Atención centrada en las personas: un buen eslogan que necesita inversión para ser una realidad

Humanizar las residencias e ir hacia pequeñas unidades de convivencia requiere de más recursos económicos y más personal.

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Elena García
Elena García
Es trabajadora de la residencia pública del Nodo, Avilés, y sindicalista de CSI.

Se está hablando mucho estos días sobre la propuesta del Gobierno asturiano para caminar hacia un nuevo modelo de residencias para mayores cuyo pilar sería la Atención Centrada en las Personas (ACP).

Se trataría de humanizar las residencias y personalizar los cuidados creando pequeñas unidades de convivencia atendidas siempre por las mismas profesionales, en las que cada persona residente recibirá los cuidados de manera personalizada y potenciando su autonomía y su capacidad de decisión.

Desde luego, valoro positivamente este nuevo modelo, ya que es un paso adelante en la atención a personas con distintos grados de dependencia. Vivir en una residencia de ningún modo puede suponer que las personas residentes deban renunciar a su identidad, sus gustos personales o sus costumbres.

Espero de verdad que este modelo pueda llegar a implantarse en todas las residencias asturianas y no ocurra lo mismo que con el Plan de Coordinación Sociosanitaria, que quedó en un cajón y ni siquiera se llevó a cabo durante la pandemia, a pesar de que se solicitó a la Gerencia del ERA.

“Se trataría de humanizar las residencias y personalizar los cuidados”

Este plan hubiera servido de mucho en ese momento y, cuando hablamos de la ACP, creo que sería imprescindible, ya que liberaría a Enfermeras y TCAES de determinadas tareas, permitiendo así la personalización de los cuidados al disponer de más tiempo para escuchar y atender a las personas residentes.

Por otro lado, tenemos residencias con graves problemas estructurales, que ya dificultan la atención en este momento, no digamos cuando ese modelo se implante. ¿Se van a acometer esas obras? ¿Contamos con presupuesto para ellas?

Y lo más importante en este sentido ¿ qué vamos a hacer con residencias como la Mixta, Moreda o Castrillón que carecen de licencia de actividad? ¿se podrán acometer las obras en ellas?. Lo dudo.

Sede del ERA. Foto: Alisa Guerrero

Me pregunto también si se está pensando en la cantidad de personal que será necesario para poder llevar a cabo el proyecto. Sin el personal cualificado suficiente no se puede humanizar el trato, no habría tiempo físico para poder hacerlo. A no ser, claro está, que se humanicen los cuidados deshumanizando a las trabajadoras.

Mención aparte merecen los servicios privatizados. Si durante la pandemia no aumentaron el personal en ninguna de ellas (limpieza, cocina, lavandería y celaduría) dudo mucho que lo hagan ahora. Estas contratas que ya precarizan a sus trabajadoras y que ofrecen un servicio pésimo, tienen como objetivo su propio beneficio económico y, en mi opinión, eso choca frontalmente con la personalización y la humanización no sólo de los y las residentes, si no también de sus propias trabajadoras.

En resumen, un modelo ideal sobre el papel y al que debemos aspirar, pero con demasiadas lagunas en cuanto a su ejecución. Si queremos residencias más humanas debemos trabajar duro, pero no sólo el personal de las residencias (que por supuesto lo hará) si no también desde los despachos, dotando a las residencias de los recursos necesarios.

El tiempo y el día a día (que no se ve desde el Gobierno asturiano) nos dirá si este modelo es un éxito o es sólo un brindis al sol.

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