No hay nada más tonto que un obrero de derechas

La frase de Santiago Carrillo cobra actualidad frente al sindicato fantasmagórico y fascista financiado por Vox, que lanza una campaña contra la subida del Salario Mínimo

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Paco Álvarez
Paco Álvarez
Periodista, escritor y traductor lliterariu d'italianu. Ye autor de les noveles "Lluvia d'agostu" (Hoja de Lata, 2016) y "Los xardinos de la lluna" (Trabe, 2020), coles que ganó en dos ocasiones el Premiu Xosefa Xovellanos.

Decía Santiago Carrillo que “no hay nada más tonto que un obrero de derechas”. El histórico dirigente comunista gijonés vivió muchos años, casi un centenar, pero no los suficientes para ver estos tiempos desconcertantes en los que miles de obreras y obreros puteados y aborregados por el capitalismo votan a la extrema derecha. Seguramente algunos de los padres, abuelas o parientes cercanos de esta masa obrera borreguil murió ante la tapia de un cementerio o al pie de una cuneta sin renunciar a la postura erguida ni al puño erguido frente al fascismo. Seguramente una parte de los antepasados de esta masa electoral borreguil que hoy vota a Vox lo apostó todo a la libertad, confiando en que con ese sacrificio nadie de sus generaciones venideras tuviera que doblar la espalda ante ningún señorito ni agachar la mirada ante ningún patrón.

El fascismo nunca se fue de España, simplemente aguardó su momento. Ahora el partido fascista Vox, el de los señoritos y los patronos de toda la vida, se ve con ganas de “alcanzar las últimas posiciones”, como decía el último parte de guerra del bando franquista. Para estos imitadores de José Antonio Primo de Rivera, el nacionalsindicalismo era una conquista pendiente, así que Vox enchufó pasta para crear Solidaridad, “un sindicato que defiende a los trabajadores de España”, dice en su ideario. El supuesto sindicato adoptó el nombre de la organización político-sindical derechista y católica polaca Solidarność. El supuesto sindicato se adueñó del verde militar y de la rojigualda como imagen corporativa. Tampoco se le olvidó incorporar una bandera tachada de la Agenda 2030 (por si no quedaba claro que a la ultraderecha se la pela el cambio climático, el desarrollo sostenible, la justicia social y demás historias).

Solidaridad, el chiringuito con formato sindical que Vox financia, lanzó ayer un vídeo muy divertido… suponiendo que al fascismo tenga algo de divertido. En él nos explica a la clase trabajadora lo dañino que puede resultar la subida del Salario Mínimo Interprofesional, porque empobrece al empresariado, dice el sindicato franquista. Viene a decir también que el empresariado y la clase trabajadora viajamos en la misma nave. Y propone como alternativa una bajada de impuestos y que una parte de la carga fiscal que asume el empresariado recaiga en el Estado, y el Estado podría compensarlo cerrando entes autonómicos “inservibles”, según el partido y el sindicato fascista, entes en los que no cree pero de los que cobra por su representación el partido fascista, que a su vez deriva una parte de ese dinero a un sindicato fascista.

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