Muere Félix Payo, neumólogo y activista por la sanidad pública

Vinculado al HUCA desde 1972 hasta su jubilación, destacó por sus investigaciones médicas y su compromiso social y profesional.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Este martes fallecía a la edad de 75 años el neumólogo Félix Payo (Salamanca, 1946). Vinculado al HUCA desde 1972, especialista en Medicina Interna y Neumología desde 1975 y médico del Servicio de Fisiología Respiratoria del Instituto Nacional de Silicosis, estaba jubilado desde 2011.

Aquejado de la enfermedad de Parkinson, que había ido minando progresivamente su salud, estaba casado y tenía tres hijos. Quienes le trataron lo recordarán siempre como un hombre bueno y afable, de hablar pausado y tranquilo. Un ser humano entrañable, siempre comprometido con su profesión y con el progreso de la sociedad en la que le había tocado vivir. Militante antifranquista, participó en los últimos años de la dictadura en las clandestinas CCOO y en los movimientos por la dignificación de los profesionales sanitarios, así como en la lucha por la universalización y democratización del todavía muy precario sistema sanitario español.

Durante toda su vida mantendría esos ideales de izquierdas y su compromiso con la salud comunitaria y la sanidad pública, llegando a ser uno de los fundadores de la Plataforma para la Defensa de la Sanidad Pública, que presidiría durante años.

“fue uno de los fundadores de la Plataforma para la defensa de la sanidad pública”

Más allá del activismo, Payo destacó como médico en la sanidad asturiana. Su amigo y compañero Carlos Ponte elogia al “profesional riguroso” que renovó y actualizó su formación con estancias en Escocia y Canadá. De nuevo en Oviedo volcó todo ese concimiento en poner en marcha en el HUCA un pionero laboratorio de fisiología respiratoria, así como en el tratamiento de la silicosis, “una verdadera epidemia que en los años 80 afectaba a más de 26.000 personas en Asturias”. Ponte destaca también sus estudios sobre la “enfermedad del sueño”, “lo que le llevaba a pasar muchas noches en el hospital analizando a los pacientes”. “Tenía un nivel científico muy alto, con muchas publicaciones de impacto en revistas internacionales”, señala su amigo.

Siempre consideró que las enfermedades respiratorias no debían abordarse únicamente en el hospital, sino también interviniendo en el medio ambiente y en la calidad del aire. Por eso asesoró a distintos movimientos ecologistas en asuntos relativos a contaminación. En el ecologismo asturiano muchos destacan su apoyo a la lucha contra la construcción de la incineradora de basuras, una batalla que finalmente se ganó en los tribunales, pero después de una larga movilización a la que Payo contribuyó aportando su conocimiento y prestigio profesional.

Este jueves su familia, amigos y compañeros celebrarán un acto de despedida en el tanatorio de El Salvador a las 19h.

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