“Sigue habiendo un machismo tremendo”

Recuperamos con motivo del fallecimiento de Conchita Quirós esta entrevista de Xuan Cándano publicada en 'Atlántica XXII'.

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Xuan Cándano
Xuan Cándano
San Esteban de Bocamar (1959). Periodista. Redactor en RTVE-Asturias. Fundador y exdirector de Atlántica XXII. Es autor de "El Pacto de Santoña" (Madrid, 2006)

Entrevista publicada en el número 4 de Atlántica XXII, en septiembre de 2009

Debe ser porque vivir entre libros conserva el cuerpo tan fresco como la mente, pero lo cierto es que Conchita Quirós no aparenta los 74 años que confiesa. Hija del librero Alfredo Quirós, Conchita heredó la librería Cervantes de Oviedo y la ha convertido en una de las de más prestigio y ventas de España. Lleva 52 años al frente del negocio, desde que le pusieron una bata nada más acabar la carrera, aunque cada vez delega más en un sobrino que garantiza la continuidad familiar de los Quirós, una saga que entronca con el liberalismo ilustrado y clariniano ovetense. Licenciada en Filosofía y Letras, la biografía de Conchita está hecha de un coraje y una valentía ya quisieran otras que vende en su librería. Fue pionera en la lucha de las mujeres por su emancipación en una época en la que el feminismo sólo estaba en los libros prohibidos que su padre escondía en la trastienda del local.

Su infancia en Oviedo es una historia muy novelada, la de una niña de la guerra.

Una época francamente muy dura la de la posguerra. La época del racionamiento, la de la cartilla, de dar vueltas a los abrigos  pa poder ponelos, pa poder reautilizalos.

En una ciudad vencedora muy clasista y muy dura con los derrotados.

A mi me pasó lo de a casi todo el mundo entonces : una madre de derechas y un padre liberal, muy liberal. No se hablaba nada de eso entre ellos, no se hablaba nada de lo que imaginabas que podría haber pasado. Para mi abrir los ojos fue realmente después de acabar la carrera, que me empeñé contra viento y marea en marchar a París un mes. Me costó un disgusto con mi padre porque no iban más que las chachas au paire y alguna que otra puta. Y yo, una moza allí sola, no pegaba. Pero allí fue donde mi cuenta que había otro mundo. Hasta entonces fue muy duro.

¿Fue la primera mujer que condujo un coche en Oviedo?

Si no fui la primera fui de las primeras, efectivamente. Pasaba delante de un guardia y decíame él: “hala, hala, que va mucho mejor que ayer”. No había semáforos, los pusieron al año siguiente.

La librería de su padre, ¿ era un oasis liberal en aquel Oviedo tan cerrado?

Sí. Mi padre, como buen liberal, se rodeó de gente muy hetedoroxa. Fue capaz de aglutinar, yo que sé, hasta a un guardia de asalto que mantuvo la librería abierta durante el asedio. El salió con nosotros y si la librería cerraba la requisaban. Lo habían obligado a abrir zanjas, porque no se había alistado voluntario y ese guardia de asalto abría y cerraba la librería en nombre de mi padre. Mi madre era maestra y fue sancionada de empleo y sueldo por la ideología de mi padre, cuando ella era completamente de derechas. “Para parar las aguas del olvido” de Paco Ignacio Taibo recuerda esa época de posguerra. Paco Ignacio Taibo y Manolo Lombardero eran empleados de mi padre y Angel González era “Angelín el hijo de doña María”. Doña María era una habilitada de la que pagaban a los maestros y era muy conocida en casa. Cuando Paco Ignacio Taibo empezó a trabajar en la librería mi padre necesitó hacer un cartel. Ahora se hacen muy fácil con muchos medios, pero entonces había que hacerlos a mano. Paco Ignacio se ofreció para hacerlo y trajo un cartel precioso, maravilloso. Mi padre le dijo “esto no lo pudiste hacer tú”, porque tenía 14 o 15 años. Primero insistía, pero luego se echó a llorar, porque lo había hecho Belarmino, un tío de Paco Ignacio que estaba huido y lo tenían escondido en casa. No sabía que hacer el hombre y dibujaba muy bien. En la librería se reunían para recibir los libros de Ruedo Ibérico, que venían con facturas falsas, de biblias o de cosas muy anodinas. También llegaban libros de Losada, todo lo de Hispanoamérica y después de cerrar quedaban cuatro o cinco a abrir los paquetes. Enfrente estaba Gráficas Suma, de Josefina Rojo, que incluso ponía cosas en el escaparate muy atrevidas. Mi padre le decía, “que te van a llevar pa la cárcel”. Mi padre mantenía esa trastienda, ese infierno, me parece que se llamaba el infierno, donde tenían los libros prohibidos.

Los Quirós, y su templo literario,¿representan la pervivencia del Oviedo liberal y clariniano?

Nuestro origen está en el cabo Peñas y luego en Castrillón. Yo nací en Pillarno. Mi padre fue el primero que llegó a Oviedo. Había ido primero a Cuba con 14 años y volvió con 20 creyendo que volvía a Asturias a morirse porque estaba enfermo. Y murió con 95 años. Somos un prototipo clásico de la España de posguerra. La dualidad de una madre conservadora y un padre liberal se dio muchísimo. Somos cuatro hermanos y lo curioso es que somos mucho más progresistas y heterodoxas las dos mujeres, solteras, que los varones. Uno vive en Hispanoamérica y es el padre del sobrino que tengo en la librería. El otro es ingeniero de Minas jubilado y vive en Oviedo. Son más clasistas, mucho más acomodaos al paternalismo que las mujeres, probablemente porque nosotras necesitamos más salir, luchar y pelear. Yo, cuando cogí la librería, decíanme: ¿”cuando podemos hablar con su marido?”. Y yo decía, “tranquilo, tengo su permiso”. A mí me pedían permiso de mi marido para hacer cosas en la librería. Por eso me empeñe en conducir, en salir fuera … ¡parecíame tan injusto!. Las mujeres necesitamos más esas aperturas que los hombres.

¿Todavía hoy?.

Sí, sí, claro que sí, todavía hoy y mucho. ¿Por qué esas muertes de mujeres?. Porque sigue habiendo un machismo tremendo. Mientras la madre no se capaz de equiparar a los dos… en mi casa mi madre decía “mujer, hazlo tú, que más te da”, porque mi hermano no lo hacía. A mi eso me parecía fatal y era muy contestataria frente a eso. No lo podía ni ver. Por eso nosotras necesitábamos pelearnos, hacernos valer, frente a los hombres, que lo tenían más fácil.

LA CÁSCARA DEL CONSERVADURISMO CARBAYÓN

Esas diferenciaciones entre ciudades, Oviedo la culta, Gijón la proletaria, Oviedo la música clásica, Gijón la pintura, ¿ son tópicos?.

A mi parezme tópico, pero reconozco que hay mucho conservadurismo en Oviedo, mucho, mucho. En Oviedo no somos capaces de salir de esa cáscara de conservadurismo. Los que llegan afortunadamente van mejorando la raza, pero Oviedo se las da de señoritinga, presume de Premios Príncipe de Asturias, de ópera con sus trajes largos… todavía hay mucho de eso.

“Oviedo se las da de señoritinga”

¿No es excesiva la producción literaria?. ¿No se ha convertido el libro en un objeto más de consumo?.

No es un objeto de consumo porque no hay lectores, pero sí que es cierto que no se puede producir tanto cuando no hay tanta demanda. Los libros cada vez duran menos en las mesas de las novedades. Se reciben cien títulos nuevos al día. Yo no sé donde van los libros que no se venden. No sé si van a la hoguera o a Hispanoamérica de forraje. La industria librera está muy pillada por los editores. Las novedades las mandan sin pedirlas, las que ellos estiman. Te las mandan generosamente, pero tú tienes que pagar antes de noventa días. “No te preocupes, si no los vendes los devuelves”, te dicen. Pero no te devuelven el dinero. Lo que hacen es tener en su cuenta un haber y ya se encargan de enviarte la suficiente mercancía para que siempre seas acreedor, para que sigas debiendo dinero. Se está financiando la industria editorial a base de eso.

¿La cultura está muy mediatizada por el poder y las subvenciones?.

Yo creo que sí. Por ejemplo, lo que pasa con la mayoría de los libros editados en asturiano es una vergüenza. No quiero extenderme mucho, porque lo que digo no es muy políticamente correcto, pero que un libro esté escrito en asturiano no debía garantizar la edición automática, sino la calidad. Lo mismo me parece el tema de las mujeres y las cuotas. Es una discriminación que no me parece justa.

Entonces, ¿la literatura en asturiano pervive por las subvenciones del Principado?

Creo que sí. Por lo que yo vendo en la librería desde luego, sin las subvenciones no viviría. Con la proporción de lo que vendo en asturiano y en castellano… está claro que no viviría. Yo creo que a autores como Pablo Ardisana hay que publicarlos, pero no a todo el mundo por el hecho de escribir en asturiano. Ahora hay quien escribe en asturiano porque sabe que lo van a editar por las subvenciones.

PREMIOS AMAÑADOS Y “NEGROS”

Recibió muchos premios, alguno de manos de Ana Botella o de Vicente Alvarez Areces. ¿ Los premios condicionan la independencia?.

Sí, el de Ana Botella era “La Xana”. Me pareció una mujer muy inteligente… una tía lista, digamos. Tini Areces me entregó la medalla de plata del Principado. Son premios que yo sinceramente creo que no merezco. No lo digo por falsa modestia, lo digo honestamente. Hay montones de gente que merecen esos premios igual que yo por lo menos. Pero no me condicionan para nada. Yo no cambié de vida ni de estatus. Sigo veraneando en el mismo sitio de siempre (Luanco), ando en alpargatas por la calle con mis perros, que es como más cómoda me encuentro.

¿Hay premios literarios amañados?.

Yo creo que sí. El otro día decía la prensa que había tres autores muy afamados terminando de escribir el premio Planeta. También hablan de los premios Príncipe, que si también, no amañaos, pero alguien del jurado decía que eso de que fueran siempre extranjeros también condiciona. Con el afán de que sean muy universales a veces se olvida lo de casa.

¿Hay todavía “negros en la literatura?

Se habla, pero yo no los conozco.

Hay autores que parece imposible que escriban todo lo que producen

Sí, eso está claro. Hay autores que, si no tienen “negros”, llamémosle con palabras más suaves, tienen un equipo de gente que les dan todos los datos, la documentación, y ellos todo lo más les indican que dirección seguir.

Los críticos literarios, ¿leen algo más que las tapas de los libros?.

A veces no. Yo sigo leyendo los suplementos de ABC y “El País” por una cuestión profesional. Antes tenían una influencia tremenda, pero ahora va a menos. Antes lo que decía “El País” iba a misa, a mi me llamaba el bibliotecario de Avilés los lunes para decirme que comprara libros que salían en el suplemento.

¿Con la vanidad de los escritores se podía escribir un libro?

Sí. No quiero citar nombres, pero hay escritores que me quisieron cobrar por presentar sus libros. Hay mucha vanidad, mucho ego. Con el último premio “Alfredo Quirós”, que damos todos los años destacando valores asturianos, tuvimos una gran polémica porque el libro es de poetas asturianos y algunos no salen. ¿ Por qué está este que escribió menos que yo?.

Algún escritor habrá que se distinga por lo contrario

Un escritor al que adoro es Javier Reverte. Es una persona muy honesta, muy consecuente, nada vanidoso. Humanamente es una persona estupenda y como escritor de libros de viajes también. No es un simple escritor de paisajes. Entra dentro de las personas.

¿Los políticos leen algo más que informes?

Van unos cuantos por allí. Leen informes, libros como el de Gregorio Morán sobre Suárez, el de Moradiellos, que es un autor que vendo muy bien. Y también novela policiaca. La novela policiaca ye el recurso de cualquier político y cualquier persona que no quiera rompese la cabeza.

CULTURA DE RELUMBRÓN SIN TEJIDO

¿Qué le parece la política cultural del Principado?.

No sé muy bien que es. Estoy muy centrada en lo que me atañe, los libros, y lo demás ¡ es tan variopinto!. Está La Laboral, por otra parte el Niemeyer … pero el tejido cultural, que a mi me parez que ye lo más importante, está sin solucionar. Hay cuatro cosas de relumbrón, pero falta tejido.

¿Leyó el Libro Blanco ?

Lo tengo en un disquete, pero lo metí en un cajón y se me olvidó. Tengo cultura de libro escrito. Ahora con la polémica pensé en buscarlo y leerlo, pero todavía no lo hice. La presentación no aportó nada. El catalán que lo presentó (Jaume Colomer) pasó por encima de los libros.

¿Qué le parece la polémica suscitada y las acusaciones por copiar párrafos textuales de internet?.

No me extraña nada. Conozco bastante bien ese tipo de estudios. Para éste me entrevistaron. Soy muy escéptica con esos estudios. Copian, pegan, recortan y luego añaden las cuatro particularidades del tema.

¿El futuro de las librerías está en el libro digital?.

Eso es una incógnita. Yo no lo veré, pero nosotros nos apuntamos al libro electrónico. Porque va a funcionar, quiera yo o no quiera. Y como soy librera quiero vender libros de cualquier formato. Y estamos vendiéndolos para ese ejecutivo pijo al que le gusta llevarlo y tenerlo. Pero con los lectores todavía no funciona porque las editoriales tienen mucho miedo por los derechos de autor, que todavía no se sabe como serán. En Estados Unidos los derechos de autor están yendo en picao. En cuanto al futuro de las librerías pienso que va a cambiar. No vamos a ver la desaparición del libro que conocemos de las librerías, pero tendremos que acostumbrarnos a convivir con muchas más cosas.

Cíteme un libro y un autor.

Yo no tengo autor fetiche. Puedo decirte un autor que me gustó mucho ahora, pero hace diez o cinco años igual te decía otro. No releo los libros. Me falta vida para leer todos los que quiero. El último que leí que me gustó mucho fue el premio Goncourt, de un paquistaní, que se llama “La piedra de la paciencia”. Es un librín pequeño que te recomiendo vivamente. Se publicó hace un par de meses y si me preguntas dentro de otros dos igual te digo otro. El autor se llama Tariq Ali y es de los que no viene avalado por nadie.

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