“La agricultura campesina está amenazada en Chile por el avance del agronegocio”

Pancha Rodríguez estuvo en Asturias recogiendo el Premio a la Promoción de los Derechos Humanos en representación de la chilena Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

Pancha Rodríguez tiene en su haber cuatro décadas de militancia socialista y feminista en Chile. La semana pasada estuvo en Asturias recogiendo el primer Premio a la Promoción de los Derechos Humanos otorgado por el Principado. Rodríguez estuvo en Asturias en representación de ANAMURI, la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas, y con ella hablamos sobre la situación de Chile, la reciente Constitución abortada y la lucha por la soberanía alimentaria.

¿Cuáles han sido sus impresiones al recoger este Premio a la Promoción de los Derechos Humanos del Principado de Asturias?

Fue una gran emoción. Me sentí muy emocionada representando mi organización, porque este es un reconocimiento a la lucha de las mujeres del campo. No solo a las de Chile, no solo a ANAMURI, sino a todas las mujeres del campo: mujeres de la Coordinadora Latino Americana de Organizaciones  del Campo (CLOC) y a la Vía Campesina. Sentí ese orgullo de ser una de ellas, que están recibiendo el reconocimiento como defensoras de la vida, la tierra y los derechos humanos.

¿Ahora continúa su gira por España?

Estuve en Bilbao compartiendo con compañeros de Vía Campesina y con otra gente que apoya nuestra escuela de agroecología. Todo esto en medio de toda la discusión que hay en Chile sobre la constitución, ya que la constitución del pueblo fue rechazada. Ahora tenemos que lograr que avance lo que habíamos logrado, que se mantenga en la nueva constitución.  De esa manera se garantiza la continuidad y la vida de la cultura campesina y de los pueblos originarios, la soberanía alimentaria y esta lucha nuestra por el feminismo campesino y popular.

Usted ha recogido el premio en representación de ANAMURI, ¿a qué se dedica su organización?

Somos una organización de carácter nacional: estamos desde el norte hasta la Patagonia en el sur. Representamos la diversidad de mujeres del campo: campesinas, indígenas, asalariadas agrícolas, recolectoras de bosque y de mar o artesanas, pero también las poetas y cantoras de nuestros campos. Somos mujeres de múltiples oficios y nuestra lucha es por la soberanía alimentaria con justicia de género. Luchamos porque se reconozca el papel que las mujeres hemos desempeñado históricamente en la agricultura, el rol que tenemos en la producción de alimentos y el aporte económico que hacemos para el sostenimiento de la economía nacional. Necesitamos que se nos dé el lugar y espacio que nos corresponde.

Pancha en su visita asturiana. Foto. David Aguilar Sánchez

¿En qué momento se encuentra ahora la lucha por la soberanía alimentaria en Chile?

Estamos en una lucha por no desaparecer, porque la agricultura campesina es una agricultura amenazada por el avance del agronegocio en el país. Cuando hablamos de los intereses de las mujeres estamos hablando de sus sueños y esperanzas, y de que mujeres  de múltiples oficios sean reconocidas. Nosotras fuimos parte de la cosntruccion de la propuesta política del actual gobierno, y esperamos que cumpla. La situación en el continente es complicada, con una derecha muy agresiva que emerge con fuerza. Luchar por la soberanía alimentaria es luchar por la vida. Luchar por el agua, por la tierra y por la biodiversidad es una lucha de vida. Nuestra lucha engloba todo: los derechos sociales, políticos, económicos y culturales. Creo que este premio es un premio a todas las mujeres del campo de América Latina.

¿Ha cambiado en algo la situación en su país desde la llegada del gobierno progresista de Boric?

Estamos viviendo momentos difíciles, porque el hecho de haber perdido la constitución del pueblo pone en una difícil situación a la presidencia de chile, muy subordinada al capital y a la derecha. Pero tenemos confianza. Este fue un golpe grande, pero no estamos derrotados. En algún momento el presidente va a volver que tener confianza en el pueblo y menos temor de la derecha. Pero esto tiene que ver también con el panorama de América Latina: la subida de Lula y de Petro, acaba de caer el gobierno de Perú. Los pueblos vivimos una amenaza constante  frente a nuestra lucha por avanzar. Es difícil, pero el pueblo tiene capacidad de reponerse. Nuestro joven presidente está en la disyuntiva. Le ha tocado conciliar con otros sectores y ahora negociar la constitución. No está todo perdido. Tenemos que seguir apoyando a este gobierno.

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