“Hemos bajado en competitividad y testosterona”

Toni y Nega, Los Chikos del Maiz, presentan este viernes en Mieres su nuevo disco, "David Simon", y dan en el Pozu Barreo el pistoletazo de salida a las fiestas de San Xuan 2022.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Los Chikos del Maiz vuelven a los escenarios. El dúo valenciano arranca gira veraniega este viernes 17 y lo hace en Asturies. Será en Mieres, en la explanada del Pozu Barreo, con un concierto gratuito organizado por la concejalía de Cultura en el marco de las tradicionales fiestas de San Xuan, que este año recuperan la normalidad tras dos ediciones de mínimos marcadas por la pandemia.

Toni y Nega regresan además con nuevo disco bajo el brazo, “David Simon”, un nada velado homenaje al guionista norteamericano, autor de series de culto como “The Wire”, “The Deuce” o “La Conjura contra América”. La admiración de los dos raperos valencianos por el escritor de Baltimore es bien conocida, y siempre aficionados a trufar de referencias culturales sus canciones, han querido dedicar en esta ocasión un album entero a uno de sus mitos. Toni Mejías, que atiende por teléfono a Nortes, reivindica el concepto de disco en tiempos de consumo rápido, de videoclips y temas sueltos en las redes. Se refiere a “David Simon” como un “album conceptual” y “un disco muy diferente a los demás”. “Lo compusimos durante el confinamiento y eso se nota” señala el músico, que destaca de su nuevo trabajo que “tiene un aire triste, más calmado, más reflexivo”.

Los años no pasan en balde, y Los Chikos reconocen que van cambiando con el país: “por suerte”. En ese sentido Toni considera que la influencia del feminismo se ha dejado de sentir, y que en ellos hay un antes y un después de la eclosión feminista post 8M. “El feminismo está cambiando las relaciones personales y está cambiando el rap” afirma el músico, que no tiene problema en reconocer que en los inicios del grupo había muchas letras machistas de las que ya no se sienten orgullosos y que ahora prefieren no quieren cantar. Para Toni el feminismo también les ha ayudado a liberarse como hombres y en no tener que estar en permanente alerta, siempre con ganas de jaleo y de medirse con los demás en un beef sin fin: “hemos bajado en competitividad y testosterona”. Nuevas masculinidades. El año pasado Mejías rompía un tabú al confesar sus problemas de anorexia en un libro autobiográfico “Hambre”. El rapero se quitaba la coraza para relatar una historia de sufrimiento e inseguridad que le llevó a la consulta psicológica. Mejías compartió su experiencia en charlas en institutos y en entrevistas a medios, en las que desmontaba el mito de que no hay hombres anoréxicos. Reconoce que “al principio no sabía lo que me estaba pasando”, y se siente satisfecho de que la pandemia haya permitido abrir el debate sobre la salud mental y normalizar que cualquiera puede recurrir en algún momento a la atención psicológica, una de las grandes lagunas del sistema público de salud español.

“El feminismo está cambiando las relaciones personales y está cambiando el rap”

El reciclaje permanente

Los que empezaron a seguirles en 2005 tienen ahora entre 40 y 50 años, pero si algo han demostrado los pioneros del rap político en España es su capacidad de adaptación y renovación. No han dejado de conectarse con los jóvenes. Muchos de los que van hoy a sus conciertos tenían 10 años cuando tuvo lugar el 15M y gateaban o ni siquiera habían nacido en los años de Aznar, la invasión de Irak y el movimiento antiglobalización. Por eso son conscientes de que sus multitudinarios conciertos tienen también algo de mitin para esas generaciones que no van a los mítines: “la música tiene un componente de entretenimiento y conexión con la gente joven que a lo mejor no tiene la presentación de un libro o un acto político”.

Toni muestra su satisfacción porque Los Chikos del Maiz ayuden a la gente joven a comprender mejor el mundo en el que viven, a tomar conciencia de clase, o a descubrir a autores, canciones y personajes históricos. “Un pie en la horca”, una reciente colaboración con 935, comienza precisamente con un discurso de Julio Anguita, al que sus nuevos seguidores solo pueden conocer por referencias de sus mayores o vídeos de YouTube. “Decían que estaba loco y el tiempo le da cada vez más la razón” señala Mejías sobre el político de izquierdas, una de las referencias incuestionables tanto para él como para su amigo y compañero Ricardo Romero El Nega”.

Toni y Nega. Foto: Los Chikos del Maiz.

Rapeando en tiempos extraños

¿Se rapea peor con la izquierda en el Gobierno? Toni cree que esto no influye demasiado porque “quienes realmente mandan siguen estando ahí escondidos”. Para Los Chikos, con una nueva crisis económica en ciernes, una guerra en Ucrania y la amenaza del cambio climático llamando a las puertas, los motivos para hacer rap político siguen tan intactos como cuando comenzaron en la Valencia de principios del siglo XXI.”Ojalá pudiéramos hacer canciones románticas” bromea Toni, que sabe lo que es sufrir las cancelaciones por ayuntamientos del PP, y que no se olvida de los otros raperos que han tenido problemas con la Justicia por sus rimas. En ese sentido considera “un respiro” que la izquierda se haya consolidado en su tierra, Valencia, anterior feudo de una de las derechas más corruptas de España: “ahora se respira mucho mejor”.

Se sienten parte de una batalla cultural, y consideran fundamental que la izquierda tenga medios para contrarrestar la creciente hegemonía de las derechas. “Hace falta una televisión que no normalice a Vox” apunta Mejías, que considera que sin “tejido social” que haga de contrapeso, la capacidad de los medios de derechas para conformar opinión pública es enorme, por lo que la izquierda debe meterse de lleno en generar alternativas comunicativas. “Pablo Iglesias te puede caer mejor o peor, pero que se haya convertido en una de las personas más odiadas de España dice mucho sobre el poder de los medios” explica.

Tras una década larga en los escenarios, que arranca con Zapatero en La Moncloa y los últimos estertores de la burbuja inmobiliaria, y llega hasta el nacimiento de Podemos, Ada Colau y las ciudades del cambio, y la dimisión de Pedro Sánchez, en 2016 decidieron darse un tiempo. Serían dos años y pico. Un descanso para probar cosas nuevas. En 2019 volvían con “Comanchería”, su sexto album. Hoy cantan en “No es país para viejos”: “Quisieron vernos caer. Seguimos en pie. Incorruptibles como Robespierre”. Este viernes estos dos hijos de la clase obrera dan pistoletazo de salida a su gira estival a los pies de un castillete minero. El simbolismo está servido. De paso encienden también en Mieres el programa de San Xuan 2022.

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