Las placas tectónicas se mueven en el socialismo asturiano

Barbón seguirá siendo el líder de la FSA de una manera sólida y contundente, pero se acabaron los asedios a las plazas que siempre se le resistieron.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

Ganó José Ramón García “Monchu” en Gijón y Antonio Trevín en Llanes. En la sede de la FSA luce el descontento. Han pasado su primer fin de semana como una larga noche de Valpurgis. Los resultados de Gijón y Llanes dejan a las claras que se inicia una nueva tendencia de orden municipal que busca cambios, nuevos modelos y nuevas soluciones para sus municipios que ni los funcionarios de Adrián Barbón ni los barbonistas han sabido dar. La sensación de que estas dos agrupaciones se habían convertido en las oficinas administrativas de lo que sucediera en la FSA ha pesado lo suficiente como para que la militancia se haya decidido a votar por un giro en la política orgánica.

Las piezas del tablero de ajedrez, por lo tanto, se han movido. No hay un ataque directo al sanchismo, pero sus máximos valedores en Asturias, Adriana Lastra y Adrián Barbón, han perdido capacidad de maniobra en dos de las agrupaciones más importantes de la organización que movilizan a muchos votantes en las elecciones autonómicas.

Ana González, alcaldesa de Xixón, en el salón de plenos del Ayuntamiento. Foto: Iván G. Fernández

Una de las consecuencias más importantes de los últimos acontecimientos se sustancia en Gijón, donde el cambio de Secretario Local podría devenir en una crisis institucional si la maquinaria política del Ayuntamiento, gobernado por Ana González, no es capaz de engranar su mecanismo, con la nueva dirección política. Habrá que ver si la Alcaldesa de Gijón es capaz de adaptarse a una nueva realidad o si, por el contrario, mantiene resistencias que puedan poner en peligro su continuidad.

En Llanes, Gimena Llamedo, presidenta de la gestora local, y Secretaria de Organización de la FSA, ha salido del congreso tocada con la victoria de Antonio Trevín. La irrupción de Trevín resultó insólita e inesperada tras su anuncio y será, sin duda, un revulsivo en la política llanisca durante los próximos meses. Nada hacía pensar que el ex-presidente y ex-delegado de gobierno en Asturias aún conservara el músculo suficiente para hacerse nuevamente con los mandos de la agrupación de Llanes. Su victoria es un zarpazo a la Secretaria de Organización que se suma al sufrido en Gijón un día antes. ¿Estará dispuesta a asumir responsabilidades?

“La irrupción de Trevín resultó insólita e inesperada tras su anuncio”

En el puzle de Adriana Lastra, vice-secretaria del PSOE, dos piezas importantísimas han cambiado de color, sin necesidad de llegar a la polarización de hace cuatro años, confrontando con Barbón ni Pedro Sánchez. Lo que suceda en Langreo, donde el partido también está dividido, y lo que vaya a ocurrir en Oviedo, servirán para verificar definitivamente que en la FSA ha habido un corrimiento en las placas tectónicas del partido que podrían redefinir el liderazgo de Adrián Barbón en Asturias.

Monchu García, nuevo secretario del PSOE gijonés. Foto: Paco Paredes/EFE

Otra de las secuelas que dejan estos dos encuentros congresuales están relacionados con el Sindicato de los Obreros Mineros de Asturias. Su presencia en Gijón se desinfla. La derrota de Iván Fernández Ardura, candidato de María Luisa Carcedo, demostró no haber tenido capacidad suficiente para manejar al aparato local del partido y mantener controlado el proceso congresual. Ni siquiera con la posesión del censo que siempre ofrece una ventaja considerable al candidato oficialista, han logrado resistir las ansias de cambio. La actuación del SOMA llegó tarde para evitar que cuarenta y un votos inclinaran la balanza a favor de Monchu García. Quizá confiaron demasiado en la gestión de Roberto Lena, secretario de Organización, un baluarte del sanchismo tan amable como inoperante. Cuando Celso Ordiales, jefe de gabinete de Ana González en el Ayuntamiento, y el verdadero hombre del SOMA en Gijón, tomó las riendas del congreso, ya era demasiado tarde. Ni la reducción de los plazos a la mínima expresión, ni la omisión de un debate entre candidatos impidieron que la candidatura de Monchu García alcanzara los 375 votos que previsiblemente hicieron falta para poder ganar el congreso.

Iván Fernádez Ardura, secretario de los socialistas gijoneses. Foto: C.Noval.

Las viejas artimañas de los fontaneros demostraron que esta vez no serian suficientes para ganar en estas dos asambleas. La militancia ha reclamado más proximidad, más confianza, más coherencia, mejor convivencia y, sobre todo, la puesta en marcha de proyectos políticos rigurosos antes que relatos, sentimientos y emociones. Los afiliados buscan cuadros políticos capaces de resolver los problemas de la gente y una organización que esté presente en los movimientos sociales, sin paternalismos ni imposiciones.

Barbón sigue siendo el Secretario General de la FSA de una manera sólida y contundente y seguirá manteniendo su influencia en el territorio, pero se acabaron los asedios a las plazas que siempre se le resistieron. Demasiado esfuerzo para no obtener ningún resultado después de cuatro años sosteniendo a Ana González le habrá servido de lección.

Gimena consolando a Ardura podría dar título a una de las fotos del sábado que nos ofrece un retrato cruel de la derrota con una fuerza insólita. El castillo de las emociones a las que tanto se aferran en sus discursos se les ha caído encima. Ardura ha comprendido que negar la realidad no consigue transformarla. Su partido podría estar muerto, si no fuera porque el shock de Monchu ha servido para verificar que aún tiene pulso y ritmo cardíaco. El paciente está gravemente herido pero es recuperable.

A nivel regional, todos deben tomar buena nota: se acabaron los hiperliderazgos. El área de influencia del Secretario de la FSA ha menguado por primera vez desde que fuera elegido al cargo. Quizá ha sucumbido a la autocomplacencia. Sentirse sucesor de Pedro Sánchez o heredero de Núñez Feijóo no le ha beneficiado. Debe buscar su propio camino y pergeñar un proyecto propio para Asturias, sin fantasías artúricas, con pragmatismo y consensos. El espejismo del 96% de votos a su gestión no le ha dejado ver que en Gijón y Llanes se producía un giro político de efectos sísmicos. Le ha pasado factura contemplarse demasiado tiempo en el espejo de los otros para tratar de saber realmente quién es. A lo peor, todavía no lo sabe. Estaremos atentos.

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