El Centro de Crisis para Víctimas de Agresiones Sexuales, un recurso 24/365

Nacido en plena pandemia, atiende a más de 400 mujeres y desde septiembre existe una unidad especial para menores.

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Elena Plaza
Elena Plaza
Periodista, formadora en género, contadora de historias y enredada entre ruralidades. En mi haber cuento experiencias maravillosas como Atlántica XXII o Rural Experimenta.

Afirma Victoria Carbajal, coordinadora del Centro de Crisis para Víctimas de Agresiones Sexuales del Principado (CCVAS), que Asturias cuenta con una infraestructura contra la violencia de género muy estructurada. “Ahora lo que se ha creado es un centro más especializado en violencia sexual, que era el recurso que faltaba. Nos adelantamos con este proyecto pionero a la Ley Orgánica 10/2022 de garantía integral de la libertad sexual”. En virtud de esta normativa, para 2023 todas las comunidades autónomas deberán contar con centros de estas características. “Nosotras abrimos en 2020 y somos pioneras en muchas otras cosas. Es un empeño de Nuria Varela”, apunta.

En estos dos años han acudido a este recurso más de 400 mujeres en edades que van desde los 12 a los 69 años procedentes de toda la región. Unas cifras que Carbajal califica de “barbaridad para la población que tiene Asturias”, y que justifican plenamente la creación del centro.

Victoria Carbajal, coordinadora del CCVAS. Foto: Iván G. Fernández.

Insiste en que no hay un perfil de mujer agredida, y que el del agresor es “un hombre, de toda edad, de toda clase social” y recuerda que el 90% de las agresiones se producen por conocidos en entornos cercanos y no precisamente en descampados por desconocidos. El hecho de que se cometan en entornos cercanos ya presupone un consentimiento, lo que culpabiliza a la mujer. En el caso de las menores, los datos recogen que el 58% de las agresiones provienen de acompañantes, el 20% de padres y el resto desconocidos.

Para atender todos los casos de mujeres adultas cuentan con seis psicólogas y seis abogadas, que trabajan a turnos, y desde septiembre se ha creado una unidad especial con una psicóloga y una abogada que atienden a 52 menores. El ámbito de actuación es toda la región, de hecho cuentan con un convenio con Transinsa para desplazarse allí donde las requieran, así como con un taxi. El acompañamiento se da durante todo el proceso, con la colaboración de la red de Centros Asesores de la Mujer y otras entidades similares, y les aseguran que “aquí sí las creemos, no las juzgamos, y no van a estar nunca solas”. Con estas palabras, señala Carbajal, “ya les cambia el semblante”.

Recuerda la coordinadora unos inicios duros, en plena pandemia, con mujeres conviviendo con sus maltratadores, sin apenas poder publicitar el centro, “pero aquí estamos dos años después”, con una infraestructura que se les queda pequeña y al que quieren sumar más servicios, como una ludoteca para facilitar la atención a las usuarias.

Explica que las agresiones sexuales “tienen una idiosincrasia muy particular, que afecta de manera diferente a nivel psicológico. Hay un shock fuerte y la parte más importante es la denuncia: contar cosas que son de tu estricta intimidad, en dependencias no agradables y en una situación que no es la mejor para contar. Sigue habiendo juicios hacia las mujeres: qué hacía a esas horas, sola, si hubo la suficiente resistencia, o por qué estaba en tu casa… Aquí las ayudamos a sobrevivir al trauma y si deciden denunciar, las ayudamos en cómo hacer todo el procedimiento judicial”.

El centro cuenta con una serie de convenios que también le hacen pioneros. La Dirección General de Igualdad ha firmado un convenio con el Colegio de Abogados de Oviedo y el Colegio de la Abogacía de Gijón, así como con los de la Procuradoría, que han recibido formación específica de más de 130 horas. Existe un protocolo con el SESPA para que una de las psicólogas del CCVAS las acompañe y entre el box durante las pruebas, para que la asistan con ropa, comida y bebida, igual que por una abogada en una dependencia judicial: “No es lo mismo estar acompañada por alguien que sabe”, destaca. También tienen una reserva de alojamiento en la Casa Malva de Xixón, otro recurso pionero en su momento, para que “tengan dónde quedar si hay que sacarlas de su domicilio”. Y se está intentando coordinar con Infancia.

Dependencias del CCVAS. Foto: Iván G. Fernández.

Y aunque sigue faltando formación, “no es lo mismo que hace 20 años: hay unidades especiales pero las dependencias son las que son. Hay que hacer preguntas que no revictimicen. Y es importante encontrar una cara amable”. En palabras de Victoria Carbajal, el CCVAS “rompe mucho los esquemas vistos hasta ahora, marca un antes y un después. Aquí hay un equipo 365 días al año, las 24 horas del día”.

El centro nace también con el objeto de transformar socialmente, por eso trabajan también con los medios de comunicación para poner el foco en el agresor, no en la agredida, de la que no se debe facilitar ningún dato que la pueda identificar. Carbajal insiste en la necesidad de cambiar un discurso que culpabiliza a las mujeres y las educa para no ocupar espacios públicos de determinada manera: “que la sociedad de forma unánime vete al agresor, que sepan que lo que están haciendo es un delito”.

Insiste también en la necesidad de la educación afectivo sexual, de la coeducación real: “No es solo que no lo tienen que hacer, es que es un delito. Es bueno explicarlo a la adolescencia. No sé si pasa por dar más talleres, creo que no, sino por una asignatura de educación afectivo sexual. El porno no educa, pero pueden creer que la vida sexual es lo que refleja esta ficción. Si nadie se lo explica, igual que con los videojuegos… Se naturaliza esta violencia de tal manera que a ver. Hace falta un plan de coeducación bueno, no tener miedo a una educación afectivo sexual. Eso es tanto como decir que la Ley del Divorcio anima al divorcio. Es súper sencillo de entender”, aclara la coordinadora del CCVAS, abogada de profesión.

Atención especializada a menores

Uno de los aspectos importantes desde la creación del CCVAS es que ahora existen datos sobre agresiones sexuales. Antes había los relativos a denuncias que recogían las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, pero no todas las mujeres interponen una denuncia. Y menos en los casos de menores, donde se siguen “tapando”.

La realidad es tozuda y la cifra de 52 menores usuarias del centro, “una barbaridad”, dio lugar a la creación de esta unidad formada por la psicóloga Noelia Briz y la abogada Cristina Huelga, quien destaca la situación de vulnerabilidad a la que se ven sometidas las jóvenes que “necesitan estar acompañadas por nosotras. Son tan víctimas las menores como las mayores”. Desde un punto de vista jurídico, no existen las mismas penas para los menores de edad, pero la afección psicológica para una mujer no adulta es muy diferente, “lo que les ocurra les puede marcar de por vida. Así nos encontramos mujeres de más de 50 años que han sufrido abusos en la infancia y a esta edad les puede detonar el trauma. Si hubiera sido atendido como tal, no tendrían que estar hablando de ello ahora”. Y es que en este centro se atiende a mujeres agredidas tanto si es reciente (en el plazo de un año), como si es anterior. También se ofrece ayuda a las redes familiares.

La abogada de menores Cristina Huelga. Foto: Iván G. Fernández.

Se trabaja de manera transversal, en coordinación con otros organismos. Por ejemplo en menores preferimos que no haya denuncia en dependencias policiales. Por la prueba preconstituida, en virtud de la Ley de Protección de la Infancia, nosotras podemos presentar el escrito y les ahorramos hacer una sola declaración. O que sean los progenitores los que denuncien para evitar ese agotamiento. Y a veces nos llaman de la UFAM o la EMUME (las unidades especiales de la Policía Nacional y la Guardia Civil)”, explica Huelga, ya que con 12 años “viven todo ese paseo por las dependencias de manera diferente que los adultos. Es traumático todo el proceso y tienen que seguir con su vida normal. El apoyo psicológico y jurídico es fundamental”.

La desventaja es que trabajar en entornos familiares se complica por la necesidad de autorizaciones, que las menores aún no son tan autónomas, “nos movemos en un terreno más delicado. Estamos prácticamente desbordadas”, señala Noelia Briz. Porque no se trata solo de la atención psicológica, sino también de la elaboración de informes y las presentaciones en otros ámbitos donde se las requiere.

Dentro de la franja de edad señala que afecta y se trabaja de manera diferente, “no es lo mismo los 12 que los 17 años, donde a veces ya ha habido relaciones sexuales. Las agresiones a menores es un tema tabú y no salían a la luz. La apertura del centro es un recurso para visibilizarlos y que se animen a denunciar. Existe una analogía con la violencia de género: con más recursos se ha convertido en un delito, cuando antes era algo que pasaba de puertas adentro de los domicilios. Siempre los hubo, pero ahora se condenan abiertamente. Ahora se trabaja en la conciencia de delitos tipificados. Y aún así no sabemos ni la cuarta parte”, explica Briz. Añade Carbajal que “dar el paso a hablar y pedir ayuda es lo más difícil del mundo. Esto es el principio del fin y requiere de un valor increíble”. Y siempre existe el miedo al “no me van a creer”.

Tablón de anuncios en el CCVAS. Foto: Iván G. Fernández.

La importancia de los datos desagregados

Se trata de un trabajo de hormiguitas, sin apenas publicidad, pero firme en los objetivos, que ya se comienzan a alcanzar. Cuenta Carbajal que si en la macroencuesta de 2018 se recogía que solo el 8% de las agresiones sexuales se denuncia a nivel estatal, las cifras del CCVAS se sitúan en un 74%. “Cambia mucho tener una abogada y un psicóloga a tu disposición. Les cambia la sensación de sola nunca más”.

Recuerda la coordinadora del CCVAS que uno de los aspectos fundamentales que destaca Nuria Varela es que “se va a empezar a contar. Y al menos tenemos un sitio donde venir, y eso lo vamos a poder contar. Más de 400 mujeres me parece una barbaridad en una comunidad como Asturias con la poca publicidad que se hizo”.

Dependencias del CCVAS. Foto: Iván G. Fernández.

Y van avanzando poco a poco, “al no tener referentes, vamos según surgen las necesidades, como en el caso de las menores, que en un principio no lo habíamos planteado”. Y aunque la casa se les queda pequeña, quieren incorporar el servicio de ludoteca o la terapia grupal, que durante la pandemia era inviable. “Como todo lo que se crea nuevo, encajar el engranaje cuesta”, pero se confiesa “muy orgullosa del trabajo del centro y todo lo que nos dicen las mujeres es muy bueno. Lo único malo es que haya usuarias…”. Y ya reciben llamadas de otras comunidades, incluso de la ciudad de Praga (República Checa).

En el reconocimiento de las violencias también influye que “las mujeres estamos más formadas. Además de la formación continua de las profesionales, como en victimología, que no se estudia en ninguna parte. Seguimos con supervisiones, informes…”. Y cuentan con la psicóloga Sonia Vaccaro, experta en violencia contra las mujeres, como supervisora de los informes que presentan a los juzgados hechos desde la victimología. Tanto es así que el reconocimiento de estos informes ya empiezan a ser solicitados de oficio desde los juzgados y las acusaciones particulares. “Como decimos desde la abogacía, lo que faltan siempre son buenos informes, y con ellos peleas donde sea”, apunta Carbajal. Un objetivo, señala, que se habían marcado a largo plazo y que ya han conseguido.

“No estarás sola nunca más”. Foto: Iván G. Fernández.

El Centro de Crisis para Víctimas de Agresiones Sexuales está abierto las 24 horas del día, los 365 días del año, con el desplazamiento asegurado de profesionales allá donde se las requiera para realizar el acompañamiento. El teléfono de contacto es el 677 985 985 y también cuentan con un correo electrónico, centrodecrisis@asturias.org. No hace falta denuncia y la consulta es anónima. “Que llamen, que no estarán solas”.

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