Disputar el placer, la sexualidad… y perrear

AMA concluye su Escuela feminista con una llamada a la reflexión y a la alegría comunitaria de la mano de María Rodríguez y Les Greques.

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Christian Ferreiro
Christian Ferreiro
Graduado en filosofía por la Universidad de Oviedo/Uviéu. Inculto cinematográfico en tratamiento. Esperando ser docente de secundaria en un futuro no muy lejano.

Ni el sol ni el calor fueron rivales ante la última jornada de la Escuela feminista de AMA: otra muy buena asistencia, tanto presencial como online, para recibir a María Rodríguez y a Les Greques, dando así la despedida a esta segunda edición.

“¿Otro porno es posible? Repensando juntas la representación sexual”. De esta manera incitó a la reflexión al público María Rodríguez, sexóloga y doctora en Género y Diversidad, además de fundadora del proyecto ‘Rizoma’. En primer lugar, expresó su valoración sobre la Escuela de Pensamiento Feminista de AMA, que “sirve para poner a Asturies en el mapa del feminismo”.

En su ponencia, María Rodríguez comenzó por la definición del objeto de estudio: el porno como “producto cultural, histórico, económico y político”, y que constituye “un sistema de representación: muestra la sexualidad de manera explícita y centrada en la genitalidad, cuyo objetivo es provocar la excitación mediante una lógica masturbatoria”. En su análisis, María Rodríguez quiso ir a la raíz de la cuestión trazando una genealogía del porno: en sus inicios del siglo XVIII, “el porno fue una invención moderna a la que solo podían acceder hombres blancos de clase alta”, por lo que no estuvo exento de la segregación de clase, género y raza.

No es hasta el siglo XIX, “con la llegada de las técnicas de reproducción masiva”, como la imprenta y el cine, cuando la pornografía “comenzó a entenderse como algo obsceno”, momento en el que entra en juego la censura. “Foucault lo estudió muy bien: la normativización, la censura y la vigilancia de la sexualidad”, con la clara diferenciación entre “la pornografía –vinculada a la obscenidad y el delito– y el erotismo –relacionada con la sexualidad regulada, controlada–. “Deberíamos repensar estas dicotomías, ya que pueden ser peligrosas”, concluye María Rodríguez.

“Quizás deberíamos reapropiarnos de la pornografía”

En la historia más reciente, después de “la democratización del porno en términos de recepción”, con la ubicación de la pornografía en los cines y su consiguiente clasificación como “categoría X, prohibida para menores de 18 años y ya sin subvención estatal”, en la década de los 80 es cuando se llega al “consumo en el interior del hogar, con el VHS” de la mano de los debates feministas al respecto.

A favor de la censura, debido a una supuesta vinculación directa entre el porno y las violencias machistas, y a favor de la pornografía, con análisis desde el deseo y el placer”: estas dos fueron las vías principales, tal como lo ha estudiado María Rodríguez. “Quizás deberíamos reapropiarnos de la pornografía, como ya hiciéramos con otros mecanismos históricos tales como la literatura” y, de esa manera, “multiplicar las representaciones, desde diferentes perspectivas”, sugiere la sexóloga.

En el siglo XXI, la pornografía está al alcance de un click” y la industria capitalista sobre la que se sostiene, que es muy rentable, genera una representación concreta: “genitalidad, el coito como la práctica principal y el orgasmo con verificación en la eyaculación masculina como fin”. Esta representación “construye las fantasías y los deseos” desde edades muy tempranas. “La masturbación y la curiosidad” son las principales razones de la búsqueda de pornografía online entre las personas más jóvenes, según dicen las encuestas.

Es un fracaso comunitario en términos de educación sexual”, se lamenta María Rodríguez; “necesitamos generar debates sobre los deseos y el autoconocimiento”. “Debemos disputar el placer y la sexualidad, más allá del peligro, los miedos y el tabú”, concluyó.

Les Greques pusieron el broche de oro a esta última jornada con su sesión de DJ y vermú, ‘Les Greques Perrean’. Sonia y Selena, Raffaella Carrà o el reggaetón más clásico sirvieron de banda sonora al calor de un público que ovacionó, una vez más, a las personas integrantes de AMA en su discurso final: “somos un colectivo autogestionado, y sin el apoyo de la gente, esto no sería posible”.

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