La capilla del Barjola acoge una gran máquina a la que el ser humano no está invitado

Ángeles Angulo y Román Torre muestran hasta el 20 de febrero "Escala Naturae", instalación ganadora del premio del museo.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Ángeles Angulo (Lorca, Murcia, 1972) y Román Torre (Candás, Asturies, 1978) exponen “Scala Naturae” hasta el 20 de febrero en la capilla del Museo Barjola. Obra ganadora de la quinta edición del premio concedido por el museo, la instalación tiene algo de ciencia ficción barroca. Ciencia ficción porque el tema de la pieza es una gran máquina inteligente que transforma las palabras en código binario y luces. Barroca, porque se ubica en la capilla de un palacio del Siglo XVIII. Con este ambiente futurista, Angulo y Torre han imaginado una mecanismo automatizado para el que los seres humanos pasan casi desapercibidos mientras la computadora realiza una misteriosa y repetitiva función. “Somos casi una polilla para ella” señala Angulo. “Nos hemos imaginado que la capilla es una máquina que ejecuta una tarea automática a la que el ser humano no está invitado” explica Torre, que señala que el título de “Scala Naturae” viene precisamente de romper con la idea de la escala humana como medida de todas las cosas y pensar en otra escala en la que los seres humanos no somos el centro.

Foto: Luis Sevilla
Román Torre y Ángeles Angulo. Foto: Luis Sevilla
Foto: Luis Sevilla
Foto: Luis Sevilla.

Procedentes del mundo de la danza y de las artes visuales, Angulo y Torre comparten pasión por los algoritmos y la construcción de todo tipo de ingenios. “Hay siempre una capa conceptual, pero luego trabajamos mucho a nivel de diseño industrial” explica Torre, de formación autodidacta y apasionado del encuentro entre arte y tecnología. Afincados en Xixón después de muchos años en Barcelona, comparten el Estudio Rotor, dedicado a la producción tecnológica, audiovisual y de exposiciones para ellos y para otros artistas y entidades. “Podemos vivir del arte, pero trabajando sobre todo para fuera de Asturies” explica Torre. Saben que el arte conceptual necesita explicación. Por eso los fines de semana enseñan con mucho gusto su trabajo en el Museo Barjola a todos y todas los que quieran conocer esa otra escala no humana.

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