Acusan de homicidio imprudente en grado de tentativa a los agentes que dispararon a dos jóvenes en La Florida

La representación legal de los tiroteados ve un intento de asesinato, mientras el abogado de los policías considera que fue un atentado contra la autoridad

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Andrés Illescas
Andrés Illescas
Es periodista.

La representación legal de los dos jóvenes que fueron tiroteados en La Florida por dos agentes de la Policía Local de Oviedo solicita que estos sean condenados por un delito de homicidio imprudente en grado de tentativa. Considera su letrado, Daniel Prieto, que la intervención de los policías está fuera de la legalidad y, ahora, será la magistrada quien deba decidir.

Los hechos tuvieron lugar cuando ambos jóvenes se encontraban en un coche en un aparcamiento de San Lázaro de Paniceres (Oviedo). Otro vehículo se acercó, bajándose los dos agentes vestidos de paisano. Según explicó el abogado: “Fueron cada uno por un lado del coche y cuando alcanzaron las puertas delanteras y sin identificarse, les pidieron con una actitud chulesca que bajaran la ventanilla y la documentación. Es más, uno de ellos se levantó la camiseta para que mis defendidos viesen la pistola”.

“Asustados” pensando que podría tratarse de ladrones, arrancaron el coche, recibiendo tres disparos por parte de uno de los policías, que llevando unos pocos meses en el cuerpo ya formaba parte de la unidad secreta. Dos balas dieron en la puerta delantera, reventando una la ventana y la tercera impactó en la parte trasera del vehículo.

Posteriormente, efectivos de la Policía Local, estos sí, uniformados y en el coche oficial, detuvieron a los jóvenes a pocos metros del lugar de los hechos. El conductor fue detenido y liberado al día siguiente, dando ya entonces su versión sobre que los agentes podrían haberse extralimitado.

Durante su última declaración en los juzgados, los acusados aseguraron que su actuación fue correcta, ya que se identificaron ante los jóvenes que huyeron: “El coche fue marcha atrás y atropelló a uno de los agentes; es entonces cuando se acciona el arma de fuego”, afirmó su abogado, pidiendo que ambos estudiantes sean condenados por un delito de atentado contra la autoridad.

Muchas dudas

La primera cuestión que destacan las fuentes consultadas por NORTES es la formal, ¿cómo se realizó la intervención? Los jóvenes se encontraban en el citado vehículo, en una zona donde es habitual que parejas se junten en sus coches. El policía que ejecutó los disparos llegó acompañado de otro agente y, según el manual, debería haber alertado de su presencia a los ocupantes, “entrando por el lateral del coche y picando en la ventanilla delantera, cuando este se encontrara a la altura de la trasera y manteniendo una separación del vehículo”.

Aparcamiento de La Florida donde se produjo el tiroteo. Foto: Alissa Guerrero

Algo que, según el testimonio de los jóvenes, no fue así. Los agentes, uno en pantalones cortos, habrían llegado con la placa colgada al cuello y se habrían aproximado al vehículo por el frontal, colocando la enseña contra la ventana, asustando a los ocupantes del coche. Estos, de hecho, llegaron a llamar al 112 pensando que se pudiera tratar de atracadores, al no creerse que los dos sujetos fueran agentes municipales.

Alterados por la intervención, optaron por arrancar el vehículo, pasando, supuestamente, por encima del pie del policía que, según afirma, “desde el suelo”, disparó en tres ocasiones al coche. Este justificó lo que a todas luces parece un uso “desproporcionado” del arma (solo sería admisible si fuera apuntado con otra arma de fuego o viera en peligro su vida) en que temió por la vida de su compañero, que habría tenido que esquivar a los dos jóvenes en su huida. Asimismo, afirmó que únicamente trató de alcanzar las ruedas.

Fueron interceptados a los pocos metros y se produjo un registro del vehículo –aduciendo sospechas de menudeo de drogas– para el que los agentes no tenían competencias. “Se tendría que haber procedido a avisar a la Policía Nacional“, explican fuentes conocedoras de los protocolos.

Precisamente, es la Policía Nacional quien se encarga actualmente de la investigación de lo acaecido la noche del 24 de junio. Unos hechos cuyo origen se remonta a la oposición para incorporar nuevos agentes que se aprobó en julio de 2019.

El PSOE había dejado preparadas las bases y el gobierno del PP lanzó un concurso que genera suspicacias. “Hacían falta agentes y no nos quedó otra que darla de paso, a pesar de que nos generaban dudas”, apuntan sindicatos conocedores de la situación.

Otro proceso curioso, en paralelo, fue el de nombramiento de Francisco Javier Lozano, antiguo inspector de policía en Avilés, como director general de seguridad ciudadana en Oviedo. El bipartito anunció la creación de tres direcciones generales, aireando en la prensa los nombres de quienes las ocuparían. Esto no convenció a algunos sindicatos, que presionaron, provocando que el bipartito rectificara, lanzando una convocatoria pública en la que los tres nombres propuestos de antemano obtuvieron el puesto: “Ya se sabía quien iban a ser los cargos que salieran de la oposición”, explican políticos y personas directamente relacionadas con la policía.

Estos recuerdan las conversaciones aparecidas en el sumario de la operación Enredadera, en las que Lozano y el comisario de la Policía Local ovetense, José Manuel López (cesado en su momento por el PSOE por su supuesta participación en la trama de amaño de contratos), hablan sobre su intención de amañar varias oposiciones policiales, empleando el denominado “método Luanco”, influyendo en los tribunales de las convocatorias, contando con el respaldo del Partido Popular: “Nuestro partido”.

Los agentes desvelan en sus charlas el plan de SIPLA y Ajempol para controlar la Escuela de Seguridad Pública del Principado de Asturias (ESPPA) o, de no lograrlo, tratar de desvincular las oposiciones de varios ayuntamientos de este ente que escapa a su control.

Con el cambio de gobierno en Oviedo, del tripartito (Somos, PSOE e IU) –que pretendió centralizar en la ESPPA las oposiciones al cuerpo local– al bipartito (PP y Cs), el panorama cambió. Lozano consiguió su cargo y López volvió a colocarse a la cabeza de la Policía Local. También volvió, como intendente, otro de los investigados, Fernando Corzo. Todo con una jugosa oposición a la vista.

Entraron en torno a 40 agentes, sumando los de movilidad y nuevos ingresos. En este último grupo se incluye el hombre implicado en el tiroteo de La Florida. Destacan las fuentes que ponen en duda la rigurosidad de la oposición, que “no es habitual que un agente con menos de un año de experiencia ya esté dentro de la policía secreta”.

Tampoco cuadra dentro del cuerpo que, según indicó tras el tiroteo el concejal de seguridad ciudadana ovetense, José Ramón Prado, el citado policía cuente ya “con cuatro reconocimientos” en unos pocos meses.

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