Tarajal, crimen de Estado

La impunidad de aquella masacre fue el precedente para las muertes de junio de 2022 en la valla de Melilla.

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Javier Arjona
Javier Arjona
Minero jubilado y militante internacionalista.

9 años de impunidad en los que se ha archivado y reabierto tres veces el caso Tarajal, que está plagado de mentiras, medias verdades y manipulaciones que cuestionan directamente la actuación del Gobierno del PP de entonces.

La madrugada del 6 de febrero de 2014, tras haber intentado previamente burlar a pie el perímetro fronterizo de Ceuta, el mar se tragaba a 15 personas que trataban de alcanzar a nado la costa española vadeando el espigón de la playa de El Tarajal, mientras los agentes de la Guardia Civil les disparaban pelotas de goma y botes de humo.

Hubo 23 supervivientes que llegaron a la playa pero fueron entregados inmediatamente a los agentes marroquíes de manera irregular a través de la valla, sin tener en cuenta si se trataban de potenciales asilados, lo que se conoce como devoluciones en caliente

Allá, como todos los años hay una Marcha convocada, que trata no solo de recordar a aquellas personas fallecidas, sino que con un componente reivindicativo muy intenso  evidencia la absoluta falta de interés de la Justicia y de las autoridades españolas por aclarar las responsabilidades que se derivan de aquellas muertes, 9 años después.

El documental proyectado en Avilés, de Xavier Artigas y Xapo Ortega, se queda en la primera de las impunidades judiciales y políticas.

Posteriormente, en 2017, la Audiencia de Ceuta admitiría los recursos de apelación de CEAR, Coordinadora de Barrios y Observatori DESC, y ordenaba reabrir la investigación .

Ese mismo año el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenaba a España por la demanda de dos jóvenes procedentes de Malí y Costa de Marfil que fueron expulsados de Melilla en agosto de 2014, “en caliente”.

En 2018 vuelven a archivarlo, y la CEAR y Coordinadora de Barrios, como acusación particular, denunciaban que no se ha tomado declaración a dos de los supervivientes que residían en Alemania y cuyo testimonio había sido acordado por el mismo juzgado.

En el aniversario, el 6 de febrero de 2018, Hervé, una de las 90 personas que trató de llegar a nado a la playa de El Tarajal decide romper su silencio.

Manifestación en Ceuta en recuerdo de las víctimas del Tarajal. Foto: Alex Zapico

En  2018 la Audiencia de Cádiz reabre nuevamente el caso Tarajal.

En septiembre de 2019 se procesa a los 16 agentes de la Guardia Civil investigados, pero en octubre el caso Tarajal queda archivado por tercera vez, aplicando la doctrina Botín, pese a que las familias de seis víctimas del Tarajal, procedentes de Camerún, han solicitado en dos ocasiones su personación como acusación particular en el caso que investiga la muerte de sus hijos, pero  son rechazadas.

En octubre 2020 la Audiencia de Cádiz archiva la causa.

Ese año todas las organizaciones presentes en la acusación se unifican y presentan un recurso de casación ante el Tribunal Supremo con el objetivo de que se pueda poner fin de una vez por todas a todos estos años de impunidad.

Dicho Tribunal Supremo en 2022 daba por concluida la investigación sin exigencia de responsabilidad alguna a los agentes policiales.6

Este año, las actividades en varias ciudades, y la Marcha del Tarajal se hace especialmente relevante ante los nuevos hechos ocurridos en Melilla el  24 de junio, cuando  en el paso fronterizo del Barrio Chino, entre Melilla y Nador, perdieron la vida, al menos, 23 personas, aunque las cifras no oficiales se elevan por encima de las 60. 

Los hechos de Tarajal y del Barrio Chino  son similares, en la actuación conjunta de los cuerpos policiales de Marruecos y de España que provoca tragedias injustificables.

Son similares en cuanto a que las personas muertas fueron migrantes desesperados por lograr superar las vallas que marcan las políticas migratorias españolas y europeas. 

Si Hubiera habido Justicia para con la masacre de El Tarajal con gobierno PP, la actuación en Melilla en junio con gobierno PSOE-UP,  habría sido muy diferente.

La nueva Marcha por la Dignidad en El Tarajal  sigue exigiendo justicia y luchando por que aquellas muertes no caigan en el olvido.

Las pancartas de años anteriores reforzaban las demandas: “Frente a vuestros a vuestros muros creamos puentes”, “Boza meens Freedom”, “Europa mata”, “Open the borders”, “Nos acordamos de los olvidados en el Mediterráneo”, “Abrazamos a quienes caminan”.

Las consignas de “Ninguna persona es ilegal”, “Todas somos inmigrantes”, “Derechos Humanos en la frontera”, “No más muertes en la frontera”, “No son muertes, son asesinatos”, “Tarajal, no olvidamos”  se vuelven a retirar ahora.

Manifestación en Ceuta en recuerdo de las víctimas del Tarajal. Foto: Alex Zapico

Sin embargo la cumbre de alto nivel estos días en Marruecos parece reconfirmar las alianzas antihumanas que refuerzan vallas, muros, concertinas y balas de caucho contra las personas.

Las consignas en contrario volverán a escucharse:“Devoluciones en caliente para el presidente”, “Marlaska, canalla, salta tú la valla”, “Redadas, Cies, vallas y fronteras, así se construye la riqueza europea”.

Cerca de 200 organizaciones nacionales e internacionales  se han adherido a las movilizaciones.

En Tarajal se marcaba un día que supuso un antes y un después en la Frontera Sur.

 “Estamos aquí con la firme convicción de que otra política migratoria es posible, lucharemos por que se respete la dignidad de todas las personas, que se creen vías libres y seguras. Por las que se pueda ejercer el derecho a la libre circulación, que la acogida y la hospitalidad sean las bases de una relación de igualdad y que haya justicia parta todas las víctimas de las fronteras. “

2.390 personas murieron o desaparecieron, al menos, en 2022 en la llamada frontera sur.  Familiares suyos escribieron desde Senegal, Alemania, Túnez, Guinea, Marruecos, España, Islas Comores, Costa de Marfil, Francia. “Aún hoy, seguimos pudiendo decirles únicamente que sus seres queridos continúan desaparecidos”, dice  la organización Caminando Fronteras.

Mientras tanto que un enorme negocio de diversas empresas y estados se enriquece obscenamente.

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