Por más que se haga ruido a su alrededor, por más que griten los niños, que pase el tractor por delante de la casa, que truene la tormenta sobre el pueblo o que el pastor alemán ladre y ladre a medio metro de la cama, el viejo continúa en su planeta
La falta de derechos laborales de las Auxiliares de Ayuda a Domicilio tiene mucho que ver con la negación y la bajísima consideración social que le damos a la vejez