Enrique del Teso: consejos prácticos frente a la ultraderecha

El profesor de la Universidad de Oviedo presentó con La Ciudadana su último libro: "La propaganda de ultraderecha y cómo tratar con ella".

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El profesor de la Universidad de Oviedo/Uviéu y ensayista Enrique del Teso, presentó este viernes en El Manglar su último libro: “La propaganda de ultraderecha y cómo tratar con ella” (Ediciones Trea). Lo hizo en un acto organizado por La Ciudadana y que contó con la agitadora sociocultural y colaboradora de Nortes Belén Suárez Prieto como presentadora.

Del Teso arrancó su explicación explicando que la ultraderecha es un movimiento global financiado por los más ricos, y que a través de fundaciones, think tanks, medios de comunicación y partidos ha ido logrando que su discurso cale en buena parte de la sociedad: “sucede como con el neoliberalismo, han invertido mucho dinero y tiempo en ir provocando un cambio cultural, algo de lo que la izquierda debería aprender”.

Un momento del acto. Foto: La Ciudadana

El ensayista y columnista de La Voz de Asturias apuntó a la necesidad de que los progresistas dejen de pensar que para ganar basta con decir la verdad, y animó a que las izquierdas se tomen en serio la necesidad de tener una buena comunicación política que apele no solo a las razones, sino también a las emociones y los sentimientos de la gente. El profesor criticó los discursos basados solo en “valores e ideas abstractas”, y señaló la importancia de que las izquierdas también apelen al “egoísmo legítimo” de sus bases sociales para lograr la identificación de su gente con ella: “si la derecha habla de bajar impuestos, hay que responder, lo que quieren es bajárselo a los ricos y quitarte el médico“.

Para el autor de “La propaganda de ultraderecha y cómo tratar con ella” el objetivo de este nuevo movimiento global no es una dictadura, sino una democracia vaciada de contenido, al estilo de Hungría, en la que el gobierno no tenga contrapoderes y las elecciones se conviertan en una forma de legitimar regímenes con una oposición amordazada. Por eso señaló la necesidad de que todos los demócratas y progresistas comprendan que van en el mismo barco y prioricen hacer frente a los ultras a sus batallas internas: “hoy Pedro Sánchez es el límite de la civilización”.

Del Teso también pidió no minusvalorar a la ultraderecha, creyendo que puede ser domesticada, o que hay elementos de su discurso que pueden ser reciclados por la izquierda, la hipótesis rojiparda: “todas las piezas del fascismo siempre conducen al fascismo completo”.

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