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Inspección de Trabajo abre una investigación al diario “El Comercio”

Tres ‘colaboradores’ denunciaron al periódico por un supuesto caso de falsos autónomos.

El diario El Comercio está siendo objeto de una investigación de la Inspección Laboral por la situación de varios de sus supuestos colaboradores, que trabajan en exclusiva y de forma regular para este medio de comunicación pero que no estarían formando parte de la plantilla. 

Según fuentes vinculadas a la Inspección, la investigación habría comenzado hace algunas semanas tras constatarse que hay una lista de más de 20 personas que figuran como colaboradores de este medio, es decir que escriben para él pero no forman parte de su plantilla, siendo sin embargo esta empresa su única fuente de ingresos.  

Varias de las personas afectadas habrían ya pasado a prestar declaración por el despacho de la inspectora encargada del asunto. Estas pesquisas coinciden con la presentación, por parte de tres de estos supuestos falsos autonómos, de una denuncia contra el periódico por su posible situación irregular. El proceso judicial abierto a raíz de estas tres demandas se encuentra de momento paralizado, dado que se han abierto negociaciones entre la empresa y los tres periodistas en cuestión.  

Por este motivo, el rotativo gijonés habría solicitado a la Inspección que paralice también sus indagaciones hasta conocer si hay un fallo judicial al respecto que aclarase si se trata o no de una situación irregular. La investigación, sin embargo, continúa.  

La figura del redactor supuesto colaborador es sobradamente conocida en el gremio periodístico asturiano. Todos los grandes diarios de la comunidad han utilizado y siguen utilizando esta figura en varias de sus secciones, especialmente las corresponsalías locales. En este último caso, se trata de redactores que cubren la actualidad de su zona geográfica, publicando noticias y artículos regularmente, incluso a diario, y en muchos casos viéndose obligados a dejar las famosas “neveras”, temas hechos de antemano para poder descansar algunos fines de semana.  

Suelen trabajar desde su domicilio y reciben vía telefónica las órdenes de sus jefes de sección, cobrando bien una cantidad fija mensual, bien con el procedimiento llamado “al peso”, es decir, según el número de líneas o caracteres publicados.  Pese a su relación laboral habitual con su medio, no están contratados y no figuran en plantilla. En algunos casos, se les obliga a firmar un contrato mercantil para dificultar que una eventual denuncia del trabajador prospere.   

De hecho, ya ha habido varios casos de denuncias en las que el juez ha dado la razón al trabajador, obligando a la empresa a pagar las cotizaciones y diferencias salariales correspondientes a los años de servicio del empleado. Sin embargo no es habitual la presentación de este tipo de demandas, pues el trabajador que las interpone sabe que lo tendrá difícil para volver a ser contratado en un gran medio de comunicación escrito.   

Redacción Nortes
Escrito por

Te contamos lo ocurrido centradas en la periferia.

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