“Yolanda Díaz es una hipótesis razonable”

Manolo Monereo propone unos "estados generales de la izquierda" de los que salgan un proyecto de país, una coalición social y política, y un liderazgo asumido colectívamente.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

El politólogo y militante comunista Manolo Monereo (Jaén, 1950) visita Asturies para dar dos conferencias invitado por sus viejos amigos de la Sociedad Cultural Gijonesa y La Ciudadana. Ayer tocó Xixón, y hoy el turno es en El Manglar de Uviéu a las 19:30h. No para. Hace unas semanas estuvo en Lisboa invitado por “los compañeros del Bloco de Esquerda”. Es autor de diferentes ensayos y desde hace unos meses colaborador de Nortes. Su último libro se titula “Oligarquía o democracia. España, nuestro futuro”. Siempre atento a la política internacional, considera que vivimos inmersos en plena recomposición del capitalismo, un proceso que la pandemia ha acelerado y que supondrá más proteccionismo, menos globalización y un incremento de la tensión entre los EEUU, China y Rusia. Intelectual inorgánico de la izquierda española, Monereo ha sido dirigente del PCE, IU y Podemos, aunque ahora lo mire todo con cierta distancia, y ¿por qué no?, cierta melancolía. Le pido que a pesar de todos los sinsabores me de un titular optimista. “No hay razones para el pesimismo” responde.

¿España se derechiza?

Si. Todavía no hemos calibrado bien el hecho de que una fuerza neofranquista como VOX tenga el 15% de los votos y que haya logrado resistir incluso a una competidora tan fuerte como Ayuso en las últimas elecciones madrileñas.

¿Se pueden extrapolar los resultados de Madrid al resto de España?

No, pero es una señal. Se ha agotado el impulso de cambio del 15M, y eso tampoco lo hemos valorado suficiente. Cuando un cambio se frustra, como ha pasado en España después de 2015, el país no regresa a la situación anterior, sino que gira a la derecha. Ahora mismo tenemos a un bloque PP VOX haciendo una oposición tirada al monte contra un Gobierno que tampoco está haciendo políticas radicales de izquierdas. La otra cuestión que ha influido en este proceso de derechización ha sido el independentismo catalán. No se si los líderes independentistas calcularon las consecuencias de desafiar al Estado. Yo creo que sí. El independentismo despertó a la vieja España, que se sintió amenazada, y que respondió con el Rey a la cabeza.

¿Qué papel juega el Rey en todo esto?

Una parte de la derecha quiere involucrarlo en su estrategia de polarización. Fue lo que hizo Ayuso el otro día en la Plaza de Colón. El bloque nacional conservador aspira a un cambio de régimen, pero sin hacerlo explícito, que nos lleve a una democracia autoritaria, restringida y militante. Más o menos el viejo proyecto liberal oligárquico de Cánovas del Castillo con la Restauración. Un régimen en el que por ejemplo puedan ilegalizarse partidos independentistas y comunistas.

¿En qué está el PSOE?

Los partidos ya no son lo que eran. Han devenido en cárteles en los que un líder, un grupo de profesionales en torno a él y un aparato de comunicación tienen todo el poder y no lo comparten con el resto de la organización. Eso es Pedro Sánchez, pero con la circunstancia excepcional de que se ha visto obligado a gobernar con Unidas Podemos. La contradicción de Sánchez es gobernar con UP al tiempo que trata de ser el partido que mejor sirve a las elites económicas. Viene a ser el viejo proyecto del felipismo, gobernar para las elites con los votos de la clase trabajadora, pero en la España de la crisis del bipartidismo.

La esperanza de Sánchez es que los fondos europeos levanten la economía y el ánimo del país

La gente se va a quitar el sábado la mascarilla, y con el verano, el turismo y la salida de la crisis sanitaria vamos a vivir un momento de optimismo y recuperación. La idea es que los fondos ayuden a expandir y sostener esa recuperación que necesariamente se va a dar, pero el Gobierno ha anunciado mucho más. Ha anunciando que los fondos europeos van a ser la palanca para el cambio de modelo productivo español, y eso está todavía por ver. Yo tengo muchas dudas. Los despidos en la banca ya nos anuncian por dónde puede ir lo de la digitalización. Digitalizar para ahorrar mano de obra en la sanidad, la educación y los servicios. Me temo que más que ver una reindustrialización del país vayamos a ver una gran transferencia de fondos públicos, que además no son gratis, a los mismos oligopolios que nos están subiendo el recibo de la luz.

“Los fondos europeos se pueden convertir en una gran transferencia de fondos públicos a los oligopolios”

¿Cómo se van a resolver esas tensiones sobre la política económica en el Gobierno de coalición?

A Unidas Podemos hay que juzgarla por lo que ha hecho, pero sobre todo por lo que no ha dejado hacer al PSOE, que solo habría aplicado políticas mucho más neoliberales. En cuanto a lo que ha hecho UP el gran problema es la dificultad del llamado escudo social para descender a la sociedad. Un ejemplo: el Ingreso Mínimo Vital. Se anuncia con grandes palabras, pero luego la letra pequeña que le pone el ministro Escrivá se convierte en una carrera de obstáculos para que casi nadie pueda cobrarlo. Ahora está la batalla de la nueva regulación del mercado de trabajo, que va a ser muy dura, y con la UE muy vigilante.

¿Quién la va a ganar?

Me temo que habrá una salida en falso resultado de la necesidad de Yolanda Díaz y Pedro Sánchez para llegar a una tregua y un escenario de cierta paz dentro del Gobierno de cara a las elecciones. Creo que habrá reforma laboral, pero en diferido. Con medidas arrancadas por UP, pero poco a poco.

Te propongo un juego. Te digo unos cuantos nombres y tú me los defines en pocas palabras

Vale

Pedro Sánchez

Pocos principios pero muy flexibles

Yolanda Díaz

Coherencia y una hipótesis razonable

Pablo Iglesias

Un revolucionario que no creía en la revolución

Iñigo Errejón

Una eterna hipótesis y un proyecto por definir

Arnaldo Otegi

Valentía al servicio de la paz en España

Oriol Junqueras

Me hace recordar a Tardá

Ada Colau

Puede ser si quiere

Ximo Puig

Un fenicio casi perfecto

Adrián Barbón

El tipo del prototipo

Isabel Díaz Ayuso

Una mujer más lista de lo que parece y con un proyecto de cierre de España

Pablo Casado

Un heredero de Aznar y un mal imitador

Santiago Abascal

Como dice una amiga andaluza “Un hombre de escopeta y perro”

Joe Biden

Un hombre mayor que quiere hacer los deberes imperiales de EEUU

Terminamos. Llevas tiempo insistiendo en la necesidad de convocar eso que llamas “Los estados generales de la izquierda española”. ¿En qué consistirían?

El mundo está cambiado de base, con la hegemonía norteamericana muy seriamente desafiada. Vivimos el fin de la globalización y un regreso serio al proteccionismo, con una regionalización del planeta en áreas de influencia. La izquierda tiene que definir qué papel quiere para Europa en este mundo, así como para España en esta Europa. Debe definir un proyecto de país para debatirlo y aprobarlo colectivamente. Hablar de modelo productivo, de banca pública, de federalismo… Necesitamos pensar en grande. Convocar una conferencia política de Unidas Podemos y sus riberas, no para discutir de listas electorales, sino de ideas, y darnos un año para debatir en todo el país los materiales que salgan de esa conferencia. En asambleas en las que se discutan los documentos a la luz de los problemas específicos de cada lugar de España. Ese manifiesto debería ser la base de un programa en torno al que organizar una gran coalición política y social con un liderazgo asumido colectívamente, que podría ser el de Yolanda Díaz.

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