David Acera presenta una fábula para “aprender a desobedecer”

El narrador asturiano publica en Takatuka "¿Por qué los pájaros no tienen rey?", una actualización de la tradición clásica de Esopo.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Cuenta David Acera que de pequeño se inventaba todo tipo de enfermedades imaginarias para no ir al colegio y poder quedarse en la cama leyendo. En uno de esos episodios de enfermo imaginario, su abuela le regaló una enciclopedia ilustrada de las aves. Ahí nacía una pasión por los pájaros que ha llegado hasta el día de hoy y que se ha traducido en el programa televisivo Paxarinos, creado y conducido por él mismo, en multitud de viajes de de naturaleza y ornitología, y ahora también en el libro infantil “¿Por qué los pájaros no tienen rey?”.

“¿Por qué los pájaros no tienen rey?”. de David Acera e Ina Hristova.

El cuentacuentos asturiano, recién llegado de una gira por Canadá, Panamá y Venezuela, presentó este jueves en casa, Oviedo/Uviéu, El Manglar, su último album, que firma a medias junto a la ilustradora Ina Hristova. Lo hizo acompañado de Eva Martínez, activista social, y de la escritora Leticia Sánchez Ruiz. Para Acera “¿Por qué los pájaros no tienen rey?” es una fábula contemporánea al estilo de las de Esopo en la antigua Grecia, y aunque puede ser disfrutado como un cuento infantil más, ha querido introducir el mensaje de “aprender a desobedecer”, porque, según sus propias palabras “crecer significa aprender a desafiar”. Para Acera, el cuento además de un entretenimiento es un lugar de aprendizaje y de libertad. “Me gustaría que los niños descubrieran que la libertad es algo más allá de la capacidad de los adultos para ir a tomar cañas, pero si hay padres que creen que esto es adoctrinar, que no se preocupen, el mercado editorial está lleno para sus hijos de productos editoriales para adoctrinar en un sentido totalmente contrario a mis ideas” bromeó el narrador oral, que cerró la sesión contando para grandes y mayores su cuento.

El Manglar se llenó de grandes y pequeñes para la presentación del libro ilustrado. Fotografía: David Aguilar Sánchez.

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