La resaca de “El peor San Mateo de la historia”

El fiasco mateino supone una nueva muesca para un alcalde con un balance tan pobre en gestión como extenso en broncas y polémicas.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Vaciaron de música las plazas de Oviedo y perdieron más de 800.000 euros con los conciertos de pago en el recinto de La Ería. Las cifras que Carlos Suárez, presidente de Foro Oviedo, hacía públicas este viernes en una rueda de prensa que apenas interesó a los medios locales, dejan claro que la ciudad no ha ganado con el nuevo modelo festivo: los ovetenses nos quedamos sin conciertos gratuitos y además hemos perdido casi un millón de euros con una carpa en la que los precios de las actuaciones oscilaban entre los 18 y los 36 euros. Es decir, ni ha habido rentabilidad social ni ha habido rentabilidad económica.

Si en 2021 un Oviedo desconfinado y deseoso de fiesta se echó a la calle para festejar el relajamiento de las medidas de distanciamiento social, en 2022 el “efecto desconfinamiento” no ha existido, y el interés de los ovetenses por unas fiestas sin chiringuitos ni conciertos en las plazas ha dejado imágenes de un San Mateo a medio gas, sobre todo entre semana. El malestar en los bares de copas, acostumbrados a tener clientela todos los días durante las fiestas, ha sido más que notorio, y desde la asociación Asturias de Noche así lo hicieron saber, con un inédito comunicado de la hostelería nocturna estallando contra el nuevo modelo festivo, y de rebote contra OTEA, el grupo de presión que más ha hecho por cargarse los chiringuitos y sustituirlos por casetas de hostelería privada. “Nun hay fiesta ensin chiringos porque los chiringos son la fiesta” decía hace años un cartel del Topu Fartón. Los hosteleros nocturnos saben perfectamente que en San Mateo nunca hubo rivalidad entre chiringuitos y bares de copas sino al contrario una complementariedad mutuamente beneficiosa.

“El malestar en los bares de copas era más que notorio”

Malestar en la calle y cierre de filas en el entorno del alcalde, que según sus propias palabras, vio “ríos de gente” en la ciudad. Este domingo su principal aliado en la sociedad civil, José Luis Álvarez Almeida, presidente de la patronal hostelera OTEA, elogiaba en La Nueva España, a página completa, como “bonito” y “bueno”, el modelo festivo que Alfredo Canteli y su concejala, Covadonga Díaz, impulsaron el año pasado, a pesar de la gran contestación, que este septiembre ha rebrotado con la movilización “Que vuelva San Mateo”, una convocatoria que reunió a un millar de ovetenses para reclamar la recuperación del modelo festivo tradicional.

Covadonga Díaz, Alfredo Canteli y María Neira en el balcón del ayuntamiento de Oviedo. Fotografía: David Aguilar Sánchez.

Que el malestar con el “San Mateo canteliano” es transversal lo saben hasta en Vox. Su portavoz, Cristina Coto, una política bien asesorada, y con mucho olfato, también se apuntó a las críticas a Canteli pidiendo el regreso de los conciertos gratuitos y de los chiringuitos, pero claro está, detalle importante, excluyendo a la izquierda social y política de las fiestas.

El fiasco de San Mateo supone una nueva muesca en la carrera política de un alcalde con un balance tan pobre en gestión como extenso en broncas y polémicas. Cualquier parecido con Gabino de Lorenzo es pura coincidencia. En el viejo caunedismo no están contentos con Canteli, que además les ha orillado. Si el PP no fuera el partido ultravertical que es, ya habría candidatos para hacerle un Ana González.

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