “La Dolorosa Compañía”. Cuevas, ha definido a su primer grupo como un “dúo de verbena psicodélica en el que descubrí mi amor por la provocación, por el cabaret más descarado y por repartir feromonas entre el público”. La actuación fue todo un éxito y el prólogo a una memorable noche en el desaparecido local de la noche carbayona. También el inicio de una fructífera relación con “Jose Caja” que organizó algunas de las primeras actuaciones de La Dolorosa Compañía en Asturies, entre ellas un concierto en Tapia de Casariego en apoyo a la lucha vecinal y ecologista contra la minería de oro en Salave.

Actuación de La Dolorosa Compañía.

No había sido Rodrigo Cuevas profeta en su tierra hasta entonces. Nacido en 1985 en Oviedo/Uviéu, el músico estaba afincado en Galicia desde 2008, después de regresar de Barcelona, donde amplió sus estudios musicales iniciados en la capital asturiana. En Galicia grabaría en 2012 su primer disco “Yo soy la Maga” , profundizaría en su conocimiento de la música tradicional, y fundaría junto a la artista gallega Lúa Gándara “La Dolorosa Compañía”, ese dúo que tanto podía actuar en residencias de mayores como en centros autogestionados. Ironías del destino, “La Dolorosa” terminaría teniendo casi más éxito en Asturies que en Galicia. Rodrigo comenzaría así a convertirse en una “estrella invitada” de los espacios alternativos asturianos, ya fuera haciendo una provocadora versión queer del “Maricón de España” de Millán Salcedo en el Cabaret del Local Paraíso, impartiendo talleres en el CSOA La Madreña, o debutando en solitario en el chigre carbayón Casa Quilo, en el marco del festival autogestionado Localidades Agotadas. Una actuación inolvidable que acabó con Rodrigo cantando completamente desnudo en la copa de un árbol, y al que siguió una gran tarde de baile y verbena. Su presencia sería habitual en eventos de Lata de Zinc, en la Folixa Popular del Día de Asturies, organizada por Podemos, en el Conciertu pola Oficialidá de la Xunta pola Defensa de la Llingua Asturiana, cantando en apoyo de la recuperación cultural de la antigua Tabacalera del barrio gijonés de Cimavilla o como estrella de las fiestas vecinales del Oviedo Redondo. Capaz de maridar estilos y públicos en mezcolanzas atrevidas y libres de prejuicios, que juguetean con todos los registros de la música popular asturiana y española, con él los modernos redescubrirían la toná y la vaqueirada, y los folkis los encantos de la copla y el cuplé.

Portada del primer disco de Rodrigo Cuevas “Yo soy la Maga”

El nombre de Rodrigo Cuevas comenzaba a sonar en el urderground asturiano, pero al singular talento del músico carbayón le faltaba una buena plataforma de lanzamiento capaz de hacerle llegar a públicos más amplios. No tardaría en llegar. Carlos Barral de la agencia El Cohete Internacional sería el encargado de propulsar la carrera de Cuevas, que definitivamente abandonaba Galicia para buscar casa en Asturies y afincarse en una aldea de Piloña, donde además ha impulsado el mini festival de verano “Una señora fiesta”, que el año pasado tuvo a “El Niño de Elche” como estrella invitada. Cuevas se convertía ya en profeta en su tierra, en un verano de 2016 en el que el público gijonés se rendiría a sus pies con un multitudinario concierto en la Semana Grande y “Ritmu de Verdiciu” en el hit imprescendible de todas las fiestas de prao. También ese año se consolidaría su dulce reencuentro con su ciudad natal. En 2016 cerraba, subido en una carroza, el desfile del Día de América en Asturies, al año siguiente conducía en el Teatro Campoamor el concierto homenaje al maestro Tino Casal y promocionaba las cascadas del río Guanga, de Trubia, en el marco de la campaña “Uviéu Embruxa”. Se convierte en imagen publicitaria de la sidra con denominación origen y el personaje salta a la cultura popular. Los disfraces de Rodrigo Cuevas en los antroxos asturianos, con gente ataviada con madreñes, faja, ligueros y montera picona, ya son comunes.

El nombre de Rodrigo Cuevas va a empezar también a ser conocido más allá del Negrón. Las puntuales incursiones a Madrid y otras ciudades españoles de un artista aún poco conocido fuera de su tierra, se terminan transformando en dos giras nacionales e internacionales: “Electrocuplé” y “El mundo por montera”. Toda una apuesta envuelta en una estética muy cuidada y reconocible a cargo del Estudio Llunik. El interés despertado por “Pince of Verdiciu” en 2016 se convierte en verdadera expectación con el lanzamiento de su tercer LP, “Manual de Cortejo”, saludado por Radio3 y la prensa musical e incluido en varios rankings de los mejores discos españoles del año. Hablar de el año Rodrigo Cuevas comienza ya a ser tan tópico como decir “marco incomparable” o “nuestro mejor embajador”, pero en realidad ya van cuatro años consecutivos de una carrera ascendente que sigue sin tocar techo, y de un artista en estado de gracia y permanente reinvención, que también ha probado suerte en el teatro musical con su participación en la zarzuela “La Verbena de la Paloma” y el musical “Horror: el espectáculo que no se debió hacer”, revisitación de “The Rocky Horror Picture Show”. Si bien el confinamiento ha jugado en contra del espectáculo “Trópico de Covadonga” y del disco “Manual de Cortejo”, durante el encierro Cuevas y sus músicos sacaron tiempo para grabar desde sus respectivas casas un Rambalín en cuarentena dedicado al mítico personaje de la Cimavilla del tardofranquismo, asesinado en extrañas aún no aclaradas.

Cuevas sale del confinamiento con nuevas actuaciones y convertido en imagen turística del verano gijonés. Su multitudinario concierto esta semana en la explanada del Pozu Barreo, en el marco del “Esto nun ye San Xuan”, confirman su regreso por la puerta grande a los escenarios.

Diego Díaz Alonso
Escrito por

Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

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