Así abortaban las asturianas en clandestinidad

A principios de los 80 se realizaban en España más de 300.000 abortos ilegales, la mayoría de ellos con graves riesgos físicos, además de penales.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Las españolas podrán abortar desde los 16 años sin necesidad de consentimiento familiar, sin obligatoriedad de periodos de reflexión y en la sanidad pública. Son las novedades del anteproyecto de reforma de la Ley del Aborto presentado por el Ministerio de Igualdad y aprobada esta semana por el Consejo de Ministros y Ministras. Tres históricas reivindicaciones del movimiento feminista que llegan tras décadas de avances y retrocesos en la lucha por el reconocimiento del derecho de las mujeres a decidir sobre su sexualidad.

Tras las conquistas del divorcio y la despenalización del adulterio, el derecho al aborto se convertiría desde la segunda mitad de la Transición en el gran catalizador del movimiento feminista español. En la Asturies de los años 80 el feminismo estaría ligado a unas siglas, las de AFA, Asociación Feminista de Asturias.

Pancarta de AFA.

En mayo de 1982 la revista Xera, una efímera publicación afín a los movimientos sociales asturianos y la izquierda extraparlamentaria, recogía los testimonios de varias asturianas que habían tenido que abortar de forma clandestina dada la prohibición en España del aborto. Detrás de esta historia había estado AFA, preocupada en difundir los relatos sobre la precariedad y peligrosidad con la que las mujeres de clase trabajadora, sin dinero para ir a países europeos, estaban abortando en España debido al prohibicionismo vigente todavía en los primeros años de la democracia. A principios de los años 80 las estimaciones de la Fiscalía General del Estado hablaban de más de 300.000 abortos clandestinos en España. Además, otras 20.000 españolas habían viajado en 1983 a Londres a abortar. Una opción muy cara para la inmensa mayoría de las españolas, que tenían que recurrir a vías mucho más baratas, pero que entrañaban graves riesgos, tanto físicos como de cárcel, además de una notable sordidez.

Así relataba Carmen, de treinta años, ama de casa, con dos hijos, su aborto clandestino en Xixón:

«Hace cuatro años, cuando el pequeño tenía dos, me quedé embarazada y por decisión propia decidí abortar […] Recurrí a una mujer que se había hecho varios y me dijo que había tres posibilidades. La primera era un practicante al que había que pagarle el favor previamente en carne, la segunda otro hombre que lo hacía en condiciones muy precarias, y la tercera, otro que lo hacía bien. Opté por el último pagando 29.000 pesetas […] Al tumbarme en la camilla observé que la sábana estaba manchada con sangre de la anterior y donde colocaba las piernas estaba forrado de trapos de cocina (¡Esta era la mejor posibilidad que se me había ofrecido!). El material lo lavaba en un cubo de plástico que no se si tendría algún desinfectante, y una de las pinzas con las que cogió mi matriz tenía los extremos rotos, así que al enganchar unas tres veces se le soltaba y el dolor era terrible […] Por eso, si hoy me quedara embarazada no volvería a abortar porque uno vale, y otro pasa, pero lo que no se puede es estar jugando con mi vida cada vez que me quedo embarazada. Si mi anticoncepción me falla, no podría quitarme un tercero, pero no es una cuestión moral, es por mí misma. Lo tendría»

Militantes de AFA ocupando un autobús urbano en Oviedo/Uviéu.

AFA, fundada en 1977 e impulsada principalmente por mujeres del Movimiento Comunista de Asturias, la Liga Comunista Revolucionaria y algunas otras feministas sin militancia de partido, llegaría a organizar un punto de asesoramiento sexual en el Club Cultural de Oviedo/Uviéu, espacio de confluencia de distintos activismos carbayones y asturianos, y pondría en contacto a mujeres embarazadas con clínicas abortistas de Londres y Amsterdam y con agencias de viajes. Paloma Uría, dirigente del MCA y una de las impulsoras de AFA, deja claro en todo caso que “siempre fuimos una asociación activista y no asistencialista”. Además de en la capital, AFA llegaría a tener grupos locales en Xixón, Avilés y Mieres, y realizaría todo tipo de acciones directas en defensa del aborto. Desde un encierro en el Ayuntamiento de la capital en solidaridad con las once mujeres de Bilbao juzgadas por abortar, hasta la ocupación de un autobús urbano de Oviedo/Uviéu “para ir a Londres a abortar”, la filmación y proyección pública de un aborto clandestino o la impresión masiva, en una acción nocturna, de todos los ejemplares de La Nueva España depositados en los kioskos, con un sello en defensa del aborto libre y grauito.

Movilización de AFA en los 80. Foto: Luis Sevilla

La primera despenalización del aborto llegaría en 1985, durante el primer gobierno de Felipe González, y bajo solo tres supuestos: riesgo grave para la salud física o mental de la mujer embarazada (supuesto terapéutico), violación (supuesto criminológico) y malformaciones o taras, físicas o psíquicas, en el feto (supuesto eugenésico). La mayoría del movimiento feminista juzgaría insuficiente esta ley y seguiría luchando por su reforma y ampliación, que no llegaría hasta 2010 y el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Es hoy, 12 años más tarde, cuando el nuevo anteproyecto recoge todas las históricas reivindicaciones de las pioneras de los años 70 y 80 en defensa del aborto libre y gratuito.

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