¿Dónde está Siloé?

La Sala Tribeca volvió a abrir sus puertas este jueves con un concierto organizado por Vibra Mahou, que está salvando a muchos grupos y bandas de las consecuencias de la pandemia.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

La Sala Tribeca volvió a abrir sus puertas este jueves con Siloé. Los conciertos que gira Vibra Mahou por toda España están salvando a muchos grupos y bandas que la pandemia apartó de los escenarios y arrastró a la cuneta. Estoy convencido de que muchos de ellos habrían desaparecido si no fuera porque lograron enchufarse a las salas gracias a la marca de cerveza. No es el caso de Siloé, que siempre ocupa plaza en los carteles de los festivales indie del verano.

Xavi Road, de Siloé. Foto: David Aguilar Sánchez

Sea como fuere, Siloé desembarcó en Oviedo para dar un concierto con el que el dúo repasó su repertorio ¿indie pop?  desde que comenzaran su carrera, allá por el 2016 con un disco contundente, muy moderno y muy castellano, que llevaba por título La Verdad.  Desde entonces, el dúo formado por Fito Robles y Xavi Road ha publicado cuatro álbumes. El último de ellos, Metrópolis 2.0, publicado en 2021, marca una clara involución hacia sonidos y letras más poperas, más discotequeras, más románticas, más ¿ligeras? y, por qué no decirlo, también más cursis. Como diría Ortega, a veces lo cursi abriga, aunque habría que añadir que casi siempre empalaga.

Siloé dio el concierto en la ovetense Sala Tribeca. Foto: David Aguilar Sánchez

Y ese es el problema. Que no sabemos a qué sonido apuesta Siloé, a qué juega, con qué se queda: si a un mayor lirismo, robustez y profundidad en su sonido y sus letras, como sucedió con La verdad, que les dotó de una identidad propia, o si prefieren diluirse en un pop romántico y más mainstream de lo que el indie ya es como ha quedado demostrado en Metrópoli 2.0. En ningún caso esto es objetable, pero provoca una indefinición que juega claramente en su contra y que se pone de manifiesto sobre las tablas de un escenario.

En el repertorio de ayer sonaron canciones como ‘Minas de Sal’, ‘La verdad’, ‘La vida que me das’, ‘Luna menguante’ o ‘Contemos aullidos’. Tan pronto en la sala se creaba un clima cómplice, tomado por la potente y desarmante voz del vallisoletano Fito Robles, perfectamente engranada con el sonido electrónico de Xavi Road, con muchos matices folclóricos, que la energía se diluía con temas aparentemente más cañeros pero que restaban solidez, unidad y sentido al espectáculo que presentaron en la Sala Tribeca de Oviedo.

Fito Robles y Xavi Road, de Siloé, en la Sala Tribeca. Foto: David Aguilar Sánchez

No obstante, con un público entregado, hay que reconocer que Fito Robles despliega un carisma especial que conecta con el espectador, lleno de humildad y bastante ironía. Aún quedan músicos que defienden una comunicación más orgánica y cómplice con su público y eso es lo que hace que merezca la pena disfrutarlos en un concierto. Y, quién sabe, si hay algo que saben hacer para mal y para bien es sorprender.

Esta noche toma el relevo Rufus T. Fireflay. El concierto comenzará a partir de las 21.00 horas en la Sala Tribeca. 

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