La supresión de la Filosofía y la reificación y declive de la sociedad

La Filosofía no te sirve para nada porque la Filosofía no le es útil a un individuo sin un otro, porque la Filosofía se construye en un diálogo constante

Recomendados

Teresa Paz
Teresa Paz
Gallega afincada en Asturias. De naturaleza curiosa. Profesora de Filosofía y experta en violencia de género.

Soy una enamorada de las estructuras.

Somos animales epistemológicos (a la especie humana me refiero). Necesitamos de conocimiento tanto, casi tanto, como de comer. Hasta este preciso instante hemos llegado movidos por la curiosidad por el mundo, por el otro, por lo de enfrente.

Cuando con relativa frecuencia escucho a parte de mis estudiantes cuestionarse acerca de la enseñanza de determinadas disciplinas (no necesariamente la Filosofía, pero sí normalmente las Humanidades, incluyendo la Lengua en la que hablan y con la que razonan) lo hacen argumentando una utilidad instrumental: ¿Por qué no nos enseñan a hacer la declaración de la renta? Y escucho el ejemplo de la renta una y otra vez, aunque el itinerario que incluye Economía, el de Ciencias Sociales, no sea el más escogido.

Foto: Isa Permuy

La tributación es un deber, y, por lo tanto, el Estado pone a servicio de la ciudadanía las herramientas necesarias para hacer dicho trámite sin mayor dificultad.

Pero lo curioso es que en no pocas ocasiones son las mismas voces las que se alzan en contra del Estado o de los impuestos. O las que utilizan el lenguaje para poner en cuestión la enseñanza del lenguaje mismo.

Esto es un ejemplo de falta de estructura.

La Filosofía es estructura, vertebra el resto de saberes porque hubo un tiempo en que el pensamiento racional (Logos, palabra) se alzó contra el pensamiento mágico, y en esa lucha sigue.

La separación de los saberes en ámbitos es grave (no debemos olvidar que para saber Botánica hay que saber Latín, aunque sea un poco). La eliminación de una parte del saber es dejar cojo el entendimiento humano. De poco sirve comprender el funcionamiento de una manilla sin comprender la puerta en la totalidad del edificio. O sin entender qué es un edificio.

Foto: Isa Permuy

Sin cuestionamiento, el mundo se para.

La educación es el pilar fundamental de cualquier sociedad. Es ese sentido, la comunidad educativa (de la que formo parte) es, en términos de política platónica, la guardiana de los intereses del Estado. Déjame ponerte un ejemplo:

En la antigua Grecia los poetas transmitían el saber, los valores necesarios para la sociedad de su tiempo. Nosotros (los docentes), también.

Enseñar es domesticar. Generar el tipo de ciudadano virtuoso que necesita la sociedad en cada momento. La educación es utilitarista, y su utilitarismo es cada vez más instrumentalista.

Cuando los aedos cantaban sus poemas todo el mundo quería ser como Aquiles. Si tienes problemas diplomáticos muy tensos con el territorio de enfrente necesitas que la ciudadanía esté dispuesta a vivir un conflicto bélico, y, según el nivel, dispuesta a darle un fusil a un niño. Todo el mundo quería ser Aquiles porque era la propaganda necesaria para tener población dispuesta a dejarse matar (y matar a otros) por defender los intereses de su territorio. Pero ahora, una vez que las guerras están alejadas de la vista de la población general, ya no es necesario educar para la lucha, porque pagamos a otros para que lo hagan (para que luchen). Ahora lo que toca es educar para la paz (y para ocultar la guerra). Para generar ciudadanos virtuosos en los valores de la socialdemocracia.

“La educación es utilitarista, y lo que ahora necesitamos son ingenieros, por lo visto. Por eso ahora el puesto que ocupaba Aquiles lo ocupa Elon Musk”

La educación es utilitarista, y lo que ahora necesitamos son ingenieros, por lo visto (es sólo un ejemplo). Por eso ahora el puesto que ocupaba Aquiles lo ocupa Elon Musk. Ya no es necesario enseñar mecanografía, porque es una destreza adquirida casi desde la cuna, pero se hace necesaria la robótica educativa desde la infancia, fomentando una educación cada vez más instrumental.

Si Elon Musk es el nuevo ídolo al que adorar, se creará a su alrededor el mito de que el rico se hace a sí mismo y ni siquiera necesita estudiar. Y desde luego, no necesita estudiar Humanidades.

Se crea la falsa ilusión del hacerse a uno mismo a través del esfuerzo y la voluntad, obviando las condiciones iniciales y las circunstancias específicas que facilitan o imposibilitan las oportunidades a las que se opta. Esto se acompaña de una fuerte tendencia al individualismo y al cuestionamiento sobre los servicios públicos, que implica también un cuestionamiento sobre el mérito: oféndete si “otros” usan los servicios públicos, “otros” menos merecedores que tú, porque tú lo mereces todo. “Otros” se llevan lo que tú mereces porque el Estado está corrupto. Desconfía del Estado.

Por eso la Filosofía no sirve para nada.

La Filosofía aporta estructura. Los intereses por el bien común divergen del interés de la mayoría, o al menos, de las opiniones más mediáticas (no necesariamente mayoritarias).

En una fase tan avanzada del Capitalismo empieza a caer el Estado, o su idea, con una latencia minárquica en la opinión general, y en ese escenario la educación tiene que ser orientada a producir, porque, como se indica al principio de estas líneas, la educación es la salvaguarda de los valores de cada momento y de cada contexto.

Foto: Isa Permuy

La nueva Ley educativa ataca los propios intereses del Estado porque fomenta un tipo de pensamiento (un falso interés general) en la generación joven que dará frutos cuando llegue a ser la generación madura (en términos orteguianos). Con una población cada vez más reificada, esta tendencia minárquica pone en riesgo el propio sistema democrático a favor del mercado. Por eso (y en contra del bien común) se presencia una tendencia cada vez más individualista. Se expande el pensamiento de que no necesitamos al otro. De que no necesitamos a la Comunidad. De que el Estado es algo ajeno a nosotros mismos y por tanto no lo necesitamos.

Postindustrialización 2.0.

Sin un otro, los valores humanos se hacen innecesarios a favor de los valores de lo inerte, de la máquina.

Porque soy estructuralista comprendo la importancia vertebral de la Filosofía, y por eso debemos salvarla.

La tercera degeneración del Estado de Platón se inicia por la tiranía de los productores.

“La tiranía platónica es el Capitalismo mismo”

Me preguntas que para qué te sirve la Filosofía. La Filosofía no te sirve para nada porque la Filosofía no le es útil a un individuo sin un otro, porque la Filosofía se construye en un diálogo constante. La Filosofía sirve para velar por los intereses de lo humano en su desarrollo civilizatorio. Le sirve al Arte, a la Ciencia, a la Arquitectura.

A la superestructura.

La Filosofía sirve para velar por el desarrollo moral humano desde un cuestionamiento perpetuo, que le permite entrar en conflicto consigo misma reconstruyéndose una y otra vez. Nos unifica como especie a través del desarrollo de lo epistemológico, porque somos animales epistemológicos.

Foto: Isa Permuy

Aporta abstracción. Aporta estructura. Y la visión de lo estructural sumado al pensamiento crítico pone en cuestión el propio sistema. Sólo la Filosofía puede evitar el debilitamiento de la Democracia. Y mejorarla.

Sin un otro no hay Bien Común ni se lo busca, ni son necesarios los Derechos Humanos. El interés particular se transforma en el falso interés de la mayoría y se lo disfraza de bien Común ante una población sin pensamiento crítico ni base teórica.

La tiranía platónica es el Capitalismo mismo.

Foto: Isa Permuy

¿Estamos asistiendo a un cambio en la base económica?

Los valores que se imponen son los de las voces más altas, no las más representativas.

Asistimos a la mercantilización de la Educación. Por eso la cuestión no recae en si la Filosofía sirve o no para algo, sino en que sobra. Estorba.

Números, fórmulas y raíces etimológicas sin estructura. La escuela sin Filosofía es la condena a no discernir lo sólido de lo aparente. Es apagar la luz de la razón de un soplido y caer en las tinieblas. Tirar un tabique sin mirar los planos y asistir a la caída del edificio culpando a otros.

Actualidad

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here