Antonio Masip, el alcalde de la Pista Finlandesa, no quiere que una autovía destroce la ladera del Naranco

En 1987 inauguró la popular senda como parte de una ambiciosa política urbanística que duplicó las zonas verdes en Oviedo.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Antonio Masip no podrá estar este sábado en la marcha convocada por la plataforma Hay Alternativas Sostenibles a la Ronda Norte en defensa de la Pista Finlandesa y del monte Naranco. Sin embargo, el que fuera alcalde de Oviedo cuando se construyó el popular lugar de esparcimiento por el que pasean cientos de ovetenses cada día ya ha manifestado en público que la Ronda Norte no le gusta. Retirado de la vida pública por motivos de salud, el ex alcalde mantiene intacto su interé por todo lo relacionado con su ciudad, y en declaraciones a Nortes califica duramente el proyecto del MITMA: “una barbaridad que el Ministerio jamás se habría atrevido a construir en el Pardo de Madrid, pero que en cambio nos quieren plantar en el Naranco de Oviedo, que es un monte lleno de agua, y donde cualquier obra va a ser muy difícil de realizar”.

Masip destaca que fue su concejal Ignacio Sánchez de Posada, posterior presidente de la Cruz Roja, y al que recuerda como “un gran tipo”, quien sugiró la posibilidad de reaprovechar la antigua caja del tren minero que recorría la zona para hacer un paseo por la ladera del Naranco. “Era cardiólogo y estaba convencido de que la gente de Oviedo necesita pasear y mover las piernas” apunta el ex alcalde socialista entre 1983 y 1991. Aunque inicialmente la senda nació sin nombre la gente la terminó bautizando como “finlandesa” por las paradas para gimnasia nórdica que se añadieron. Fue a finales de 1987, y se convirtió en la primera senda verde de Oviedo, en un tiempo en el que las “rutas del colesterol”, la vida sana y las infraestructuras peatonales y ciclistas no estaban tan de moda en las ciudades. Por eso, 35 años más tarde, cuando el mundo ha cambiado tanto, a Masip le sorprende que se quiera destruir un entorno pensando para la tranquilidad y el disfrute de los ovetenses, y que tiene un uso tan masivo. La autovía y los túneles pasarían junto a la pista, muy cerca del IES Monte Naranco, destruyendo el parque y el área recreativa situados en la ladera del monte.

Pista Finlandesa, a la altura por la que pasaría la Ronda. Foto: Alisa Guerrero

“Me opongo radicalmente al destrozo de mi ciudad, de Asturias y del monte Naranco que supondría este viario; la Ronda Norte es un ataque cuya ejecución sería de imposible solución” ha señalado el ex alcalde y ex eurodiputado en su alegación a un proyecto que considera oculta los costes reales de una infraestructura tan compleja para un terreno lleno de acuíferos. “La palabra Oviedo viene de agua” apunta el veterano abogado y político, tirando de la etimología del topónimo de la capital asturiana.

No es el único histórico socialista que discrepa del apoyo dado por el PSOE al proyecto. También Carlos Fernández Llaneza, ex concejal, Carlos Madera, ex director general, y Leopoldo Tolivar, ex candidato a la alcadía de Oviedo, han mostrado públicamente sus objeciones a una autovía que el primero, presidente de la asociación Manos por el Naranco, calificaba recientemente de “anacrónica, inviable e insostenible”.

Parque Purificación Tomás. Foto: Iván G. Fernández

Masip se siente orgulloso que durante sus ocho años al frente de la alcaldía, Oviedo pasó de dos metros cuadrados de zonas verdes por habitante a ocho. Y es que bajo su mandato se planificaron espacios tan importantes para la ciudad como el Parque de Invierno, el campus del Milán, el Parque de Santuyano, el Purificación Tomás, o el parque de la cima del Naranco. Pionero en un urbanismo más verde en la capital asturiana, a día de hoy muestra su preocupación porque en pleno siglo XXI proyectos como la Ronda Norte o el desvío de la Autopista Y a través de la fábrica de La Vega, puedan llevarse a cabo.

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4 COMENTARIOS

  1. ¡¡¡¡Cuanto debemos los ovetenses a Masip!!!!. Lo penoso es el tremendo peligro , décadas después, de que los espacios verdes, puro descanso y lugares de salud, nos lo destrocen los que vinieron después, incluidos los de su partido, ante la pasividad de muchos ovetenses, que viven en el cómodo limbo de la superficialidad y la comodidad.

  2. Es natural lo que dice Antonio sin partidismo ni acumulación de gastos cívicos que puede llevar a Oviedo en decadencia a una ciudad murta de vida pero llena de inversiones faraonicas dim una planificación global mínima que como dice el gato de Alicia en el país de las Maravillas : si no sabes donde estás y donde quieres llegar como puedes saber como puedes llegar…. solo al caos del mal gusto de nuevos ricos y comisiones en una ciudad donde los jóvenes huyen sin ningún aliciente de prosperar y atracción.
    Olvidemos del gran grander de un envejecimiento en las edades y sobre todo de ideas pragmáticas realizables y rentables. RIP

  3. Estoy de acuerdo con el señor Masip pero se olvida de una cosa, el Vasco. Usted acabó con una gran estación que, ahora, sería un referente para Oviedo. Era preciosa y de ha convertido en pisos para las clases pudientes. Señor Masip, eso, yo, nunca se lo perdonaré.

  4. 1. “en el Naranco de Oviedo, que es un monte lleno de agua, y donde cualquier obra va a ser muy difícil de realizar”. Como cualaquier monte de Asturies. Toos tienen acuíferos y baxaes d’agua porque tas nun país lluviosu. ¿Qué facemos? ¿Paralizamos el país? Lo que habrá sedrá que desixir que nun se faigan chapuces. 2. “Me opongo radicalmente al destrozo de mi ciudad”. La ciudá yá la escogonciesti tu. La solombra la Estación del Norte te persiguirá fasta el caberu los tos díes, hipócrita. 3. “la palabra Oviedo viene de agua…” diz l’ilumináu. Lo primero que l’orixe la etimoloxía’l conceyu ye inciertu. Nun lu conocen los meyores filólogos, cuanti menos vas vinir tu a sentar cátedra, pedazu d’innorante. Y lo segundo qu’el topónimu tradicional ye UVIÉU, non Oviedo. Pero d’esi tu reñegues, porque yes una persona mui esmolecida pol patrimoniu y por Uviéu. Yá lo vemos… Lo vimos cuando foste alcalde y lo vemos agora.

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