Podemos y Wittgenstein

La victoria de Covadonga Tomé resitúa a la formación en Asturias en un serio dilema del que Sofía Castañón no se ha pronunciado todavía

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

Más de 400 votos separan a Alba González de la rotunda victoria obtenida por Covadonga Tomé. Es una distancia importante, con significados políticos concretos, concisos, claros y de los cuales, a partir de este momento, cada uno debe tomar nota y saber qué posición tomar y a qué atenerse para salvar a una organización política de la debacle electoral que puede sufrir en las próximas autonómicas y en algunos procesos municipales.

Las primarias podemitas han tenido un fondo político claramente marcado por la expulsión y la sanción de compañeros, entre ellos, el anterior secretario general, Daniel Ripa, y eso ha impedido conocer qué propuestas concretas y qué agenda política estaban dispuestas a defender cada una de ellas. No se trataba de rimar una medida general, léase la defensa de la sanidad pública asturiana, con el contexto político actual, la escasez de personal sanitario y el serio problema que padece el sistema de salud público con sus listas de espera. Al ciudadano votante de Podemos le habría interesado conocer la letra pequeña de sus propuestas. Qué pretenden hacer. Cómo lo van a solucionar. No ha sido posible.

Bajo este panorama, las primarias se convirtieron en una lucha interna, imposible de conectar con la realidad política, económica, social y cultural asturiana. La división se convirtió en el elefante azul que dominaba el pensamiento de la militancia, superando con creces la gravedad del programa. Algunos de sus cargos se lamentarán después de la escasa repercusión qué ha tenido este proceso en los medios, pero ellos ya saben que el lector de izquierdas busca algo más que carnaza, aunque la carnaza es siempre muy entretenida, incluso para los lectores de izquierdas.

La lectura política de la votación tiene, por lo tanto, un prominente sentido interno. Analicemos la composición de la carnaza. Más que proyectos, en este proceso confrontaron lenguajes, idiomas e intereses contrapuestos, sobre un asunto del que no se podía hablar o, al menos, había bastante renuencia. Wittgenstein les habría dicho a su manera que no perdieran mucho el tiempo: “Lo que se deja expresar, debe ser dicho de forma clara; sobre lo que no se puede hablar, es mejor callar”. Covadonga Tomé se presentó con un discurso, hasta cierto punto, bisoño pero carismático y, sobre todo, impertinente con la regla de Wittgenstein, acentuando aquello sobre lo que no se debía hablar: Ripa, Suárez, Ron. Alba González, más fiel a Wittgenstein, también pensó que sobre lo que no se puede hablar es mejor callar, y sin embargo, arrastrada por la realidad, también habló, abrazándose al argumentario burocrático, siempre esquivo, perifrástico, evasivo, que pretende inventar una realidad distinta a la que comparten todos los demás. Recuerden: “no se sanciona a las personas, se sancionan conductas muy graves”. La burocracia siempre despersonaliza a la víctima.

Foto: Luis Sevilla

Los inscritos en la votación percibieron muy bien este fenómeno. Sobre todo, después del debate que tuvo lugar en El Comercio, moderado por el brillante periodista Eduardo Paneque. Un debate pobre en ideas, lacerante en algunos momentos, aburrido casi siempre. Dividido en cuatro partes, se diría que el partido iba perdiendo un diputado en cada round. No obstante, Covadonga Tome presentó, como premio de consolación a la paciencia de los espectadores, un cuerpo programático ya clásico en la formación (peajes, industria, ecologismo, oficialidad) y afianzó la cohesión interna si resultaba ganadora (la importancia del carisma) tendiendo la mano a los ¿adversarios?

Y cuando se despidieron, el elefante azul todavía seguía allí.

Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente. La discusión dejó bien claro que la nueva dirección y la próxima lista autonómica deberán resituar a la organización en otras coordenadas distintas. La victoria de Covadonga Tome y de Ripa, avalada por la mayoría de los inscritos, sitúan los límites de Podemos más allá de las estructuras de su propia organización, marcando un rumbo claro que converge con el proyecto liderado por Yolanda Díaz, junto a IU y CCOO. Quien se anticipó desde la misma presentación de SUMAR en Matadero a seguir ese ruta fue Daniel Ripa. Desde dentro o desde fuera de Podemos, al diputado asturiano lo verán ahí. Y eso es, también, lo que han votado los inscritos, cuando han apoyado a Covadonga Tomé.

Más lecturas. Cerca de 3000 inscritos participaron en el proceso de votación. La organización autónoma con mayor participación de toda España. Mientras en otras primarias a la Secretaría General, descendía el número de votantes, en Asturias se ha incrementado. Los números demuestran que Podemos, a diferencia de lo que sucede en otras regiones, sí cuenta en el debate político asturiano.

El elefante, mientras escribo esta columna, todavía sigue ahí. De lo que no puedo hablar tengo la obligación de callar, dijo también nuestro amigo Ludwig. La coordinadora de Podemos en Asturias, Sofía Castañón, ha declinado hacer declaraciones a los medios de comunicación. ¿Es responsable y, sobre todo, democrático, este rotundo silencio? Ciertamente, no. Lástima que Wittgestein no nos advirtiera nada de esta coyuntura política. A lo sumo, el filósofo podría habernos indicado que hay ciertos silencios que delatan el sentido político y moral del que calla. Sería de necios pensar que estas primarias no han sido una reválida a la nueva dirección regional elegida hace 10 meses, cuestionada desde el mismo día que fue nombrada, por amañar, supuestamente, un proceso electoral. Desde luego, si la organización quiere presentarse con todas las garantías democráticas ante el electorado asturiano del próximo mes de mayo, deberán resolver este conflicto cuanto antes para no perjudicar sus propias expectativas electorales. Ahora bien, no le tengamos miedo a las preguntas: ¿Acaso no debería dimitir Sofía Castañón? ¿Ayuda realmente al proyecto de Yolanda Díaz la presencia del diputado Rafael Palacios? ¿Deberían una y otro participar en las elecciones, después de esta derrota? ¿Deberíamos hablar o, por el contrario, es mejor seguir callando? Joder, colegas, qué dilema.

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4 COMENTARIOS

  1. Quieren socavar nuestra democracia:
    Los podemitas defienden la ideologia queer. La teoria queer ha surgido en un ámbito ideológico donde la finalidad última es socavar los cimientos de nuestras sociedades democráticas. Su justificación «deconstructiva» pasa por ser, nuestra democracia, una construcción del capitalismo. Algo irracional como el sexo fluido, o el sentimiento de ser no binario, (que no dejan de ser, los no binarios, activistas políticos influidos por ciertos partidos de izquierda), no esta fundado en conocimiento científico alguno. Muchos jóvenes y adolescentes ahora creen que cambiando de sexo solucionarán sus problemas. La irracionalidad campa en esta forma de entender la sociedad. Pero la sociedad tiene que ordenarse razonablemente, osea con la razón, si quiere sobrevivir, Si no lo hace se precipita al caos. Basar los fundamentos de una sociedad con los sentimientos; partir de los sentimientos para ordenar esta sociedad en una «Constitución de sentimientos», es querer legislar y/o ordenar con la mismísima irracionalidad. Este razonamiento tan simple no parece que muchos de los «corifeos» que pululan por ámbitos de responsabilidad político/social lo entiendan, pues siguen mirando y proclamando esta «nuevo paradigma» social como necesario. Parece que el siglo de las luces quiera volver con su trágico final.

  2. Será una lástima y un fracaso, si la solución no se encauza por la senda de la honradez política, la necesaria transparencia y la búsqueda de la mejor opción para TODA la izquierda. Buscar más lo que une que las diferencias y limar estas. Claro que es posible, solo hay que aparcar egos, poner voluntad política y buscar el bien común, pensar el la gente, que es el centro, abandonar la competencia, fomentando la colaboración y la participación ciudadana.

  3. Nunca, nada, aportó Rafa Palacios, que fue destruyendo cada partido político en que participó.
    Alguien le ha escuchado algún discurso con contenido propio del siglo XXI?? Vive de su discursito de las barricadas, y de la foto chula de soy un guaperas tatuado, pero en política necesitamos a profesionales técnicos que sepan de los temas, que sepan legislar…
    Sofía Castañón teme perder el sueldazo de Madrid.Está allí encantada de haberse conocido. Pero nadie la quiere allí, ni Irene, ni Yolanda

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