Día mundial del ruido: la condena de vivir junto a una autopista

Vecinos de Oviedo llaman la atención sobre este problema y se organizan para reclamar la 'humanización' de los tramos urbanos de estas vías.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

Autopista Y, Autopista AS2, Ronda Sur y todavía algunas voces reclaman una Ronda Norte a través de la ladera del Naranco. No resulta fácil vivir en Oviedo cerca de alguna vía de alta capacidad. Vivir cerca de carreteras principales, autopistas o autovías resulta además de molesto e incómodo, un factor que puede contribuir a la pérdida de audición o incluso a desarrollar enfermedades como demencia y Parkinson, según sugiere una investigación de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), publicada en la revista ‘Environmental Health’.

Cansados del impacto sonoro y visual que generan, y de la barrera urbana que suponen dentro de la ciudad, vecinos y vecinas de los barrios afectados llevan años reclamando medidas para convertir los tramos urbanos de rondas y autopistas en calles y bulevares. Este es el caso de Imagina un Bulevar, movimiento ciudadano surgido tras el 15M, que reclama desde hace 10 años la reducción del tráfico y la ampliación del espacio público en la principal entrada y salida de la capital asturiana. También de Uniendo Barrios, que agrupa a asociaciones vecinales de ambos lados de la Ronda Sur, y que piden la transformación de esta arteria en una avenida urbana con árboles, aceras, zonas verdes, pasos de cebra y carriles menos anchos para la circulación de automóviles.

Hoy, con motivo del Día Mundial del Ruido, la Asociación Vecinal Fuente Pando de Pumarín, recuerda que su barrio se encuentra rodeado por un “cinturón de ruido” que conforma las calles General Elorza, Pepe Cosmen, Jesús Sainz de Miera, glorieta de Luis Oliver y Avda. del Cantábrico. La asociación critica que el Ayuntamiento gobernado por Alfredo Canteli (PP) no tenga prevista ninguna medida para aminorar el ruido, sobre todo en el entorno de los centros educativos de primaria y secundaria que tiene Pumarín. Desde la asociación superan con creces los niveles de ruido recomendados, especialmente en el caso de los Centros Educativos Pablo Miaja y Colegio la Inmaculada.

Los vecinos denuncian que el gobierno local haya rechazado medidas tan básicas como la de fomentar los caminos escolares seguros, esto es, calmar el tráfico en las zonas próximas a los colegios, así como que “las medidas propuestas por el Ayuntamiento de Oviedo en el Plan de Acción contra el Ruido, son vagas e imprecisas y todas ellas se califican como de Baja o media Viabilidad para las calles con más incidencia acústica (General Elorza, Pepe Cosmen, Avda. de Pumarín y Aureliano San Román)”. “En algunos casos, como el de la colocación de asfaltos fonorreductores, se indica como causa de su baja viabilidad el coste económico, señalando como alternativa la renovación del asfaltado normal cada 5 años” denuncian desde Fuente Pando.

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