Viejos columnistas y nuevos tuiteros

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Raúl Royo Fraguas
Raúl Royo Fraguas
Licenciado en Filosofía, analista político y podcaster en @podcastpol.

En La desfachatez intelectual (Ediciones La Catarata, 2016) Ignacio Sánchez Cuenca trata, con bastante brillantez, la cuestión acerca de cómo está constituido el espacio de la opinión pública en España  a partir del análisis de sus principales exponentes en las columnas de los medios de la prensa escrita. ¿Cuáles son sus principales características? ¿Cuáles son las formas, temáticas y formas de estilo dominantes en el panorama de la opinión pública?

De forma muy sintética pueden resumirse en las siguientes:

  1. La tendencia a hablar de todo con el mismo nivel de autoridad (cultura holística). Privilegio del ensayo frente a la investigación.
  2. El debate se entiende en términos agónicos, de confrontación: “Lo que se busca es destrozar al contrario, arrinconarle y arrearle hasta dejarlo KO”. La consigna: “No retroceder jamás”.
  3. Privilegio del estilo frente al contenido: “frivolidad de los contenidos y prepotencia de la forma estilística”. El objetivo es la frase rotunda, brillante, afilada, que no dé lugar a la réplica.
  4. Una aproximación a la política en términos subjetivos y literarios, un fuerte individualismo combinado con un acusado moralismo y una cierta confusión entre moral privada y ética pública.
  5. La confusión entre reconocimiento público e impunidad.
  6. Una fuerte impermeabilidad a la crítica, donde se confunde la crítica con el ataque personal.
  7. El enfrentamiento se comprende, y tiende a reducirse, a una confrontación entre los capitales culturales y simbólicos adquiridos por los contendientes. El argumento pierde peso en relación a la biografía y el curriculum.

Lo interesante es que, pese a que es en cierta medida un libro muy inserto en el ambiente político de 2016 -tan cerca y tan lejos de nosotros/as- y en un ecosistema informativo y de opinión que en estos pocos años ha entrado ciertamente en declive; y pese a que el análisis de Sánchez Cuenca está exclusivamente centrado en analizar el modus operandi típico de los columnistas de opinión en la prensa escrita, ofrece un marco de análisis perfectamente válido para analizar cómo funciona, por ejemplo, Twitter como espacio de opinión pública.

Rebobinemos. Flashback al principio. A lo Nolan. Olvidemos el primer párrafo. Nada sabemos de qué estamos hablando de un libro, de que está escrito en 2016. Nada sabemos de qué va. Sólo hay una lista. Una lista que dice que caracteriza las formas dominantes en el espacio de la opinión pública.

El “matonismo intelectual” típico del columnista de opinión se recombina y actualiza ahora con la “cultura del zasca” y del clickbait

El chiste es que; salvo la mención al “privilegio del ensayo frente a la investigación” que era una tributo obligado a resumir las tesis de Sánchez Cuenca sin barrer descaradamente para casa; la mayor parte de las características descritas casan perfectamente con una descripción de las formas dominantes que adquieren las interacciones en Twitter cuando la cosa política o el análisis social -que viene a ser lo mismo- están por el medio.

Me atrevo a decir que cualquiera que haya pasado más de diez minutos en una refriega típica en las redes sociales podrá, sin mucho esfuerzo, identificar tres o cuatro de ellas en lo que está pasando.

Aquí el problema o la pregunta -que también vienen a ser lo mismo- no es sólo ¿cómo los nuevos espacios de opinión pública generados por las nuevas tecnologías digitales han heredado las características -de mierda, añado- que provenían de los medios tradicionales? El problema es ¿cómo el “matonismo intelectual” típico del columnista de opinión se recombina y actualiza con la “cultura del zasca” y del clickbait? ¿cómo la toxificación de los espacios de opinión pública reflejan o contribuyen -o ambas cosas- a laminar los avances democráticos? ¿cual es la cura, el detox-político, para habilitar espacios de opinión más saludables?

Muchas preguntas y muy pocas respuestas, pero que comienza a ser urgente que seamos capaces de plantear.

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