Tapia: Dos décadas venciendo a las multinacionales mineras

"Oro No" muestra su fuerza en una concentración de rechazo a la autorización por el Principado de sondeos en las lagunas de Salave.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Centenares de personas se manifestaron el mediodía de este sábado en el puerto de Tapia de Casariego para mostrar su rechazo al proyecto de una explotación minera en las lagunas de Salave. La convocatoria de la plataforma Oro No logró reunir a ganaderos, hosteleros, pescadores, y sobre todo a muchos vecinos y vecinas que se oponen al nuevo intento de extraer el oro que se encuentra bajo la superficie de este concejo costero del Occidente asturiano. Adolfo García, vecino de la zona y presidente de las cofradías de pescadores asturianas, expresó el “no rotundo” del sector a la apertura de una mina a escasos kilómetros de la mar, y que podría suponer “graves perjuicios para la pesca y el marisqueo, además de una mala imagen”. En la concentración también estuvieron presentes múltiples asociaciones ecologistas, la alcaldesa de Tapia, Ana María Vigón, del PSOE, la diputada Nuria Rodríguez, de Podemos Asturies, y el ex parlamentario de la misma formación Andrés Ron.

“Los vecinos desconfían de las promesas de minería sostenible”

Los planes para explotar el yacimiento aurífero de Salave, en el mismo lugar en el que hace 1.800 años hubo una mina romana, se remontan a principios del siglo XXI. La resistencia vecinal y ecologista, organizada en el movimiento cívico Oro No, ha ido venciendo los diferentes proyectos de multinacionales del sector, casi todas ellas canadienses, interesadas en la apertura de la mina. Ahora la plataforma se enfrenta a un nuevo intento por parte de Explotaciones Mineras del Cantábrico, filial de Black Dragon Gold, una empresa de capital asustraliano y canadiense que cotiza en las bolsas de Londres y Melbourne. Si bien ya no se trataría de una mina a cielo abierto, como en anteriores proyectos, los vecinos desconfían de las promesas de “minería sostenible”, y señalan que se harán vertidos al mar, se levantarán dos grandes montañas de escombros y habrá tratamiento del material con productos químicos. “Si ya están realizando talas ilegales de árboles en las lagunas quién se puede fiar de que esta gente vaya a hacer ningún tipo de minería sostenible” critica Evaristo Álvarez, de Oro No. “Sobre todo es una mina innecesaria porque no hay ninguna necesidad de seguir abriendo explotaciones de oro cuando apenas se ha desarrollado la recuperación y el reciclaje de todo el mineral que tenemos disperso en los móviles y en otros dispositivos” apunta Beatriz González, geóloga, profesora de la Universidad de Oviedo/Uviéu, y militante de Ecoloxistes n´Aición.

Desde el movimiento no solo desconfían de las garantías medioambientales de la mina, sino también de las promesas de creación de empleo. “Anuncian 159 empleos, pero aquí hay unas 200 familias que viven de la pesca, otras que viven del campo y del turismo, sectores que se van a resentir si se abre la mina. ¿Cuántos empleos va a destruir la mina por cada empleo que genere?” se pregunta Daniel Cando de Oro No. La autorización de sondeos por parte del Principado a encendido las señales de alarma en Tapia. Por eso el movimiento no ha esperado al final de la Semana Santa para movilizarse y demostrar que la inmensa mayoría del concejo se opone a la mina. “Vamos a seguir peleando hasta el final” anunció Miguel A. Álvarez, portavoz de la plataforma, ante una plaza abarrotada. Los congregados respondieron con el lema de un movimiento vecinal que lleva 20 años derrotando a las multinacionales mineras: “Oro No. Vida Sí”.

Fotos: David Aguilar Sánchez

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