Pola salú mental

Fernando Argüelles, "Banskyastur", retoma su campaña de calendarios solidarios, esta vez para reivindicar la atención psicológica en la sanidad pública.

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Belén Suárez Prieto
Belén Suárez Prieto
Correctora de textos de profesión. Vivo en El Tiempo Delicuescente.

Banksyastur, también conocido como Fernando Argüelles, prepara, por segundo año consecutivo, sus calendarios solidarios, en los que cada mes viene iluminado por una imagen del topónimo intervenido en las señales que pueblan las carreteras asturianas. Pueblan las Polas, las Puelas, las carreteras asturianas y son las protagonistas de este año de la campaña para llamar la atención acerca de algún aspecto del inmenso campo que es la salud, la salud de la población, Polas, Puelas, la salud comunitaria, la salud y la sanidad públicas.

La primera campaña, que luego se convirtió en el calendario solidario, consistió en mirar hacia la atención primaria, la entrada al sistema público de salud, tan tocada por la pandemia, con centros de salud cuya atención se volvió telefónica y con consultorios cerrados, en nuestra tierra.

La venta de esos calendarios se convirtió en ayuda para distintas iniciativas solidarias, muy a pie de calle, de barrio, de caleya, de ayuda, que en los tiempos del COVID se hace más necesaria, que ya es decir. El dinero recaudado se convirtió en mascarillas, en jabón de manos, en gel hidroalcohólico, compresas y crema de manos, pañales y papel higiénico, y tantas otras cosas, aquellas cosas que quienes somos responsables de las afortunadas iniciativas receptoras de la ayuda le pedimos a Fernando, que fueron, sobre todo, lo básico entre lo básico, que tantas veces es fundamental para detener los contagios: lavarse las manos con jabón, pero, si luego hay un poco de crema para ponerse, qué bien, ¿verdad?, un poco de crema perfumada.

La campaña de este año, tras aquella que protagonizó la atención primaria, es pola salú mental y, haciendo el juego de palabras, las Polas, las Puelas, cuyo origen etimológico se discute, son fundamentales, en estos carteles de la toponimia que se convierten en un juego divertido, inocente, solidario, en manos de Fernando.

La pandemia y las medidas restrictivas que la acompañaron y aún la acompañan, el duro confinamiento, la incertidumbre, el desconocimiento, los expedientes de regulación, temporal o no, de empleo, el desempleo, la convivencia indeseada y forzosa, el aislamiento de las personas ancianas, la ausencia de material profiláctico al principio, la soledad, la falta de contacto físico, todo esto está suponiendo un reto enorme para nuestras cabezas maltrechas. Ya antes de la pandemia, pero ahora se han redoblado, afortunadamente, los discursos políticos y las acciones políticas para alumbrar el malestar mental, tan estigmatizado. Damos mucha importancia, a veces, a un pequeño rasguño físico, mientras descuidamos los dolores del alma, creyendo que ya se nos pasarán. Sufren la criatura que ve cómo su madre es maltratada, la mujer a la que en el trabajo se le restriega el compañero asqueroso, el adicto a la cocaína, el chico senegalés, que no vende nada… Sufren quienes padecen esquizofrenia, quienes tienen depresión, quienes reciben los ataques de la neurosis.

“Damos mucha importancia a un pequeño rasguño físico, mientras descuidamos los dolores del alma”

Pola salú mental, psicofármacos cuando sean necesarios y atención psiquiátrica, pero más profesionales de la psicología en nuestro sistema nacional de salud, en la sanidad pública, profesionales que ahorrarían sufrimiento y ahorrarían gasto farmacéutico. Profesionales, psicólogos y psicólogas que tengan tiempo para dedicar a sus pacientes: la frecuencia necesaria que requiera la atención y también el tiempo en cada consulta.

Pola salú mental, los calendarios de Banksyastur ya se están cocinando. Cuando estén, se venderán en distintos lugares de nuestra tierra, en las Polas y en las Puelas, con fines solidarios; calendarios en que la combinación infalible del humor y de la solidaridad se transformarán en recursos para las pequeñas iniciativas populares (Pola, Puela) y solidarias que echan una mano a quienes tienen a su lado, a su vecindario con más frío, pequeños recursos comunitarios que son, también, pequeños motores de distribución de salud pública, de salud mental.

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