Un vacío legal bajo la macroperación policial contra la “secta” de la ayahuasca de Tuilla

Más de 50 policías, cuatro detenidos, tres puestos en libertad sin cargos y una jurisprudencia: la ayahuasca no es considerada “una droga tóxica” en España y la mayoría de los procesados por tenencia de esta sustancia acaban absueltos

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

Algo más de 50 policías irrumpieron el pasado viernes 30 de septiembre en una vivienda privada en el poblado de La Braña, cerca de Tuilla. Un numeroso y atípico despliegue policial en la zona, que en los días y horas anteriores a la intervención alertó a los vecinos de la localidad, que aseguran haber visto incluso drones vigilando la zona desde el aire. El objetivo de tan nutrido dispositivo de la Policía Nacional, dirigido por la Unidad Central de Estupefacientes de Madrid, era irrumpir en una reunión de una supuesta “secta destructiva” en la que, supuestamente, se estaba consumiendo ayahuasca.

Unas 25 personas, además de dos menores, estaban reunidas en la vivienda cuando irrumpieron los policías. “Al principio hubo mucha tensión”, aseguraron los presentes en declaraciones a La Nueva España. Los agentes iniciaron entonces un registro que duró varias horas, hasta bien entrada la madrugada. El registró se saldó con la incautación de una cantidad no determinada de yopo, ayahuasca y hoja de coca. Cuatro personas fueron detenidas en el operativo: la dueña de la casa, dos de los asistentes al ritual y el supuesto “chamán”. El domingo a primera hora todos ellos fueron liberados, los tres primeros sin cargos. Solo el supuesto “chamán” está siendo investigado por un delito de tráfico de drogas.

Pese a la magnitud y aparatosidad del operativo policial, no sería sorprendente que el proceso se saldase con la absolución del único encausado. Según afirmó en 2019 el letrado Antonio Martín Pardo, abogado especializado en sustancias psicoactivas, de las 16 incautaciones de ayahuasca que por esas fechas habían llegado a juicio en España, solo una de ellas acabó en condena. En todo 2020 y los primeros meses de 2021, el Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas, una red integrada por más de 190 ONG del mundo entero, registró 14 incidentes legales de estas características.

Un texto publicado por esa misma organización explica así el escurridizo estatus legal de esta planta en España:

“La ayahuasca es una bebida que no se encuentra sometida a fiscalización internacional, ni tampoco está prohibida en España. No obstante, el hecho de que una de las plantas que tradicionalmente se utiliza en su preparación (chacruna, o Psychotria viridis) contenga dimetiltriptamina (DMT), una sustancia incluida (en su forma sintética) en la Lista I del Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971 hace que, al ser detectada por los instrumentos analíticos del Instituto Nacional de Toxicología (INT), se tienda a considerar a toda la infusión como equivalente a DMT y, por tanto, prohibida”.

En efecto, la ayahuasca no se menciona en Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de las Naciones Unidas de 1971, al que España se adhirió en 1976. Sí aparece, sin embargo, y en la Lista 1, donde se recogen las sustancias con mayores restricciones, el DMT. El DMT es el principio activo de la ayahuasca, por lo que aparece en esta planta en distintos porcentajes. En un informe posterior, la JIFE (Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes), el organismo de la ONU encargado de estas cuestiones, aclara que la DMT fiscalizada en el Convenio de 1971 hace referencia a la DMT sintética, y no la procedente de fuentes naturales.

En consecuencia con lo anterior, la legislación nacional española tampoco recoge ninguna prohibición explícita de la tenencia o consumo de ayahuasca. Las últimas sentencias al respecto confirman “una tendencia hacia el archivo de los casos relacionados con ayahuasca”, en palabras de Natalia Rebollo, abogada e investigadora de la Fundación ICEERS (International Center for Ethnobotanical Education, Research, and Service), a pesar de lo cual “la confusión de las autoridades aeroportuarias, aduaneras y judiciales aún persiste”.

Una sentencia dictada en mayo del año pasado en un tribunal español argumentaba, a lo largo de 17 páginas que “la ayahuasca como tal preparado vegetal no es objeto de fiscalización, prohibición o control ni internacional ni nacional en España, como sustancia psicotrópica, droga o estupefaciente”. O, lo que es lo mismo, que no puede ser considerada una “droga tóxica, estupefaciente o sustancia psicotrópica”, como se lee en artículo 368 del Código Penal español. De este modo, quedó absuelto un ciudadano al que se le habían incautado 5 litros de ayahuasca y a quien la Fiscalía Antidrogas le solicitaba cuatro años de prisión y una multa de 309.000 euros. Y para ello tuvo que pasar tres meses en la prisión de Alhaurín de la Torre.

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