Juego de Tronos en Vox Asturias

Crece el descontento con Ignacio Blanco, al que sus críticos consideran un "vago" más preocupado por su autopromoción que por el partido.

Recomendados

Andrés Illescas
Andrés Illescas
Es periodista.

La salida de Macarena Olona y el relevo de Ortega Smith en la secretaría de organización, han puesto de manifiesto las tensiones internas existentes en Vox, un partido que hasta las elecciones andaluzas crecía en cada convocatoria, y que ahora aparece estancado en todas las encuestas. En los medios nacionales ya se habla abiertamente de la crisis de Vox. ¿Cuál es su correspondencia asturiana? Las fuentes consultadas por Nortes señalan que en el Principado también hay turbulencias, aunque no hayan aflorado a la luz pública, y apuntan al choque soterrado entre los dos pesos pesados del partido a nivel regional, Ignacio Blanco, presidente de Vox Asturias y portavoz en la Junta, y Cristina Coto, líder del partido en Oviedo.

Ignacio Blanco, fundador del grupo El Club de los Viernes, llegó a la presidencia del partido ultra en septiembre de 2020. Entonces la mayoría del partido le apoyó en su pulso contra el primer presidente, Rodolfo Espina, voxista de primera hora, hoy muy decepcionado con el partido que contribuyó a fundar, e integrado en una nueva formación, más militante en lo religioso, Valores.

Dos años después de sustituir a Espina ya no existe sin embargo el mismo consenso en torno a Blanco. Mientras los afines al abogado gijonés consideran que sigue siendo “el único capaz de obtener un buen resultado en Asturias”, sus detractores se refieren a él como un “vago” al que hasta Barbón ha afeado sus ausencias en el parlamento asturiano. Para este sector el portavoz autonómico solo está interesado en ir a Madrid para aparecer en la tertulia televisiva El Gato al Agua, del canal ultra El Toro TV, y de paso relacionarse con lo que llaman el big five: “Abascal, Monasterio, Espinosa, Ortega Smith y José María Figaredo“. Abascal de hecho le apoyó recientemente frente a las voces críticas que cuestionaban que fuera a repetir como cabeza de lista autonómica en 2023. Los críticos también añaden que vive obsesionado porque alguien trate de eclipsarle en el seno de la organización asturiana, una preocupación que, según estas mismas fuentes, sería más imaginaria que real, porque de momento nadie está en condiciones de desafiar su poder.

Santiago Abascal e Ignacio Blanco en Llastres.

La persona que bien podría eclipsar a Blanco en algún momento es Cristina Coto, pionera en la denuncia de acoso, cuando todavía militaba en el PP y este era un problema apenas nombrado en las organizaciones, y ex presidenta de Foro tras la dimisión de Francisco Álvarez Cascos. A favor de ella pesa que según algunas fuentes sea “la más valorada desde Madrid”, una apreciación que no todo el mundo comparte, ya que otros atribuyen mejores contactos en la capital a Blasnco. En cuanto a la dilatada experiencia política de Coto, se trata de un arma de doble filo. Hay quienes lo consideran un punto a su favor en un partido todavía muy joven, que debería ir superando el amateurismo y aspirar a “captar talento”, pero también quienes consideran a la concejala ovetense una “trepa” poco fiable, que ha sido cargo público con todos los partidos asturianos de derechas. Primero el PP, luego en Foro y ahora en Vox. En el entorno de Coto responden que también Blanco ha estado vinculado a Foro y PP, aunque “pocos lo saben”. “Al final casi todos venimos rebotados de los partidos tradicionales de la derecha” señalan militantes que no consideran un problema tener un pasado político.

Figuras de consenso y listas municipales

Común a todos los sectores es la buena imagen del diputado de Vox por Asturias: “Figaredo es uno de los que más ha crecido y mejor están valorados en el partido”. Lo señalan incluso como potencial ministro de darse un acuerdo PP-Vox a nivel nacional. Su intensa actividad como parlamentario y la marcha de Macarena Olona le han hecho ascender en el seno del grupo parlamentario. En el aparato del partido hay a quien le gustaría que fuera candidato autonómico, pero sabiendo que el resultado en España será mejor, el joven diputado no se plantea por ahora volver a los cuarteles regionales. En Vox lo interesante está en Madrid, y no en una plaza tan difícil para las derechas como Asturias.

José María Figaredo, diputado asturiano de Vox.

Respecto a las municipales, se cuenta con que Cristina Coto repetirá como candidata a la alcaldía de Oviedo. La composición de su lista está sin embargo muy condicionada a la presencia de Hugo Huerta, que acumula una legión de haters dentro del partido ovetense. Todos los consultados lo catalogan de “vago”.

Mientras, en Gijón, la formación no quiere contar con Eladio de la Concha, especialmente cuando Laura Hurlé dispone del apoyo de Blanco y cargos orgánicos dentro del partido: “Tiene importantes padrinos”, dicen los narradores de esta historia.

En Siero, si nada cambia, la candidata será Mónica Castro. El cuarto concejo de Asturias, con potencial para superar a Avilés en actividad económica, ha sido uno de los focos de conflicto para el partido. Alejandro Álvarez, único concejal de la formación de extrema derecha, renunció primero a sus cargos orgánicos en el partido y posteriormente a la concejalía diciéndose “no representado por el partido”.

Cristina Coto, portavoz de Vox en Oviedo.

A Álvarez se le acusó de golpear en la cara al marido de la coordinadora local en una discoteca de la capital sierense. Finalmente en el juicio resultó absuelto al no presentarse la otra parte, que afirmó que existía un acuerdo previo para que ninguno asistiese.

Castro y Urlé, junto a Sonsoles Peralta —cabeza de lista en Llanera em 2019, aunque no llegó a tomar el acta de conceja por motivos laborales — son señaladas como el big three que sostiene a Blanco.

A pesar de estas divisiones, todos los sectores se muestran convencidos de que Vox doblará los resultados: de dos a cuatro diputados a nivel regional. Hablan también de entre “cuatro y cinco en el ayuntamiento de Oviedo” y un “mejor resultado en Gijón”, donde cuentan con conseguir entre dos y tres ediles. También se ven con representación en “Siero, Pravia, Noreña o Avilés“. Las quejas con Blanco en muchos concejos, sobre todo en los más pequeños, no han dejado de crecer, y hablan del presidente como un líder poco empático y con poca preocupación territorial.

Actualidad

1 COMENTARIO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí