Si te gustó la Ronda Norte, te encantará el plan de Canteli y Barbón para La Vega

El acuerdo alcanzado con Defensa desfiguraría el histórico recinto industrial, generando 100.000 metros cuadrados para vivienda en altura.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Ayuntamiento y Principado ya han llegado a un acuerdo con Defensa para el futuro de la fábrica de La Vega. Las líneas maestras han sido publicadas en exclusiva este jueves por La Nueva España: desvío de la autopista a través del recinto, demolición de todos los chalets de La Tenderina, destrucción de importantes elementos patrimoniales como la central eléctrica, los comedores, el taller de carpintería, las galerías subterráneas, la nave de fundición o los probadores de armas.

Todo ello, claro está, ha sido presentado como “acuerdo histórico” por el mismo medio al que se ha dado la exclusiva. “Tengo como axioma rechazar todo aquello que incluya un hito urbano” ironizaba en Twitter el periodista Gonzalo Díaz Rubín. Y es que el Ministerio se plantea además la construcción de un “edificio singular” y “de altura” en la entrada de Oviedo. ¿Una torre? ¿Un rascacielos? ¿Qué pinta algo así en una fábrica del siglo XIX? Pues tan poco como la autopista que se pretende desviar. Cualquier idea de recinto o conjunto queda totalmente desfigurada como un plan que, sorpresa, parece no encender ninguna alarma en la consejería de Cultura. Y es que bloquear la catalogación de los edificios históricos es clave para poder facilitar su derribo. Ese es el papel que ha jugado la consejera Berta Piñán.

Santuyano visto desde La Vega. Foto: Alisa Guerrero

El polo científico-tecnólogico empresarial y los equipamientos culturales en el castillos y las naves que se salvan de la destrucción parecen la guinda decorativa del pastel. El verdadero espíritu del acuerdo es la construcción de vivienda. El Ministerio de Defensa podrá hacer caja con el patrimonio, tanto en superficie como bajo tierra (se habla de un parking), y los promotores inmobiliarios también. Toda la secretísima negociación se ha hecho con la vista puesta en favorecer al sector del ladrillo. Se generan 100.000 metros cuadrados de edificabilidad. Viviendas. Un 70% libre. Es decir, pisos caros para clases acomodadas. Dato: Oviedo tiene 20.000 viviendas vacías. El 16% del parque urbano. Hay zonas verdes, 25.000 metros cuadrados. Lo que marca la ley. Es decir, se reduce con respecto a lo que había. La destrucción de arbolado y espacio verde se concentra en la parte trasera, la más cercana a la calle Ángel Cañedo y el barrio de Ventanielles.

Una de las exposiciones en las instalaciones de La Vega

La construcción de vivienda es pues el centro de un acuerdo sensiblemente peor para los intereses generales que las anteriores propuestas de Wenceslao López y el tripartito, así como antes de Caunedo. Ambos equipos de gobierno reservaban mucho más espacio para equipamientos públicos. La sombra del vicepresidente Juan Cofiño es alargada y tras él está la Cámara de Comercio, que lleva meses siendo la cuarta parte de las negociaciones. Sigan el rastro del dinero y sobre todo de la línea de puntos que conecta La Vega con el Bulevar del Vasco.

¿Qué hacer? Presionar, informar, movilizarse. Estamos a meses de unas elecciones autonómicas y municipales. Una buena coyuntura para la presión ciudadana. Como en el caso de la Ronda Norte, otra muestra del poco respeto de Ayuntamiento y Principado por el patrimonio ovetense, se trata de ser persistentes. Las movilizaciones de un solo día nunca han dado victorias. Se tratará también, como en el caso de la autopista del Naranco, de ir más allá de los convencidos y expertos en patrimonio, e involucrar a otros vecinos con otras preocupaciones. La batalla por reequilibrar los usos de La Vega arrancando más espacio a lo común, acaba de empezar.

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