San Mateo: defender la alegría como una trinchera

El equipo de gobierno derechista de Uviéu pretende dar un último giro de tuerca con la privatización de las fiestas

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Paco Álvarez
Paco Álvarez
Periodista, escritor y traductor lliterariu d'italianu. Ye autor de les noveles "Lluvia d'agostu" (Hoja de Lata, 2016) y "Los xardinos de la lluna" (Trabe, 2020), coles que ganó en dos ocasiones el Premiu Xosefa Xovellanos.

El peor vicio del capitalismo, y mira que arrastra muchos bajo su cola diabólica, es la voracidad. Su hambre caníbal no tiene límite para esquilmar recursos, para pisotear personas, para engrosar dividendos, para privatizar servicios… La derecha política ovetense lleva treinta años ostentando el poder municipal, con la única excepción del cuatrineo liberal (hablo de liberalismo ideológico, porque la derecha ha usurpado incluso este término, estrechamente emparentado con la libertad) que supuso el tripartito de Somos Oviedo/Uviéu-PSOE-IU. En las elecciones de 2019 Alfredo Canteli ‘reconquistó’ esa Alcaldía de la que se siente dueño y señor el PP y, con la muleta de Ciudadanos, empezó a destejer políticas sociales. Quedaba poco por esquilmar, por pisotear, por usurpar, porque en Uviéu la derecha del infausto alcalde Gabino de Lorenzo ya había privatizado todos los servicios municipales privatizables que van desde el agua hasta la limpieza, pasando por los servicios funerarios. Pero el alcalde Alfredo Canteli, ahijado ideológico de Gabino de Lorenzo, y su cohorte de acólitos cayeron en la cuenta de que aún no habían metido mano en un modelo de fiestas patronales abierto y participativo…

Así que este año, al amparo de todas las tribulaciones derivadas de la pandemia, han visto la ocasión propicia para hacerse la foto con la patronal de la hostelería OTEA (la patronal oligarca, porque hay otros colectivos nada patronales que también representan a las hosteleras y hosteleros de Asturies) diciendo algo así como que los chiringuitos de San Mateo son cosa suya. Quizás en sus sueños eróticos Canteli visualiza un San Mateo poblado únicamente por Cayetanos de colegio de pago y de universidad privada elitista, ese relevo generacional del Oviedín de los Austrias, que pierde el culo por colarse en el besamanos de la familia real en los Premios Princesa de Asturias. Pero Uviéu y sus fiestas representan mucho más de lo que abarca la mirada escorada a la derecha del alcalde.

Como gijonés siempre admiré esa amplitud de ofertas que representaba San Mateo. Siempre envidié ese modelo mixto de hostelería y asociacionismo que en mi ciudad sólo se reflejaba y se refleja en la Semana Negra. Que intenten cargarse San Mateo me jode por dos razones: porque vivo a treinta kilómetros de Uviéu y respeto a mi gente de esa ciudad tanto como respeto a mi gente de la mía, y porque detrás de esta nueva andanada de la derecha del PP y de Ciudadanos no hay otra cosa que un intento de privatizar la fiesta y la alegría, que son una de las últimas fronteras a la que no debemos renunciar las gentes de izquierdas. “Defender la alegría como una trinchera”, decía el verso de Mario Benedetti.

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