El sabor agridulce del 25 de Mayo de 1808

Pilar Sánchez Vicente y Alejando Villa Allande conversaron sobre la histórica fecha en un acto organizado por Podemos Uviéu en El Manglar.

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Redacción Nortes
Redacción Norteshttps://www.nortes.me
Te contamos lo ocurrido centradas en la periferia.

Podemos Uviéu celebró en El Manglar el 214 aniversario de la declaración de soberanía de la Junta General del Principado con un acto moderado por Ana Taboada, y que contó con la participación de Alejandro Villa Allande, historiador, y Pilar Sánchez Vicente, historiadora y novelista. Villa, presidente del Ateneo Republicano de Asturias, destacó la profundidad de la Ilustración asturiana y el carácter pionero del levantamiento contra la invasión francesa, así como de la declaración de guerra a Napoleón, “el tirano de Europa”, por parte de la Junta General del Principado.

Pilar Sánchez Vicente y Ana Taboada. Foto: Alisa Guerrero.

Sánchez Vicente, autora de la novela “La hija de las mareas”, en la que se cuela el levantamiento popular contra la invasión napoleónica, desmitifica un 25 de mayo agridulce, que terminó fracasando en sus contenidos más revolucionarios debido al papel jugado por la nobleza y el clero absolutista contra los sectores liberales liderados por el artistócrata Álvaro Flórez Estrada.

Ana Taboada y Alenjandro Villa. Foto: Alisa Guerrero

En opinión de la escritora, las clases populares asturianas vieron en el vacío de poder producido por la invasión napoleónica la oportunidad para quemar los archivos y liberarse de las cargas señoriales. “Las clases dominantes tenían más miedo a que se produjera en Asturias algo como la revolución francesa que a los propios franceses que habían invadido el país” apunta Sánchez Vicente, para la que estos sectores sociales desde el principio comenzaron a boicotear lo que iba camino de converirse en una revuelta antiseñorial contra el Antiguo Régimen. Lo consiguieron gracias a la represión, encarcelamiento, destierro y asesinato de los liberales más avanzados. “Cuando en 1813 la Junta General envía representantes a la Junta Suprema Central, solo hay un verdadero liberal” explica Sánchez Vicente, para la que el regreso de Fernando VII terminó de frustrar el proceso revolucionario abierto en 1808. Para la autora de “La hija de las mareas”, “hay un hilo conductor entre el absolutismo fernandino y el nacional catolicismo de Franco”, en la historia de un país en el que “hemos sido rehenes de la Iglesia católica”.

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