Los hornos y testares de Faro entran en el Inventario de Patrimonio Cultural

La resolución de Cultura subraya la importancia del centro alfarero de Faro, que extendió su producción desde plena Edad Media hasta avanzado el siglo XX

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Redacción Nortes
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Te contamos lo ocurrido centradas en la periferia.

El Gobierno del Principado ha incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias los hornos y testares localizados en la localidad de Faro, en el concejo de Oviedo, con la categoría de yacimiento arqueológico inventariado.

El Boletín Oficial del Principado (Bopa) publica hoy la resolución de la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Turismo, después de que el expediente se iniciase en diciembre de 2021.

La resolución de Cultura subraya la importancia del centro alfarero de Faro, que extendió su producción desde plena Edad Media hasta avanzado el siglo XX, ha informado el Gobierno regional.

Los vestigios arqueológicos y las referencias documentales recogidas reflejan que la cerámica faruca se distribuyó extensamente por los mercados, en particular, por pueblas, villas y, sobre todo, por la capital ovetense y el centro económico de Asturias.

La existencia de sedimentos arcillosos de calidad y la proximidad de la localidad a los centros de consumo propiciaron el desarrollo de la alfarería, que debió alcanzar su apogeo en el siglo XVIII, cuando daba trabajo a más de 70 artesanos.

Los productos más antiguos realizados en los hornos y testares de Faro consistían en vasijas reductoras con decoraciones incisas, a los que se incorporaron siglos después los acabados vidriados y, más adelante, los esmaltados.

Se conocen más de una treintena de tipos de recipientes para el uso de cocina, el almacenaje y el servicio de mesa y también se elaboraron otras manufacturas, como tejas y cañerías.

Los testimonios de la fabricación cerámica están representados en la localidad por los hornos de cocción, de los que se conserva un pequeño repertorio en desigual estado de conservación, y los casqueros de piezas desechadas, cuyas evidencias son más numerosas. Desde hace algunas décadas únicamente el alfar de El Fornaxe mantiene la actividad por medio de José Manuel Vega, Selito, último guardián de la tradición.

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