“Muchos nos fuimos del FRAP porque no estábamos de acuerdo con los atentados”

Bernardo Fuster, del grupo "Suburbano", recupera en su útimo disco "Que el tiempo no borre", sus viejas canciones del antifranquismo.

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Rubén Martínez
Rubén Martínez
Pedagogo, curioso y metomentodo relacionado con cultura, musica, arte y ensayo....

En los años 70 Bernardo Fuster fue Pedro Faura, cantautor antifranquista y militante del clandestino FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico), en el que fue responsable de propaganda ilegal, primero en Valencia y posteriormente en Madrid. Tras recorrer Europa cantando contra la dictadura para la emigración y el exilio español, regresó a España en 1976, formó el grupo Suburbano, y fue durante años músico de grabación de Luis Eduardo Aute.

Fuster pasa temporadas en Oviedo, de donde es su mujer la también cantante y actriz Susana Martíns. Viene de grabar una serie con Antonio Resines y Miguel de Rellán, que junto con Luis Mendo hacen de músicos…Nos citamos en la Cervecería Berlín, ciudad en la que precisamente Fuster vivió en su exilio durante unos años, gracias también a su dominio de la lengua alemana.

“Recuerdo la última estación de la Alemania occidental, en la que por el altavoz nos decían: ‘Está usted abandonando la Alemania libre’. Y la primera de la Alemania oriental: ‘Está usted entrando en la Alemania de los trabajadores'”.

“Que el tiempo no borre”, tu último trabajo discográfico, todo un viaje de tu militancia antifranquista, de Pedro Faura a Aute, Suburbano, un viaje largo… ¿Qué representa este último disco para ti?  ¿Y qué relación tiene con tu libro anterior, “El contador de abejas muertas. Memorias de un músico clandestino”?

Son cosas distintas, el libro es un repaso a lo que fue toda aquella época política clandestina hasta que se crea Suburbano, y el disco es todo un reconocimiento de un tiempo y un agradecimiento a un personaje, gracias al que me ha ocurrido todo lo que me ha ocurrido en la música, una especie de ajuste de cuentas con Pedro Faura. Le debía todas aquellas canciones hechas dentro de un contexto político, pero podría decir que son 14 canciones de amor a la gente que participó en la lucha antifranquista y en la que muchos se dejaron la vida por lo que hoy tenemos.

Este disco tiene además relación con Asturias gracias a la excelente poetisa Laura Casielles. Le encantó participar en este proyecto con cuatro poemas sobre cómo una persona joven ve esa época y esos momentos.

Y el seudónimo Pedro Faura ¿a qué fue debido?

Es el nombre de un pueblo al lado de Sagunto, en Valencia, en el que hubo un movimiento muy fuerte de los jornaleros que trabajaban en la recogida de la naranja. Hubo una huelga justo cuando yo salía de Valencia. Lo de Pedro no recuerdo muy bien, piensa que en aquella época de clandestinidad tuve muchos nombres.

Tu primer disco, “Manifiesto”, con una foto de Franco rota bajo la bandera de la Republica, ¿dónde se grabó?, ¿llegó a España?

Se grabó en Colonia, Alemania, financiado por el Partido Comunista Alemán en apoyo a la lucha española. Ese diseño se ha hecho muy popular, se ha reproducido en muchos países, es más conocida la portada que el disco. En Europa se vendió mucho. En Alemania, Italia, Francia, Portugal… Mientras que en España se consiguió introducirlo de manera clandestina, sobre todo en cintas de casete.

Huyes de España en 1974 perseguido por la Brigada Político Social, en los autobuses Juliá de Barcelona desde la famosa ruta a Perpiñán y de ahí en tren a Paris.

España estaba en plena actividad política y me pedían 12 años de cárcel. Estuve por varias ciudades escondido. En Gijón estuve en una casa en Cimadevilla. Finalmente, decido marcharme a través de esa línea de autobús que era para ver las películas prohibidas en España. Era un autobús que se controlaba poco y que se utilizó para meter propaganda en España. Llego a París, y la cita en la plaza de la Ópera falla…Dormí en la calle dos días, pero no podía volver a España. En esa situación límite la memoria se puso de mi lado y recordé a una amiga de Paco Ibáñez que era cantante y tenía un restaurante en París. La busqué por una guía que pude robar de una cabina y me planté en el restaurante Maravedí. Ella, Mara, estaba colaborando con la resistencia española y me puso en contacto con todo el mundo, ya que cantaba a menudo para el FRAP y conocía a muchos compañeros.

¿Y a Alemania?

Fui a Colonia a grabar el disco “Manifiesto” en 1975. Vivía entre París y Colonia y sobre todo en Berlín y entro en contacto con un cineasta catalán, Joan Mallarach, que estaba haciendo un documental sobre la guerra y postguerra española, “Alborada”. Establecí mi residencia allí porque yo hablaba alemán por mi padre, no así el francés. Y trabajé en la Escuela de Cine de Berlín mientras hacía recitales apoyando mítines y actos políticos por toda Europa.

Esperas al 76 para regresar a España, entierras a Pedro Faura y se produce tu salida del FRAP.

Llego a España en un momento complicado de la Transición. Las bandas fascistas estaban muy activas y reivindicar a Pedro Faura era un peligro. Ya no tenía sentido volver a él. Empecé con el grupo de teatro Tábano y con Suburbano, que es donde conozco a Luis Mendo.

En el FRAP se produce la escisión de una serie de gente que no estábamos de acuerdo con atentar contra las fuerzas represivas, como se había hecho en el verano de 1975. Creíamos que no tenía sentido en aquel momento. Muchos abandonamos la organización y al poco tiempo se disolvió.

¿Cómo fue ese contacto con Luis Mendo y Luis Eduardo Aute?

Nosotros estábamos empezando como grupo y Aute, aunque no tocaba en directo, era una institución y estaba muy respetado. Le admirábamos mucho, fue más que un amigo, “un hermano mayor”. Estábamos siempre juntos, Aute era uno más del grupo. También Luis Pastor. Le hice muchas letras. Aute también. Era lógico, al estar siempre juntos. Ana Belén y Rosa León también colaboraron mucho con nosotros. Luego se unió el asturiano Tino di Giraldo, porque Aute necesitaba un batería y resultó curioso porque Tino no tenía batería y Aute se la compró. Luego fue pagándola. Tino es un genio de la música y fue raro contactar con un músico por un instrumento que no tenía.

“Aute era más que un amigo, era un hermano mayor para nosotros”

¿Cómo surge el grupo Suburbano?

Había una serie de grupos entonces en Francia, bajo la discográfica Guimbarda que hacían un folk evolucionado y mestizo con unas armonías más modernas pero con instrumentos clásicos. Nosotros estamos en esa línea, llevando al escenario mandolinas, violines y ritmos más complejos con guitarras eléctricas. Posteriormente incluimos a Andreas Prittwitz con saxo, flauta clásica y clarinete, mientras que yo tocaba percusión y guitarra. Pero quizá yo había tenido una serie de experiencias que me daban una osadía, era más bien el ideólogo y daba ideas, algunas absurdas… Y otras útiles, desde mi experiencia de haber conocido mucha gente fuera de España, sobre todo haber trabajado con Fausto, José María Branco o José Alfonso…

Tanto Mendo como tú participáis en la producción del primer gran concierto de cantautores de un lado y otro del charco: “Entre Amigos 1983”, con Aute, Silvio, Milanés, Serrat, Teddy, entre otros.

Fue el primer disco con Aute de estudio y resultó muy complicado de grabar. Se tuvo que montar todo un estudio de grabación en el teatro Salamanca de Madrid. Entonces decidimos hacer dos conciertos para poder tener dos opciones de grabación y mover alguna canción que no hubiera salido bien, es decir, uno sin público y con muchas paradas y al día siguiente otro ya con público. Acabamos agotados. No obstante, fue probablemente uno de los mejores directos de la época, teniendo en cuenta todas esas dificultades técnicas que te cuento.

¿Hasta cuándo estáis con Aute?

Estamos hasta el 89 con el disco “Segundos fuera”, justo antes del disco “Slowly”. De alguna manera empezamos a repetirnos, nos aburría hacer el mismo disco y a Aute le pasaba igual. Se encontró con el productor Suso Saiz y le fue muy bien. A partir de entonces nosotros nos dedicamos más a hacer canciones. Dejamos un poco el tutelaje de nuestro “Padre Aute” y ya no tocamos con él, pero no rompimos. Fue cuando compusimos “Arde París”, “La Puerta de Alcalá” o “Makinavaja”. No obstante, con Aute seguimos durante años hasta su muerte manteniendo mucha relación. Le íbamos a ver los fines de semana cuando estaba muy mal. Hasta la pandemia. Luego ya no le vimos más.

Decía Miguel Munárriz que “si Aute hubiera sido francés” estaría mucho más reconocido.

Aquí en general al artista que aportaba algo nuevo o era rebelde nunca se le ha apoyado, ahora puede que algo más, en aquella época durante el franquismo no era posible. Cataluña tenía a Sisa o Pau Riba y se rompía algo más… A Aute en Francia probablemente le hubiera ido mucho mejor.

En otro aspecto más político, ¿qué opinas de las protestas del profesorado que reclaman más peso de las enseñanzas artísticas en la reforma educativa del actual Gobierno?

Lo que hace crecer al individuo es alimentar la sensibilidad, y una forma de ello es a través de las artes. Tú te vas a países como Alemania y la música está presente en todos los estudios obligatorios, o en Portugal, que tiene un nivel cultural alto. De entrada, la gente habla más inglés que aquí porque el cine no está doblado. En Suiza niños de infantil de la escuela pública pueden escoger instrumento a los 7 años.Tengo una nieta allí que ha empezado con clarinete. Pueden escoger lo que quieran.

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