“Hay que reducir el número de universidades privadas”

El profesor y sindicalista Ignacio Loy considera que los problemas de la Universidad asturiana son comunes a los de un sistema que aún no se ha repuesto de los recortes.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

Ignacio Loy (Oviedo/Uviéu, 1966) es desde hace años la voz de los trabajadores en la Universidad asturiana. Este profesor de psicología y antiguo objetor de conciencia al servicio militar es el secretario de la sección sindical de CCOO, sindicato mayoritario en el comité de empresa. Aunque CCOO no pedirá el voto para ninguno de los dos candidatos al rectorado, Santiago García Granda e Ignacio Villaverde, Loy no oculta que la relación del sindicato con el rectorado ha sido buena y fluida en estos cuatro años, y espera que lo siga siendo gane quien gane las votaciones del viernes. Considera que la independencia de la Universidad se encuenta amenazada por la tendencia del neoliberalismo a poner todas las instituciones a su servicio. En sus ratos libres preside la hiperactiva asociación cultural ovetense La Ciudadana.

¿Qué problemas tiene que resolver la Universidad asturiana?

Los problemas fundamentales de nuestra universidad no son muy distintos de los de cualquier otra universidad española, y me temo que no se pueden resolver desde el rectorado de la Universidad de Oviedo, que en todo caso puede mejorar o empeorar algunos asuntos domésticos. Para resolver esos grandes problemas estructurales hace falta alianzas más grandes en el seno de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas.

¿Cuáles son esos problemas?

En primer lugar la dialéctica Universidad privada Universidad pública. Los objetivos de una y otra son antagónicos. El ex ministro Wert puso todo tipo de facilidades a la creación de universidades privadas mientras se nos reducía el presupuesto y nos aumentaban todo tipo de exigencias y trámites burocráticos inexistentes en la privada, que está completamente desrregulada. Mientras en las privadas se les dejar hacer lo que quieran, a las públicas nos ponen a competir en unos rankings estúpidos en los que siempre van a perder las pequeñas universidades. Es como si hacemos un ranking de parques. Siempre va a ganar El Retiro al Campillín. Lo bueno de la universidad pública española es precisamente la igualdad y la homogeneidad de su nivel. Esto no es EEUU donde tu título vale en función de la universidad en la que hayas estudiado. Aquí a un licenciado en derecho de Granada se le presupone el mismo nivel que a otro de la Complutense. Es uno de los grandes méritos de nuestro sistema, que sufre desde hace años una campaña de desprestigio neoliberal bajo el pretexto de la “calidad” y la “excelencia”.

El nuevo ministro quiere endurecer la legislación a las privadas

Me parece bien. La propuesta es a priori buena, pero habrá qué ver en qué queda. Hay que reducir el número de universidades privadas. Hoy día la mayoría son chiringuitos en los que apenas hay grados ni investigación, y que se concentran únicamente en ofrecer masters, que es donde está el negocio. Los objetivos de la pública son otros: crear buenos profesionales y conocimiento. Eso solo puede hacerse desde una institución pública independiente de los poderes económicos, que tienen intereses muy limitados, y que solo están interesados en financiar objetivos muy concretos. El objetivo de la Universidad de Oviedo no debe ser crear un químico al servicio de Dupont, sino un buen profesional que lo mismo pueda trabajar para Dupont que para cualquier otra empresa. La prueba de que la Universidad pública española tiene un alto nivel es que otros países europeos estén contratrando permanentemente licenciados españoles. En Alemania los grados son de tres años. En España de cuatro. Lógicamente uno de nuestros titulados o titutladas está más preparada porque ha tenido un año más para formarse.

El drama es que no encuentren trabajo ni en Asturies ni en España

Si, pero eso no es un problema de la Universidad, sino de la economía española y sus déficits estructurales. Por otro lado nos encontramos con que la carrera de medicina tiene ‘numerus clausus’ a la vez que nos faltan profesionales. Hay un desajuste que toca abordar.

¿Padece de endogamia la universidad española?

Hay una endogamia natural en la ciencia porque el profesorado forma al personal en su estilo, en su paradigma, y aspira a formar equipos con esa gente. Y luego hay otra endogamia biológica, de apellido, que hay que combatir, la de “los hijos de…”, que a veces pueden ser profesores e investigadores estupendos, pero otras veces tienen una plaza solo por ser “hijos de…”. Creo que ya no es lo que era. En mi opinión la forma de combatir la endogamia en la Universidad pasa por ofrecer más plazas postdoctorales. Si cuando alguien termina el doctorado tiene muchas oportunidades en muchas universidades, lo normal es que se vaya a otros lugares a investigar, aprender y ver mundo. El modelo británico es ese. El problema en España es que apenas hay contrataciones para otra cosa que no sea dar clases. En las universidades de los países europeos más avanzados nadie da como en España 240 horas de clase. En Gran Bretaña por ejemplo hay personas contratadas solo para dar clases, otras solo para investigar, y muchas fórmulas intermedias entre ambas…

Manuel Castells ha anunciado su voluntad de acabar con el abuso de la figura del profesor asociado

La figura del profesor asociado es una buena idea que se ha pervertido. Es normal que en la Facultad de Derecho imparta clases alguien que no sea un académico sino una profesional en activo. Va a aportar cosas que los académicos no pueden aportar. El problema es que se está usando para cubrir necesidades docentes con contratos muy precarios. Volvemos al problema de la financiación. Hay que aumentar las plantillas en la Universidad y destinar más recursos a la investigación.

¿Hay que bajar las tasas? ¿Ir a las matrículas gratuitas?

Depende de la riqueza y del sistema fiscal del país. En Finlandia es así. En España se paga un 20% aproximadamente de lo que costaría realmente la matrícula. Creo que lo más realista en este país es defender una ampliación de las becas.

Volvemos a los problemas domésticos de la Universidad asturiana y a las elecciones de este viernes

Vale

Vuelve a discutirse sobre la ubicación de las facultades

Tenemos un problema de dispersión territorial de las facultades que dificulta las relaciones. A pesar de los medios tecnológicos que los departamentos estén físicamente cerca siempre ayuda a favorecer el conocimiento y la interdisciplinidad. Por ejemplo que matemáticas esté en Oviedo y la mayoría de las ingenierías en Gijón es un problema. Esto solo se podría resolver con un gran acuerdo institucional, pero lo veo complicado. El Principado nunca ha respetado la autonomía universitaria. Lo acabamos de ver con la sentencia sobre la subida salarial de los investigadores. El Rector la había aprobado pero el Principado la paralizaba.

¿Su voto es para Granda?

En CCOO tenemos por costumbre mantenernos neutrales en las elecciones y que cada afiliado haga lo que le parezca. El talante de Granda ha sido bueno y las relaciones en temas laborales muy fluidas. Se han dado pasos adelante importantes. Aspiramos a mantener estos avances gane quien gane.

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