Los enredos en la Policía de Oviedo que acabaron con dos jóvenes tiroteados en La Florida

Unas oposiciones marcadas por la Operación Enredadera y sus consecuencias, en el foco de los disparos al coche de dos estudiantes en la capital del Principado

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Andrés Illescas
Andrés Illescas
Es periodista.

El pasado viernes 24 de junio, el vehículo en el que se encontraban dos jóvenes de 20 y 19 años en el ovetense barrio de La Florida, recibió tres disparos de bala. El autor, un agente de la Policía Local de Oviedo, con menos de un año de experiencia, que patrullaba de paisano. Las versiones sobre lo sucedido no pueden ser más contradictorias, pero subyacen en la reconstrucción de los hechos que varias fuentes directas hacen, una serie de potenciales irregularidades, algunas que se retrotraen, incluso, a la Operación Enredadera, una trama de amaño de contratos públicos en cuyas escuchas aparecen varios mandos de la policía ovetense.

La primera cuestión que destacan las fuentes consultadas por NORTES es la formal, ¿cómo se realizó la intervención? Los jóvenes se encontraban en el citado vehículo, en una zona donde es habitual que parejas se junten en sus coches. El policía que ejecutó los disparos llegó acompañado de otro agente y, según el manual, debería haber alertado de su presencia a los ocupantes, “entrando por el lateral del coche y picando en la ventanilla delantera, cuando este se encontrara a la altura de la trasera y manteniendo una separación del vehículo”.

Aparcamiento de La Florida donde se produjo el tiroteo. Foto: Alissa Guerrero

Algo que, según el testimonio de los jóvenes, no fue así. Los agentes, uno en pantalones cortos, habrían llegado con la placa colgada al cuello y se habrían aproximado al vehículo por el frontal, colocando la enseña contra la ventana, asustando a los ocupantes del coche. Estos, de hecho, llegaron a llamar al 112 pensando que se pudiera tratar de atracadores, al no creerse que los dos sujetos fueran agentes municipales.

Alterados por la intervención, optaron por arrancar el vehículo, pasando, supuestamente, por encima del pie del policía que, según afirma, “desde el suelo”, disparó en tres ocasiones al coche. Este justificó lo que a todas luces parece un uso “desproporcionado” del arma (solo sería admisible si fuera apuntado con otra arma de fuego o viera en peligro su vida) en que temió por la vida de su compañero, que habría tenido que esquivar a los dos jóvenes en su huida. Asimismo, afirmó que únicamente trató de alcanzar las ruedas.

Fueron interceptados a los pocos metros y se produjo un registro del vehículo –aduciendo sospechas de menudeo de drogas– para el que los agentes no tenían competencias. “Se tendría que haber procedido a avisar a la Policía Nacional“, explican fuentes conocedoras de los protocolos.

Precisamente, es la Policía Nacional quien se encarga actualmente de la investigación de lo acaecido la noche del 24 de junio. Unos hechos cuyo origen se remonta a la oposición para incorporar nuevos agentes que se aprobó en julio de 2019.

El PSOE había dejado preparadas las bases y el gobierno del PP lanzó un concurso que genera suspicacias. “Hacían falta agentes y no nos quedó otra que darla de paso, a pesar de que nos generaban dudas”, apuntan sindicatos conocedores de la situación.

Otro proceso curioso, en paralelo, fue el de nombramiento de Francisco Javier Lozano, antiguo inspector de policía en Avilés, como director general de seguridad ciudadana en Oviedo. El bipartito anunció la creación de tres direcciones generales, aireando en la prensa los nombres de quienes las ocuparían. Esto no convenció a algunos sindicatos, que presionaron, provocando que el bipartito rectificara, lanzando una convocatoria pública en la que los tres nombres propuestos de antemano obtuvieron el puesto: “Ya se sabía quien iban a ser los cargos que salieran de la oposición”, explican políticos y personas directamente relacionadas con la policía.

Estos recuerdan las conversaciones aparecidas en el sumario de la operación Enredadera, en las que Lozano y el comisario de la Policía Local ovetense, José Manuel López (cesado en su momento por el PSOE por su supuesta participación en la trama de amaño de contratos), hablan sobre su intención de amañar varias oposiciones policiales, empleando el denominado “método Luanco”, influyendo en los tribunales de las convocatorias, contando con el respaldo del Partido Popular: “Nuestro partido”.

Los agentes desvelan en sus charlas el plan de SIPLA y Ajempol para controlar la Escuela de Seguridad Pública del Principado de Asturias (ESPPA) o, de no lograrlo, tratar de desvincular las oposiciones de varios ayuntamientos de este ente que escapa a su control.

Con el cambio de gobierno en Oviedo, del tripartito (Somos, PSOE e IU) –que pretendió centralizar en la ESPPA las oposiciones al cuerpo local– al bipartito (PP y Cs), el panorama cambió. Lozano consiguió su cargo y López volvió a colocarse a la cabeza de la Policía Local. También volvió, como intendente, otro de los investigados, Fernando Corzo. Todo con una jugosa oposición a la vista.

Entraron en torno a 40 agentes, sumando los de movilidad y nuevos ingresos. En este último grupo se incluye el hombre implicado en el tiroteo de La Florida. Destacan las fuentes que ponen en duda la rigurosidad de la oposición, que “no es habitual que un agente con menos de un año de experiencia ya esté dentro de la policía secreta”.

Tampoco cuadra dentro del cuerpo que, según indicó tras el tiroteo el concejal de seguridad ciudadana ovetense, José Ramón Prado, el citado policía cuente ya “con cuatro reconocimientos” en unos pocos meses.

La investigación sobre el enredo que acabó en tiroteo en La Florida sigue en marcha.

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