“La Ronda Norte es innecesaria y anacrónica”

Carlos Llaneza, presidente de 'Manos por el Naranco' apuesta por un plan de recuperación del bosque autóctono y un anillo verde que conecte el monte y la zona rural con parques y caminos.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

El Naranco es una de las grandes pasiones de Carlos Llaneza (Oviedo, 1963). Enamorado desde niño de un monte que considera insuficientemente aprovechado por los ovetenses, lo sube casi a diario, mucho más desde que se prejubiló de la industria farmacéutica, en la que trabajó durante décadas. Concejal del PSOE entre 2003 y 2007, en los años del “absolutismo gabinista”, su compromiso con la sociedad sigue, pero se expresa ahora a través del movimiento asociativo: preside Manos por el Naranco y forma parte de la red Oviedo Sostenible. También es colaborador habitual de La Nueva España. Este sábado participará en la marcha ecologista y vecinal convocada con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, y que reivindicará movilidad sostenible frente a proyectos como la Ronda Norte, una de las principales amenazas que considera se cierne en estos momentos sobre esta sierra de la Asturias central que comparten los concejos de Oviedo, Siero, Llanera y Las Regueras.

El Naranco se puso de moda con los cierres perimetrales. ¿Ha venido la costumbre para quedarse?

Nunca vi tanta gente caminando por el monte como en los últimos tiempos. Mucha gente lo descubrió con los cierres perimétrales y se llevó una sorpresa agradable. Los ovetenses tenemos al lado de casa un lugar con un potencial enorme.

“Hace falta un plan forestal para sustituir eucaliptos por bosque autóctono”

¿Está entonces dejando Oviedo de dar la espalda a su monte?

La indiferencia ha sido el principal problema del monte durante muchos años, pero cada vez creo que es menor. Lo del Naranco me recuerda a aquel anuncio de tónica de los años 80 que decía algo así como Si no te gusta es que la has probado poco. Los 20 años de Gabino fueron dos décadas perdidas para el Naranco. Durante el tripartito se volvió a mirar para el monte y se abrieron muchos caminos con los planes de empleo. Me alegro de que el bipartito haya decidido seguir por ahí. Ahora toca mantenerlos.

¿Un rincón?

Es díficil, pero en general toda la parte más alta. Desde niño siempre me gustó la Peña Llampaya. Te da una panorámica espléndida de la montaña central asturiana.

¿Problemas? ¿Qué necesita el monte para ser más atractivo?

Tiene demasiadas plantaciones de eucaliptos, tendidos eléctricos, construcciones ilegales, y luego el problema de las canteras en la cara norte, que no es nuevo. El Naranco siempre tuvo mucha actividad minera. Ahora es mucho menor de lo que fue, pero del Naranco se sacó de todo: carbón, hierro, caliza… Una de las cosas que estamos defendiendo desde “Manos por el Naranco” es un Plan Forestal para ir sustituyendo los eucaliptos por bosque autóctono. Algo parecido a lo que hizo Gijón con el monte Deva, que lo declaró libre de pinos y eucaliptos. El plan debería liderarlo el Ayuntamiento de Oviedo con la colaboración del Principado y de la Universidad. Ir comprando o llegando a acuerdos con los particulares y reforestando con especies autóctonas.

Vuelven a paralizarse los planes para dignificar el entorno del Prerrománico

Es preocupante que siga pasando una carretera por delante de los monumentos. El plan del tripartito de desviar la carretera y hacer un parque que uniera Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo era bueno. Desviar la carretera tiene sus dificultades y su impacto, pero es la mejor opción.

Seguimos también sin una acera hasta la cima

Es una de las grandes demandas pendientes. No se entiende que no exista esa acera hasta la cima y hasta Ules. Subo todos los días y a veces paso miedo. Algunas de las carreteras que llevan a los pueblos del Naranco están totalmente abandonadas.

La finca de El Pevidal es del Principado. ¿Qué habría que hacer con ella?

Son 900.000 metros cuadrados públicos completamente abandonados. Bien usados darían para mucho. Nuestra propuesta sería reforestarla. Nos hace falta bosque, pero se puede tratar de compatibilizar con algunos usos agropecuarios.

¿Y el anillo verde pa cuándo?

Hablé en su día de ello cuando era concejal del PSOE. El mundo va por ahí y Oviedo lo tiene a huevo. Tenemos una gran zona rural, aunque muy abandonada. Los habitantes de los pueblos se sienten ciudadanos de segunda y con razón. Hace falta conectar todas las zonas verdes y naturales de Oviedo, como hicieron en Vitoria, en lugar de asediarlas con autovías, barreras o barrios que se han ido quedando aislados de todo. La ladera sur del Naranco es la zona natural de esparcimiento de los ovetenses, y la ciudad no debería crecer por ahí, sino justamente hacerse permeable al monte en todos esos barrios que lo rodean a través de parques y caminos para peatones y ciclistas.

Eso choca con la Ronda Norte

Es innecesaria, anacrónica e inasumible. Hay alternativas a los problemas de tráfico que no tocan el monte. Son pinchazos sencillos: la A-63 en San Claudio, la vía rápida de la Pixarra y ampliar la salida a la AS2 de Ciudad Naranco. Con eso y la ampliación del puente de Nicolás Soria en Ciudad Naranco, que por cierto ya está en marcha, no haría falta mucho más. El tráfico de coches además se va a reducir forzósamente. Lo dicen los propios estudios del Principado, que luego incomprensíblemente apoya la Ronda Norte. Cada vez menos gente joven se saca el carnet de conducir. El uso del automóvil va a caer en los próximos años.

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