Juan Luis Vallina: Mucho más que un militante “de tropa”

El activista social y político recopila sus vivencias en un libro de memorias: "Una vida de compromiso".

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Javier Arjona
Javier Arjona
Minero jubilado y militante internacionalista.

Juan Luís Vallina Ariznavarreta (Oviedo/Uviéu, 1946) ha escrito un libro de memorias que es una historia de compromiso y militancia. En las diferentes presentaciones que ha venido haciendo por la geografía asturiana, Vallina ha contado que la pandemia y el encierro le dieron el tiempo necesario para poner en orden unos recuerdos personales y políticos que van desde sus orígenes familiares y la Guerra Civil y la posguerra, a la migración a Alemania por largos años, su politización allí, y el posterior regreso al Oviedo postfranquista, así como el traslado a Llanera tras la muerte de su compañera Esperanza y los 10 años ya que lleva afincado en territorio sierense.

Vallina en sus años de boxeador juvenil.

“Una vida de compromiso” es un libro autoeditado que cuenta con el prólogo de Benigno Delmiro, catedrático de literatura, nacido en L´Entregu, a pocos metros de donde naciera Gaspar García Laviana, el Che asturiano, que moriría en Nicaragua combatiendo a la dictadura de los Somoza. Nicaragua sería también una de las geografías políticas a las que Vallina dedicaría más intensidad militante durante los años de apogeo de la revolución sandinista y del movimiento internacional de solidaridad con esta.

“En las masivas fiestas del PCA en el PueblU d´Asturies se encargaba de la guardería”


Cuando conocimos a un Vallina recién llegado de Alemania muchos pensamos por un tiempo que era profesor, ya que le habíamos visto en las masivas fiestas del PCA en el Pueblu d´Asturies encargarse de la guajería, en el kinder-guardería que allí se montaba en aquellos años de fervor postdictadura, y que estaba relacionado directamente con el bagaje que traía de Alemania y con la participación directa en el movimiento vecinal y asociativo del barrio donde su hija e hijo iban al colegio público.


Se presenta Vallina en sus memorias como un “hombre de tropa”, y le contradecimos en cuanto a que en diversas etapas de su militancia y compromiso el “grado” es muy superior, incluso hasta el de comandante, que si se sigue la terminología de la insurgencia latinoamericana, está en la escala superior. Otra cosa es que la humildad de Vallina y la ausencia de ambición a ostentar cargos, le haya llevado a no aspirar a responsabilidades que otras personas en sus organizaciones, con mucha menor valía militante, hayan estado y están ocupando, con frecuencia de forma inapropiada.
Relata el autor del libro otra etapa fértil, la del activismo político, en el Área de Paz y Solidaridad de IU, que llegó a ser muy numerosa y activa en cuanto a las propuestas y acciones elaboradas, llegando a tener revista colectiva propia, El Clamor, con un Premio Nelson Mandela otorgado a figuras varias del internacionalismo, y cuyo último destino fue en el corazón de Sudamérica, a Evo Morales, siendo entregado en mano por El Pole, cuando fue a visitar a su hija en Brasil y pasó por el Estado Plurinacional de Bolivia.

Juan Luis Vallina en una actividad de solidaridad con el pueblo saharaui.

En ese campo del internacionalismo solidario al que Vallina dedicó tantas energías tal vez el que más tiempo y acciones le llevó sea el del apoyo al Sahara. Contribuyó a crear lo que primero se llamó Asociación de Cooperación con los Países del Magreb, luego Asociación de Amigos del Sahara, y después Asociación de Solidaridad con el Pueblo Saharaui. En ella fue el alma y coordinador durante casi dos décadas: su taller de mecánica en Lugones se convirtió en almacén de dónde salían rumbo a los campos de refugiados de Tinduf los camiones con leche en polvo, medicinas y otros materiales. Una inmensa y continuada acción de solidaridad y acompañamiento fraterno a las hijas e hijos de las nubes sin la que es imposible entender la reciente victoria en el Tribunal General de la UE que deslegitima el robo de recursos naturales en el Sahara.

Juan Luis Vallina, Gonzalo Bengoa y Esmeralda Rodríguez en la presentación del libro de Vallina en Llanera. Foto: Paco Álvarez.

Con amplitud recoge Vallina en el libro la etapa que le llevó a impulsar el movimiento vecinal en Llanera. Del activismo social daría el salto a representar a IU en el Ayuntamiento, enfrentándose cotidianamente a la borrachera de poder de un alcalde del PP con mayoría absoluta que ninguneaba la mayoría de las iniciativas vecinales que Vallina trasladaba al pleno. Todo esto y más nos lo cuenta ahora en formato de de libro. Una contribución significativa para la memoria democrática, de uno de los nuestros. Motivos hay de sobra para que se lo agradezcamos.

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