“Me asusta percibir la realidad imitando los mecanismos de la ficción”

Àlex Serrano, presenta este sábado en SACO "Birdie", el último espectáculo teatral de su compañía, "Agrupación Señor Serrano".

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

La Agrupación Señor Serrano es una compañía de teatro con sede en Barcelona que crea producciones originales sobre aspectos discordantes de la experiencia humana contemporánea. Los espectáculos de Señor Serrano mezclan video en directo, maquetas, texto, performance, sonido y objetos, lo que Àlex Serrano, director de la compañía, denomina dispositivos, verdaderas herramientas con las que construir metáforas que van decapando la realidad. Su teatro no es narrativo, más bien disrruptivo, un quebrantamiento de las reglas de la realidad para ofrecernos otra perspectiva. Despues de desarmar al público con “The Montain”, llegan a la Semana del Audiovisual Contemporáno de Oviedo para montar la pieza “Birdie”, una metáfora sobre la crisis de refugiados que explotó en 2016. Podrá verse este sábado en el Teatro Campoamor.

Tengo la impresión de que Birdie se adapta como un guante a una mano a la actualidad política, tras la crisis de refugiados de Ucrania, lo mismo que The Mountain. Es alto visionario y siniestro.

En 2016 estrenamos Birdie y en 2018 estalló la crisis de refugiados. Lo mismo ha sucedido ahora con The Montain que es nuestro último trabajo, estrenado en 2020, que trata sobre la verdad y la postverdad y un Vladimir Putin posible fanfarronea con invadir Ucrania. Dos años después lo tenemos aquí. Estamos asustados con el próximo espectáculo. En cualquier caso, la crisis de refugiados y la crisis migratoria de Birdie se adapta como un guante a una mano en la crisis actual. No exponemos un tema concreto, sino una metáfora o una vía paralela que hable de esto.

Un momento de “Birdie” de Agrupación Señor Serrano.

Sí. Sorprende que hayáis recurrido a Hitchcock.

No hacemos de varias maneras: primero con la metafora de los pájaros de Hitchcock. Descubrimos que la película transmite un pavor a los ataques de esos pájaros que no hay manera de controlar. Llegamos a creer que nos atacan pero realmente no lo hacen. La metáfora de Hitchcock nos servía para transmitir esto a partir también de una fotografía firmada por José Palazon con varios inmigrantes colgados de una valla, intentando saltarla junto a un campo de golf de Melilla. Ciertamente, aquellos inmigrantes se parecían a unos pájaros.

Abordáis la realidad a través de una metáfora, una imagen periódistica modulada a través de una imágen cinemtográfica.

Estamos hartos de que nos muestren la realidad casi de una manera pornográfica por ser directa, explicita y reiterativa. Entonces buscamos vías paralelas, refugios. La metáfora es uno de ellos.

Como es la reflexión de un tema en la agrupación.

Son procesos muy lentos. Tardamos dos años en preparar un proyecto y casi todos surgen de la conversacion, yendo de gira. Surgen de una primera inquietud: una exposición, una noticia, un video que despierta un pequeño estallido. En lugar de ir a buscar algo concreto y ceñirnos a ese algo, tratamos de expandirlo buscando todos los puntos posibles de lectura, leyendo, informandonos. Tardamos un año sólo en eso. Por lo tanto, hay una primera base de estudio muy amplia antes de decidir que vamos a iniciar un nuevo espactáculo

“El teatro tiene una ventaja: ha perdido la batalla contra la ficción televisiva”

¿Y cómo el proceso de incorporación de imágenes y dispositivos?

El dispositivo es la manera en la que queremos tratar el tema. El continente y el contenido no tienen sentido el uno sin el otro. La forma y la función se van encontrando paralelamente. A eso lo llamamos el dispositivo.  Después, durante un año, hacemos una serie residencias que son ensayos intensivos de 10 días espaciados en tres meses. Estos ensayos se hacen en centros internacionales, en Bruselas, en Amaterdam, en el norte. Presentamos las piezas en un estado muy primario a las que  acuden una serie de profesionales de los que recibimos una crítica. A partir de estos feedbacks, nos volvemos a casa, nos encerramos tres meses, reescribimos lo que haya que reescribir y volvemos a otra residencia internacional, donde hacemos otra presentación y repetimos este mecanismo hasta cuatro veces. La pieza va creciendo poco a poco y se va confrontando con un público profesional. Eso nos permtie tener la pieza testeada antes de estrenarse y hacer procesos largos. Lo tipico del teatro es cerrar el texto y ensayarlo dos semanas antes de estrenarlo. Para nosotros esto no tiene sentido. Necesitan reposo, asentarse, cuidarse.

Cuando obsevamos una video o una fotografía pornográfica mantenemos la retina fija en esa imágen. Cuando observamos una imagen horrorosa, una víctima de la guerra, por ejemplo. la apartamos. Sin embargo, a partir del auge de la fotografía de guerra desde la segunda mitad del siglo XX, hemos dotado, abase de su constante repetición, un efecto pornográfico. El atentado de 11 de septiembre nos colapsó en un primer momento. Después, la repetición de esas imagenes, lo ficcionalizó.

Exacto. Hay varias cosas. La pornografía pretende alcanzar una excitación. El horror también, de otra manera. Lo que nos atrae y lo que nos repulsa, y en cualquer caso, nos conmociona, por acumulación, produce un efecto contrario. Lo afirmaba Baudrillard en “La representación del mundo”, cuando decía que el mundo había logrado una representación de sí completa y, como consecuencia de ello, se había convertido también en una ficción de sí mismo. Como hay tantas capas de ficción sobre la realidad, resulta imposible detectarla. Hay demasiadas capas de representación sobre otras capas de representación que impiden alcanzar la realidad del mundo. Lo que me asusta o me deja perplejo es percibir cómo la realidad comienza a imitar los mecanismo de la ficción. No sólo es que la realidad se ficcionalice. Quiero decir que los propios mecanismos con los que se desarrolla la realidad toma elementos de la ficción y del relato para ser ella misma. La ficción deja de ser, por lo tanto, un refljeo de la realidad y pasa a ser parte consustancial de su propio desarrollo. Y esto, realmente, asusta.

Es cierto. Quizá se deba a que la nueva política postmoderna impone el relato sobre la propuesta política, no para transformar la realidad sino para ganar unas elecciones, para detentar el poder.

Pero esto ha existido siempre. Los romanos y los griegos, a través de la mitología, ya trataban de imponer un relato. Eran unos expertos en el control del relato. Lo que sucede ahora es que en el control del relato encontramos elementos de la ficción y del consumo que generamos nosotros mismos como espectadores. Por eso no es un control desde el poder, sino un control del relato generado por nosotros mismos a través de las redes sociales que controlan ellos.

Un momento de “Birdie” de Agrupación Señor Serrano.

Pero esto no fue siempre así. Por ejemplo, creo que la ilustración fue rupturista en ese sentido al conformar una ciudadanía con los primeros programas políticos. Esos programas quebraban la tendencia del poder por el control del relato, buscando la emancipación de una clase o de otra.  En esa línea, creo que el teatro experimental, los nuevos dispositivos en la escena, deconstruyen la narración y nos devuelve a otra realidad oculta tras esas capas. La metáfora sigue siendo una herramienta para romper el relato y devolvernos a la realidad.

Esto es brutal. El teatro tiene una ventaja: ha perdido la batalla contra la ficción televisiva, el cine y los nuevos medios. No le importa a nadie. Por esto mismo, está ganandole la batalla al relato. Se ha convertido en el mecanismo para devolver al espectador a la realidad. El teatro permite explicar las cosas de otra manera.

Ha sabido enriquecerse de todas las tecnicas audiovisuales para desmontar las ficciones que construyen la realidad.

El modelo romanticista del teatro está en crisis porque nadie se cree a un actor que dice que es Hamlet. Una de esas formas de recuperar el espacio político del teatro consiste en la introducción de dispositivos en la escena, tecnologías de la realidad audiovisuales, de una forma artística que trasciende el escenario.

Un ejemplo de ello sucede con The Montain donde llegáis a advertir sin pretenderlo como se conforma hoy la figura de Putin. De eso hace dos años.

Entonces, como hoy, sabíamos muy poco de Vladimir Putin. Todo se basa en la especulación. Lo elegimos a él y no a Donald Trump o  Boris Jhonson porque sus vidas de payasos ya las conocemos. En cambio, Putin tiene un aire de misterio sobre el que tú puedes ir construyendo una ficción y tienes un margen de maniobra. Es precisamente eso lo que ha permitido que una parte de la izquierda y otra de la extrema derecha lo hayan incorporado y ahora se lo están comiendo.

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