“Esto no son fuegos artificiales de un día”

Marta Fermín, directora de la Semana de Arte Profesional de Oviedo aboga por la continuidad del evento, y pide una sala de exposiciones para la capital.

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Irene Sierra
Irene Sierra
Periodista. Sociedad, feminismo, cultura y todas aquellas cosas que me inquietan y sobre las que me dejan escribir: El País, Hearst, Eldiario.es y otros lares.

Oviedo clausura con éxito su primera Semana del Arte Profesional, un evento que nace con la intención de acercar el arte profesionalizado al público masivo y de colocar a los artistas asturianos en el lugar que merecen dentro del circuito artístico nacional e internacional. A lo largo de los diez últimos días, miles de personas se han acercado a la fábrica de armas de La Vega y al resto de los museos implicados para conocer el trabajo de decenas de artistas, asistir a talleres o conferencias como la de Antonio López. Su directora, Marta Fermín (Oviedo, 1973), aunque se describe físicamente agotada en la recta final del evento, a su vez está satisfecha por la acogida que ha tenido la iniciativa y feliz por haber contribuido a que la Semana del Arte de Oviedo haya sido una buena oportunidad de empleo para Asturias. Nortes ha estado con ella para hacer un pequeño balance del proyecto y también reflexionar sobre la hoja de ruta que debe seguir Asturias si quiere retener y conservar la cantera de talento artístico y cultural presente en la región.

¿Qué balance haces de la primera Semana del Arte Profesional?

El balance es positivo porque pudimos movilizar una ciudad y todo su entorno. Al final, a lo largo de estos días se han acercado personas de toda Asturias no sólo a ver las exposiciones o la conferencia de Antonio López, sino también para disfrutar y conocer de cerca los espacios donde se ha desarrollado. En el caso de la fábrica de La Vega se fijan en su arquitectura, en el de los museos recaen en las colecciones permanentes que tienen y respecto a las galerías de arte, ha servido para que los ciudadanos conozcan de cerca el entramado artístico que tenemos. Creo que la Semana del Arte ha servido para ponernos en valor a todos.

Ha servido para evidenciar finalmente el nivel de artistas afincados no sólo en Oviedo, sino también en Asturias ¿no?

Efectivamente. Para mí es muy importante remarcar que lo que se ha hecho y se ha movilizado desde la ciudad de Oviedo y con la inversión de la Fundación Municipal de Cultura nunca se planteó (ni me lo plantearon) como un proyecto dedicado en exclusiva a los artistas de Oviedo. Es ovetense porque se realiza en Oviedo, pero sobre todo es un proyecto para todos los que nos dedicamos al arte y queremos darle un sentido artístico a la región. De ahí que hayan venido como invitados otros ayuntamientos como el Ayuntamiento de Avilés, el de Mieres y han faltado otros ayuntamientos, pero no por voluntad sino porque en esta primera edición no hemos llegado a hacer la gestión. De hecho, de cara al año que viene seguramente habrá una mayor participación en este aspecto porque sé que han estado de visita, nos han llamado, les ha gustado y quieren participar. Queremos crecer así, de forma natural.

¿Habrá entonces una segunda edición de la Semana del Arte Profesional en 2022?

Sí. Durante estos días atrás he tratado dejar claro que esto no son fuegos artificiales de un día, la Semana del Arte Profesional es un proyecto cultural más para la ciudad de Oviedo. Y el formato tiene que ser anual, no bienal. La idea es que el proyecto se consolide como una propuesta artística más avanzada para la ciudad de Oviedo, a la cual se puedan incorporar nuestros compañeros de Avilés, Gijón, Mieres, Langreo, Navia, Ribadesella, Llanes, etc.

¿Este evento ha servido para reivindicar que es necesario acoger y respaldar iniciativas culturales creadas por profesionales que no están dentro de las instituciones?

Creo que las instituciones funcionan bien cuando se dejan asesorar por los especialistas en la materia. Y la Semana del Arte es un ejemplo. Yo no vine a hablar de física cuántica ni de cosas que desconozco, sino que planteé un proyecto (como otras tantas veces que lo había hecho y se me ha dicho que no), lo llevé y salí adelante. Entonces sí, sirve para reivindicar que hacen falta más iniciativas que vengan de profesionales expertos en su área de trabajo. De hecho, a mí me gustaría animar a la gente a que presente cosas, pero no solo a nivel artístico, sino también a nivel ciencia, economía, cultura, etc.

“Creo que las instituciones funcionan bien cuando se dejan asesorar por los especialistas en la materia”

Yo creo que las personas inteligentes escuchan y ponen el oído para dejarse asesorar y es bueno que los profesionales de los sectores seamos los encargados de llevar y dirigir este tipo de proyectos porque de las instituciones no puede salir todo y de esta forma logramos crear además una economía social circular. Es decir, que mis impuestos, que pago yo en mi ciudad, reviertan otra vez en capital que beneficie al mismo lugar.

¿Cuántos años llevabas con esta idea en la cabeza? ¿Te has encontrado con muchos escollos a la hora de sacarla adelante?

Años no puedo decir porque cuando salí de la Escuela de Arte de Oviedo nunca pensé que llevaría a cabo formatos tan grandes. De alguna forma comencé a asumirlos cuando fui directora de Litografía Viña en Gijón, que es un centro que guarda la historia gráfica de toda Asturias. De 1920 en adelante guardábamos las etiquetas de latas de atún, de bonito, de chocolate, de anís, de lejía, de champán, de sidra… Este trabajo fue el que me hizo ver desde otro lado mi profesión, desde el lado de la gestión. Cuando tienes un patrimonio tan importante entre tus manos, te das cuenta de todo lo que hay que gestionar y trabajar desde el otro lado, para que algo así salga adelante. A la mente creativa, que es la que más nos ha formado a profesionales como yo, de repente hay que incorporarle la visión gestora.

Lo que quiero decir con todo esto es que las cosas no salen de la nada. La trayectoria en Litografía Viña o mi trabajo como coordinadora del Museo de la Siderurgia me han ayudado a plantar un proyecto como este. Y este proyecto en concreto lo llevo masticando desde septiembre. Primero se planteó de otra manera, como un banco de proyectos que luego no salió adelante, lo que me llevó a transformar esa idea en un formato distinto que nos permitiese atajar muchas más partes del tejido cultural.

“Este proyecto revierte en la sociedad asturiana”

Al final, cuando un proyecto ya está hecho es muy fácil decir yo haría, yo lo puedo hacer, pero yo me he pasado muchas noches sin dormir, muchos domingos sin salir de mi casa. Y esto es importante que se sepa porque el proyecto está siendo un éxito total, pero esto no nace de la nada. Las cifras de público que ha tenido la fábrica de armas nunca antes habían existido y no porque haya sido un evento de diez días porque ya batimos récord el primer fin de semana. Es decir, si lo comparamos con otros eventos que se hacen en la ciudad a nivel institucional, véase Premios Princesa o similares, la semana del Arte Profesional ha estado más que a la altura. Vamos, si algo ha quedado claro es que la gente quiere eventos de este tipo y que éstos funcionan. Por no hablar de que el proyecto ha dado de comer a mucha gente. Es un proyecto muy social y sostenible, porque todo queda y revierte en la propia sociedad asturiana.

¿Servirá la buena prensa suscitada por el evento para que Oviedo tenga por fin una sala de exposiciones municipal?

Yo no soy una persona conformista y esto es algo que sabe el concejal y las personas con las que me relaciono. He aprovechado cada oportunidad que he tenido para reclamar una sala de exposiciones municipal para Oviedo, incluso el propio acto de apertura en la fábrica de armas cuando arrancó la Semana del Arte. No tiene sentido que pueblos y ciudades más pequeñas tengan su propia sala de exposiciones y que Oviedo que es la capital de Asturias no la tenga. No quiero decir que Cudillero por poner un ejemplo no deba tenerla, debe tenerla, pero Oviedo también.

Yo si pudiera ver unos planos donde me dijeran “Marta, mira, ahí estas opciones entre los espacios públicos disponibles. ¿Dónde crees que encajaría mejor poner una sala?” Pues en ese caso yo daría mi opinión como profesional. Creo que si hicieran un comité de expertos con varios artistas se hallaría una solución porque al final como mejor se resuelven estas cosas es con un comité de expertos capaz de llegar a soluciones tangibles.

Pero el problema no es tener el espacio, sino mantenerlo. Una sala tiene que tener una coordinación, un personal, seguros, buena iluminación, etc. Es decir, trae también consigo una serie de partidas económicas elevadas que hay que empezar a contemplar. Abrir lugares es fácil. Lo difícil es mantenerlos. Eso sí. Abrir una sala municipal no quita que sea necesario seguir haciendo eventos anuales como éste que, a su vez, son muy necesarios para que los artistas podamos hablar de las cosas que nos preocupan en el sector, los derechos de nuestro trabajo, los contratos y por supuesto también la exposición de nuestra obra. Para mí a día de hoy esto es algo inexplicable la verdad.

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